Luisa Alcalde niega “listas negras” de periodistas y ciudadanos; dice que solo expuso un análisis sobre redes digitales

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14.08.2026 Ciudad de México.- La consejera jurídica de la Presidencia, Luisa María Alcalde Luján, rechazó que el Gobierno de México haya elaborado o presentado una “lista negra” de periodistas, políticos, medios de comunicación y figuras públicas consideradas adversarias del movimiento de la llamada Cuarta Transformación.

Frente a las críticas surgidas después de la más reciente emisión del programa Derecho de Réplica, sostuvo que lo mostrado fue un análisis sobre la manera en que determinadas tendencias pueden ser amplificadas artificialmente en redes sociales.

La explicación llegó después de que la presentación provocara una fuerte reacción entre periodistas, comunicadores y sectores de la oposición, debido a que en las imágenes difundidas durante el programa aparecieron nombres de periodistas, medios, políticos y otras personalidades identificadas dentro de lo que la funcionaria denominó un ecosistema digital.

Alcalde negó que la intención haya sido clasificar a periodistas por su posición política o convertirlos en objetivos del Gobierno federal.

“He visto algunas reacciones al programa de ayer de ‘Derecho de Réplica’. Hay quienes hablan incluso de que presenté una supuesta lista de periodistas enemigos del gobierno. No es el caso”, afirmó la consejera jurídica en un mensaje difundido en redes sociales.

La funcionaria insistió en que el propósito de la exposición fue explicar el comportamiento de determinadas redes de cuentas y la manera en que algunos contenidos pueden adquirir una presencia mucho mayor de la que tendrían de manera orgánica.

“Lo que presentamos fue un análisis sobre cómo funciona un ecosistema digital de ampliación artificial de tendencias y quiénes aparecen en este ecosistema”, expuso.

En su explicación, Alcalde hizo además una precisión que busca separar la aparición de un periodista, medio o personaje político dentro del análisis de cualquier acusación directa de participación en una operación coordinada.

“Una noticia, una opinión o una publicación se puede emitir por un periodista, medio o político y eso no significa que esa persona o ese medio forme parte de ninguna operación”, señaló.

La consejera jurídica agregó que tampoco se está afirmando que los medios de comunicación mencionados financien directamente cuentas automatizadas o grupos de usuarios dedicados a impulsar contenidos.

“No hay listas negras ni decimos que los medios estén financiando bots o trolls”, sostuvo, al defender la metodología utilizada en la presentación.

El episodio se produce en un contexto en el que el Gobierno federal ha convertido el programa Derecho de Réplica en un espacio destinado a confrontar lo que considera información falsa, narrativas engañosas o contenidos que, desde su perspectiva, requieren ser contrastados con datos oficiales.

El propio Gobierno de México presentó este espacio desde junio como una plataforma para ejercer el derecho de réplica frente a contenidos difundidos en medios de comunicación y redes sociales. En su primera emisión, Alcalde explicó que el objetivo era aclarar información que el Ejecutivo considera falsa y proporcionar datos oficiales.

En emisiones posteriores, la funcionaria fue ampliando el alcance de este ejercicio hacia el análisis de cómo determinados mensajes pasan de las redes sociales a los medios tradicionales, quiénes los retoman y cómo pueden generarse determinadas tendencias de opinión. En julio, por ejemplo, explicó que el programa buscaba profundizar en “cómo son estas narrativas falsas, cómo se impulsan” y quiénes las retoman, más allá del formato de una conferencia presidencial.

Ese antecedente resulta relevante para entender el origen de la presentación que ahora provocó la controversia. El Gobierno sostiene que no se trata simplemente de identificar a periodistas críticos, sino de estudiar las dinámicas de circulación de información en plataformas digitales.

Sin embargo, la polémica surgió precisamente porque la presentación incorporó nombres concretos de comunicadores, medios y personajes públicos. La difusión de esas imágenes hizo que diversos sectores interpretaran el ejercicio como una clasificación de personas consideradas críticas o enemigas del Gobierno.

Alcalde intenta ahora establecer una diferencia entre aparecer dentro de un mapa o análisis de circulación digital y ser señalado como integrante de una estructura de manipulación.

“No porque aparezca alguien en el ecosistema quiere decir que esa persona está involucrada”, es, en esencia, la precisión que la funcionaria ha buscado establecer al explicar el alcance del material presentado.

El debate toca un punto especialmente delicado: la frontera entre investigar fenómenos de manipulación digital y señalar públicamente a periodistas o medios que ejercen su derecho a informar, cuestionar o criticar al poder.

La discusión también adquiere relevancia porque Alcalde ocupa actualmente la Consejería Jurídica del Ejecutivo federal. La presidenta Claudia Sheinbaum la presentó como nueva titular de esa dependencia el 4 de mayo de 2026, cuando explicó que se incorporaba al Gobierno federal para atender asuntos jurídicos estratégicos de la administración.

Antes de llegar a la Consejería Jurídica, Alcalde fue presidenta nacional de Morena, después de haber ocupado las secretarías del Trabajo y de Gobernación durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador. Su trayectoria dentro del movimiento político que actualmente gobierna el país hace que sus señalamientos sobre medios y redes sociales sean observados con especial atención por la oposición y por organizaciones defensoras de la libertad de expresión.

La propia presidenta Sheinbaum ha defendido públicamente a Alcalde. En abril, antes de que asumiera formalmente la Consejería Jurídica, afirmó que la invitó al cargo por considerar que es una persona honesta y comprometida con el proyecto político que encabeza. “Es parte de la campaña en contra de lo que representa nuestro movimiento”, dijo entonces al referirse a las críticas contra su colaboradora.

Por ello, la controversia actual no se limita a una discusión semántica sobre si el material presentado debe llamarse “lista” o “análisis”. El fondo del debate está en determinar qué información utilizó el Gobierno para construir ese mapa, cuál fue la metodología aplicada para establecer que existe una amplificación artificial, qué criterios permitieron incorporar determinadas cuentas o personas y, sobre todo, cómo se garantiza que un análisis de comportamiento digital no termine convirtiéndose en una herramienta para estigmatizar a periodistas críticos.

La explicación de Alcalde busca precisamente acotar esa interpretación. La funcionaria sostiene que el hecho de que una publicación sea retomada, amplificada o aparezca vinculada con determinadas cuentas no convierte automáticamente a su autor en parte de una operación coordinada.

En otras palabras, la presencia de un nombre dentro del análisis, según su propia aclaración, no equivale a una acusación.

La funcionaria también ha sostenido en anteriores emisiones de Derecho de Réplica que uno de los fenómenos que pretende estudiar el Gobierno es la utilización de bots y trolls para modificar artificialmente la conversación pública. En junio, por ejemplo, dedicó parte del programa a explicar las diferencias entre ambas figuras dentro de la discusión sobre la circulación de contenidos digitales.

El problema, sin embargo, es que el ejercicio se desarrolla desde el propio poder público y utiliza como materia de análisis a periodistas y medios que realizan actividades relacionadas con la libertad de expresión. Por ello, cualquier señalamiento requiere especial cuidado metodológico, transparencia sobre las fuentes y claridad sobre las conclusiones que realmente pueden extraerse de los datos.

La aclaración de Alcalde intenta colocar el episodio en ese terreno: no, sostiene, una relación de enemigos del Gobierno; sí, un estudio sobre cómo determinadas tendencias digitales pueden ser amplificadas y sobre quiénes aparecen dentro de esas dinámicas.

El Gobierno tendrá ahora que explicar con mayor detalle los criterios empleados para construir el análisis si quiere disipar las dudas provocadas por la presentación. La controversia demuestra, además, que en la era de las redes sociales la distinción entre analizar una conversación pública y señalar a quienes participan en ella puede ser extremadamente estrecha.

Mientras Alcalde insiste en que no existen “listas negras”, periodistas y críticos del Gobierno cuestionan que la simple exhibición pública de sus nombres dentro de una presentación oficial pueda tener efectos de señalamiento, particularmente cuando el material se presenta desde Palacio Nacional y bajo una plataforma institucional.

Por ahora, la postura de la consejera jurídica es clara: el Gobierno no está clasificando a sus adversarios ni acusando a periodistas de financiar bots. Su argumento es que se estudia un fenómeno de amplificación digital y que la aparición de una persona dentro de ese ecosistema no demuestra que participe en una operación.

La discusión, por tanto, queda abierta en un punto central: si se trata realmente de un análisis técnico sobre manipulación de tendencias, el Gobierno deberá mostrar la metodología, las fuentes y los criterios que sustentan sus conclusiones. Sólo así podrá distinguirse entre una investigación sobre fenómenos digitales y una señalización pública de periodistas y voces críticas.