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/Fernando Meraz Mejorado/
Sin mérito ni galón que hubiera ganado por sí mismo a favor del país Andrés Manuel López Beltrán no fue reconocido ni tuvo merecimiento, solo el apellido de su padre. No tuvo oficio propio ni obra que lo distinguiera. Sus empleos fueron siempre frutos del apellido. Sus estudios no dejaron huella más allá de lo ordinario. Junto a sus hermanos José Ramón y Gonzalo exigía trato de privilegio y cortesías para recorrer los lugares más lujosos del mundo. De ahí nació con ironía el apodo que los persigue. Se les llama Los Trivagos.
El primer escándalo de lo hizo estallar José Ramón cuando una investigación del diario Reforma publicó El Caso de la Casa Gris. Con todos los detalles.
El caso de la Casa Gris estalló públicamente el 27 de enero de 2022, cuando el portal LatinUS y la organización civil Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI) revelaron que José Ramón López Beltrán, hijo mayor del entonces presidente Andrés Manuel López Obrador, habitaba una lujosa residencia en Houston, Texas, propiedad de Keith Schilling, alto directivo de la empresa petrolera Baker Hughes.
La coincidencia encendió las alarmas. El mismo día en que José Ramón y su esposa se mudaron a la casa —el 19 de agosto de 2019— una filial de Baker Hughes firmó un contrato con Pemex. En los meses siguientes se sumaron siete contratos más por un total de más de 151 millones de dólares.
Andy López Beltrán señala en su currículum que fue secretario de Organización de Morena y aspira a ser candidato a diputado federal por Tabasco en el año dos mil veintiséis. Desde que su padre llegó a la presidencia su vida ha sido un camino sembrado de escándalos continuos por corrupción y tráfico de influencias. El más reciente estalló la semana pasada cuando el gobierno de Washington le retiró la visa. Antes se le había señalado por presunta participación en la venta de balasto importado de Cuba para el Tren Maya. Un material que resultó muy por debajo de la calidad prometida.
Se le acumulan las acusaciones. Fue señalado por recibir dinero de un exfuncionario del gobernador Rubén Rocha Moya en tramas vinculadas al narcotráfico. El escándalo creció hasta volverse incontrolable y de proporciones avasallantes. En mayo de dos mil veintiséis el gobernador pidió licencia y Andy renunció a su cargo partidista aunque mantuvo su aspiración a la diputación.
El tercero de los hermanos es Gonzalo Alfonso conocido como Bobby. Estudió sociología y hoy administra la empresa familiar Chocolates Rocío y un rancho de cacao en tierras de Tabasco. Igual que otros negocios ligados a su familia la legitimidad de sus recursos se mantiene bajo sombra de duda. Bobby no está lejos de la polémica. Se le vincula con presunto tráfico de influencias y negocios con Amílcar Olán señalado por delitos de huachicol fiscal. También se le señala por recibir dinero de estructuras de lavado de dinero con raíces en Sinaloa.
¿Hasta cuándo se pregunta el pueblo? Hasta cuándo permanecerá oculto el monto real del saqueo. De la expropiación silenciosa que hicieron sobre la hacienda pública. Y cuándo por fin la verdad caerá como lluvia sobre la tierra.–oOo–
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