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14.08.2026. Ciudad de México.- La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo rechazó que su gobierno haya elaborado una lista de periodistas, medios de comunicación, políticos o figuras públicas considerados “enemigos” de la administración y salió en defensa de la consejera jurídica del Ejecutivo, Luisa María Alcalde, después de la polémica generada por una presentación realizada en el espacio denominado Derecho de Réplica.
Durante su conferencia de prensa de este viernes, la mandataria pidió revisar directamente la exposición de Alcalde antes de concluir que se trató de una relación de periodistas señalados por el Gobierno. Según explicó, lo presentado fue un análisis sobre la forma en que determinados contenidos circulan y son amplificados en las plataformas digitales.
“Ya están diciendo que la lista de Sheinbaum y les invito a que vean nuevamente la conferencia de prensa de Derecho de Réplica de Luisa María y lo que ayer dice Luisa María”, señaló la presidenta.
La controversia se originó después de que Alcalde presentó un esquema denominado “ecosistema digital de amplificación”, en el que aparecieron nombres de periodistas, medios, políticos, organizaciones y cuentas vinculadas, según la exposición, con dinámicas de difusión y amplificación de determinados contenidos políticos.
La presentación provocó cuestionamientos porque entre los nombres mostrados se encontraban comunicadores y personajes que han sido críticos del gobierno de Morena. A partir de ello comenzó a circular la interpretación de que el Ejecutivo había elaborado una “lista negra” de periodistas y opositores.
Sheinbaum negó esa interpretación.
“Nunca dijo: ‘Esta es la lista de quién sabe qué’. No, pero ya todos: ‘la lista de Sheinbaum’”, afirmó.
La presidenta sostuvo que Alcalde no presentó una clasificación de personas a las que se deba censurar o perseguir, sino una explicación sobre el funcionamiento de las redes sociales y la manera en que una publicación puede ser retomada por distintos actores hasta adquirir una mayor presencia pública.
La propia Alcalde había rechazado previamente que su presentación tuviera como objetivo elaborar una relación de periodistas enemigos del gobierno. Explicó que el ejercicio buscaba mostrar “cómo funciona un ecosistema digital de ampliación artificial de tendencias y quiénes aparecen en este ecosistema”.
La funcionaria también estableció una diferencia entre aparecer dentro del análisis y ser acusado de formar parte de una operación coordinada. De acuerdo con su explicación, la aparición de un periodista, medio o personaje público dentro del esquema no significa por sí misma que exista una acusación de participación deliberada en una campaña de manipulación.
El debate, sin embargo, se produjo en un momento particularmente sensible para la relación entre el Gobierno federal y los medios de comunicación. La administración de Sheinbaum ha defendido de manera reiterada que existe libertad de expresión en México, mientras periodistas y organizaciones han señalado distintos episodios de confrontación entre el poder público y voces críticas.
Frente a los cuestionamientos sobre una posible censura, Sheinbaum respondió con una afirmación contundente:
“Si hay la mayor libertad de expresión de la historia, ¿a quién se le censura? A nadie”.
La presidenta sostuvo que cualquier persona puede publicar información, realizar críticas o expresar una posición política y que no existe una instrucción gubernamental para impedirlo.
“Entonces, ¿quién se censura? ¿Quién no puede escribir? ¿Quién no puede hablar? ¿Quién no puede decir lo que quiera? Pues nadie”, planteó durante su conferencia.
La discusión ocurre además mientras el Gobierno federal mantiene el programa Derecho de Réplica, encabezado por Alcalde, como un espacio destinado a responder a informaciones que la administración considera falsas o imprecisas. El formato ha generado un debate sobre el papel que debe desempeñar el Ejecutivo frente a los medios y sobre los límites entre el derecho de réplica y la confrontación política.
La controversia alrededor de la presentación de Alcalde también ha recuperado declaraciones anteriores de Sheinbaum sobre la elaboración de listas de periodistas. En el debate público, opositores y comunicadores han recordado que la mandataria ha cuestionado históricamente prácticas de señalamiento de personas por sus opiniones políticas o periodísticas.
En esta ocasión, Sheinbaum insistió en que no existe una lista oficial de periodistas considerados adversarios.
“Es una noticia que salió de una cuenta de redes sociales y de ahí se hizo una gran bola”, sostuvo al explicar cómo, desde su perspectiva, se construyó la versión de que el Gobierno había elaborado una relación de enemigos.
El episodio se inscribe en un contexto más amplio de disputa por la conversación pública en redes sociales. El Gobierno federal ha comenzado a prestar mayor atención a la forma en que contenidos publicados en plataformas digitales se convierten en tendencias y posteriormente son retomados por medios de comunicación, comentaristas y actores políticos.
Ese fenómeno es precisamente el que Alcalde afirmó estar estudiando.
La discusión no se limita a México. La utilización de cuentas automatizadas, redes coordinadas, campañas de amplificación y tendencias artificiales se ha convertido en un fenómeno ampliamente estudiado en distintos países debido a su capacidad para modificar la visibilidad de determinados mensajes en redes sociales.
En el caso mexicano, la exposición de Alcalde llevó esa discusión al terreno político porque incluyó nombres concretos de periodistas y actores públicos. De ahí que las explicaciones posteriores de la funcionaria y de la presidenta hayan buscado establecer que formar parte del mapa presentado no equivale a ser señalado como responsable de una operación de manipulación.
Sheinbaum también relacionó la polémica con otro asunto que ocupó la agenda política de este viernes: la cancelación de la visa estadounidense de Andrés Manuel López Beltrán, hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador.
La presidenta anticipó que el episodio generaría una intensa cobertura y cuestionó la dimensión que, según su perspectiva, se le dará al caso.
“Entonces ahora se van a dejar venir, seguro, seguro, seguro, de que le quitaron la visa al hijo de López Obrador, ¡ah, escándalo mundial!”, expresó.
La referencia ocurrió mientras defendía la actuación de Alcalde y criticaba lo que consideró una construcción mediática de la supuesta “lista de Sheinbaum”.
El caso de López Beltrán se convirtió ese mismo día en otro punto de tensión entre México y Estados Unidos, luego de que el hijo del expresidente confirmó la cancelación de su visa. La presidenta calificó esa decisión estadounidense como política y como una posible forma de injerencia en la política mexicana, aunque reconoció que corresponde a Estados Unidos decidir quién puede ingresar a su territorio.
La coincidencia temporal de asuntos colocó en el centro de la conferencia presidencial dos debates relacionados con la política y la comunicación: por un lado, la discusión sobre la actuación de Estados Unidos frente a figuras políticas mexicanas y, por otro, el señalamiento de periodistas y actores políticos dentro de un análisis oficial sobre redes digitales.
Sheinbaum también defendió el derecho del Gobierno a responder a las críticas y a señalar lo que considere información falsa.
“No quiere decir que no haya libertad de expresión porque haya Derecho de Réplica”, sostuvo.
La presidenta añadió que el Gobierno tiene derecho a explicar públicamente su posición frente a una información difundida por medios o redes sociales, de la misma manera que los ciudadanos tienen derecho a expresar sus opiniones.
El antecedente inmediato es que el Gobierno ha utilizado Derecho de Réplica para responder a contenidos que considera falsos o engañosos. La existencia de este programa ha abierto un nuevo frente de discusión sobre la relación entre el poder presidencial y los medios, especialmente porque el espacio es conducido por una funcionaria con una larga trayectoria dentro de Morena.
Alcalde fue secretaria del Trabajo y posteriormente secretaria de Gobernación durante el gobierno de López Obrador. Más tarde encabezó Morena y en 2026 se incorporó al gabinete de Sheinbaum como consejera jurídica de la Presidencia. Esa trayectoria política forma parte del contexto de las críticas que ha recibido por su participación en el programa.
La presidenta, sin embargo, defendió su actuación y pidió que se revise el contenido completo de la exposición antes de asumir que existió una lista de enemigos.
“Hay que ver lo que presentó Luisa María, porque ella explicó perfectamente lo que estaba presentando”, dijo.
El punto central de la explicación oficial es que el Gobierno distingue entre identificar a quienes aparecen dentro de una dinámica de circulación digital y acusarlos de participar voluntariamente en ella.
Hasta ahora, la Presidencia no ha presentado públicamente una “lista de periodistas enemigos del gobierno” con ese carácter formal. Lo que sí ocurrió fue la presentación de un esquema de análisis de redes en el que aparecieron nombres de periodistas, medios, organizaciones y actores políticos. La propia Alcalde negó que se tratara de una lista negra y explicó que el objetivo era describir un fenómeno de amplificación digital.
La polémica, por tanto, se mantiene alrededor de la interpretación de ese material y de los criterios utilizados para incluir a las personas y organizaciones mencionadas.
Mientras el Gobierno sostiene que se trató de un ejercicio para explicar la circulación artificial de tendencias, las críticas se concentran en que la presentación pública de nombres de periodistas y opositores desde una plataforma oficial puede ser interpretada como un señalamiento.
La presidenta rechazó esa lectura y sostuvo que en México existe libertad para criticar al Gobierno.
Su posición quedó resumida en una de las frases centrales de la conferencia: “Si hay la mayor libertad de expresión de la historia, ¿a quién se le censura? A nadie”.
Con esa defensa, Sheinbaum respaldó a Luisa María Alcalde y negó que la Presidencia haya construido una relación de periodistas considerados enemigos. El debate, sin embargo, continuará alrededor de la metodología del análisis presentado, de los nombres incluidos y de la frontera entre estudiar la amplificación artificial de contenidos y señalar públicamente a quienes participan en la conversación política y periodística.

