Marcela de Jesús lleva ante la CIDH la exigencia de justicia para periodistas y mujeres indígenas

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*A nueve años del ataque armado que sufrió, la periodista indígena busca justicia y visibilizar la violencia contra comunicadoras y defensoras en México ante la CIDH.

*Foto: Nayely Ortiz Chávez / Para Marcela de Jesús Natalia, informar en lengua ñomndaa también significa defender el derecho de los pueblos indígenas a estar informados.

/ Escrito por Georgina Monroy Vázquez /

27.10.2026 /CimacNoticias.com/ La periodista y activista indígena ñomndaa Marcela de Jesús Natalia participará en una audiencia este 29 de octubre ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), en Panamá, para exponer las omisiones que denuncia en la investigación del ataque armado que sufrió en 2017 y visibilizar la violencia que enfrentan las mujeres periodistas, las personas defensoras de derechos humanos y los pueblos indígenas en México.

A nueve años de la agresión, Marcela continúa desplazada de su comunidad en Guerrero. Aunque recientemente recuperó su plaza laboral en el Sistema de Radio y Televisión de Guerrero (RTG), aún espera que se le permita volver a ejercer su labor periodística frente al micrófono. Además, de acuerdo con su testimonio, la investigación por el ataque no ha esclarecido plenamente los hechos ni ha investigado a quien señala como presunta autora intelectual.

En entrevista para CIMACnoticias, Marcela explicó que su participación ante la CIDH representa una oportunidad para denunciar las barreras que enfrentan las personas indígenas para acceder a la justicia y llevar ante una instancia internacional las experiencias de otras víctimas de agresiones.

“Yo no nada más voy a ir a decir lo que a mí me ha sucedido, sino voy a ir a que se enteren de qué es lo que está sucediendo en nuestro país y sobre todo las mujeres y los hombres indígenas”, afirmó.

La periodista destacó que el acompañamiento de CIMAC y de otras personas aliadas ha sido fundamental para llegar a esta instancia, pues considera que las víctimas no deberían enfrentar solas los procesos de búsqueda de justicia.

Foto: Nayely Ortiz Chávez / La periodista ñomndaa Marcela de Jesús Natalia busca que su caso contribuya a visibilizar la violencia contra mujeres indígenas periodistas y defensoras.

Nueve años sin esclarecer el ataque

El 3 de junio de 2017, Marcela de Jesús Natalia fue atacada a balazos cuando salía de las instalaciones de Radio y Televisión de Guerrero, en Ometepec, Guerrero. La agresión le provocó heridas graves y posteriormente tuvo que abandonar su comunidad por razones de seguridad.

Desde entonces, la comunicadora ha enfrentado las consecuencias del desplazamiento y la falta de respuestas que, según denuncia, persiste en la investigación. Durante la entrevista, recordó que las omisiones de las autoridades prolongaron su búsqueda de justicia y la obligaron a continuar su vida lejos de su hogar y del espacio en el que desarrollaba su trabajo.

“Si se hubiera investigado desde el principio, se hubiera encarcelado a mi autor material, que por cierto ya lo liberaron, porque se juzgó sin perspectiva de género ni interseccionalidad, pero mi presunta autora intelectual ni siquiera la han investigado”, señaló.

Marcela relató que, después de insistir durante años, logró declarar el 13 de mayo de 2026, luego de que la carpeta de investigación fuera reabierta con el acompañamiento de CIMAC y otras personas aliadas. De acuerdo con su testimonio, la Fiscalía había cerrado previamente el expediente sin que ella obtuviera justicia.

La periodista cuestionó que, mientras las víctimas deben abandonar sus hogares para protegerse de nuevas agresiones, las personas que señalan como responsables permanezcan fuera de prisión.

“¿Cuántos años más me van a robar de mi vida de estar exigiendo?”, cuestionó.

Para Marcela, el problema no se limita a su caso, sino que refleja las dificultades que enfrentan otras víctimas, incluidas las madres buscadoras, las personas defensoras de derechos humanos y las periodistas que deben abandonar sus comunidades para salvaguardar su vida.

Foto: Yazmín Hernández Contreras / Marcela de Jesús Natalia destacó que el acompañamiento de CIMAC y otras personas aliadas ha sido fundamental en su búsqueda de justicia.

Recuperó su plaza, pero el micrófono sigue cerrado

Además de las consecuencias de la agresión, Marcela denunció que perdió su plaza laboral en Radio y Televisión de Guerrero, pese a que el ataque ocurrió al salir de su centro de trabajo. Después de años de insistencia, logró recuperarla; sin embargo, todavía espera que se le permita volver a transmitir.

“Ahora viene el paso de que sí se me abra el micrófono porque ya logré recuperar mi trabajo, pero falta todavía ese micrófono sigue cerrado todavía”, expresó.

La comunicadora explicó que su labor radiofónica no representa únicamente un empleo, sino una forma de garantizar el derecho a la información de su comunidad, particularmente de quienes hablan ñomndaa y no tienen el español como primera lengua.

Por ello, recuperar su plaza no significa que haya podido restablecer plenamente su ejercicio periodístico. Para Marcela, volver al aire también implica recuperar un espacio para informar desde su lengua y contribuir a la preservación de la cultura de su pueblo.

Informar en ñomndaa también es un derecho

Marcela explicó por qué es importante que su lengua se escuche en los medios de comunicación. Para ella, transmitir en ñomndaa significa reconocer a las personas de su comunidad como sujetas de derechos y garantizar que puedan acceder a información en su propio idioma.

La periodista advirtió que las lenguas originarias, junto con las indumentarias, la gastronomía, las costumbres, la música y la danza, enfrentan procesos de pérdida en los que la discriminación tiene un papel importante.

Recordó la emoción que sintió cuando su voz se escuchó por primera vez en su lengua en un medio de comunicación y explicó que, por esa razón, procura iniciar sus participaciones con un saludo en ñomndaa: sabe que alguien de su pueblo puede estar escuchando.

“Una persona que no habla el español y escuchar su propio idioma en un medio de comunicación, de verdad es algo muy, muy grande y muy gratificador”, expresó.

Marcela también recordó que fue encarcelada durante tres años y cinco días, periodo que, según denunció, estuvo relacionado con delitos que le fabricaron por su labor periodística. Después enfrentó el ataque armado y el desplazamiento que todavía le impide regresar a su comunidad.

Pese a estas experiencias, aseguró que continuará exigiendo justicia y defendiendo el derecho de su pueblo a estar informado.

“Que se cuiden porque no me pienso cansar”, advirtió sobre su exigencia de justicia.

Su participación ante la CIDH representa una oportunidad para insistir en que la protección de las periodistas indígenas no puede separarse del acceso efectivo a la justicia, del reconocimiento de sus lenguas y del derecho de sus comunidades a contar con información propia.

La justicia debe investigar sin discriminación

Al hablar sobre los obstáculos para esclarecer las agresiones contra periodistas y personas defensoras, Marcela señaló la corrupción y los posibles intereses políticos como factores que, desde su perspectiva, impiden que las autoridades investiguen de manera imparcial.

Consideró necesario que las fiscalías y los ministerios públicos realicen investigaciones exhaustivas, sin descartar líneas relacionadas con el trabajo periodístico o la defensa de derechos humanos, y que las autoridades no traten el acceso a la justicia como una concesión.

“No queremos que nos crean que nos están haciendo un favor. Es un derecho que está plasmado en la Constitución Política”, afirmó.

La periodista también sostuvo que las investigaciones deben considerar las condiciones de género, identidad indígena y contexto social de las víctimas, en lugar de reducir los casos a explicaciones que, según denunció, pueden desviar la atención de las posibles responsabilidades.

En su caso, aseguró que durante años no se investigó a quien identifica como presunta autora intelectual de la agresión. Estos señalamientos forman parte de su testimonio y requieren distinguirse de las conclusiones oficiales que existan en el expediente.

Una voz colectiva ante la CIDH

Marcela espera que su participación en la audiencia ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos contribuya a visibilizar no sólo su caso, sino las violencias que enfrentan otras mujeres indígenas periodistas y defensoras de derechos humanos en México.

“Quiero llevar la voz colectiva. Quiero decirle a las autoridades que van a estar en la corte de que existimos y de que lo que queremos no queremos que nadie nos regale nada”, expresó.

La comunicadora y periodista consideró que la audiencia puede abrir una oportunidad para que se conozcan las condiciones que enfrentan las víctimas y para que la CIDH, en el marco de sus atribuciones, contribuya a visibilizar las violaciones a derechos humanos y las obligaciones del Estado mexicano.

Su expectativa es que la exigencia de justicia trascienda su experiencia individual y permita colocar en el centro las dificultades que enfrentan quienes denuncian agresiones, especialmente cuando pertenecen a comunidades indígenas y carecen de condiciones para acceder a acompañamiento jurídico y protección efectiva.

Foto: Nayely Ortiz Chávez /“Si estamos unidas, sí podemos”, sostuvo, Marcela.