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20.08.2026 Zamboye.- Más de 100 personas murieron tras el derrumbe de una mina artesanal de oro en la República Centroafricana, en un accidente ocurrido el martes 18 de agosto en la zona de Zamboye, cerca de la frontera con Camerún. Las labores de búsqueda y recuperación continuaban este jueves ante la posibilidad de que todavía hubiera personas atrapadas bajo los escombros.
El accidente se produjo durante la tarde en un yacimiento situado aproximadamente a 50 kilómetros de Baboua, en la región de Nana-Mambéré. De acuerdo con los reportes disponibles, un deslizamiento de tierra provocó el colapso de varios túneles en los que trabajaban mineros dedicados a la extracción artesanal de oro.
La cifra de fallecidos fue aumentando conforme los equipos de rescate lograron acceder a las zonas sepultadas. Fuentes locales, voluntarios de la Cruz Roja y funcionarios vinculados con la actividad minera reportaron que ya habían sido recuperados más de un centenar de cuerpos, aunque las autoridades advirtieron que el saldo podría modificarse debido a que todavía continuaban las operaciones en el sitio.
Las primeras versiones apuntaron a que las lluvias registradas en la zona pudieron contribuir al debilitamiento del terreno. El deslizamiento habría provocado que grandes cantidades de tierra se desplazaran hacia los espacios donde se encontraban los trabajadores, sepultando los accesos y dificultando la entrada de los equipos de emergencia.
La operación de rescate se desarrolla bajo condiciones complicadas. La falta de maquinaria especializada y de equipos suficientes para trabajar en estructuras mineras inestables ha ralentizado la recuperación de víctimas. Además, nuevos movimientos del terreno representan un riesgo para quienes participan en las labores.
El lugar donde ocurrió la tragedia funcionaba fuera del marco de las operaciones mineras autorizadas. La explotación artesanal e informal de oro es frecuente en distintas zonas de la República Centroafricana, donde numerosas personas recurren a esta actividad como fuente de ingresos ante la falta de empleos formales.
La ausencia de controles y de medidas de seguridad convierte estos yacimientos en espacios de alto riesgo. Los trabajadores suelen operar en excavaciones profundas y túneles construidos de manera artesanal, sin las condiciones de estabilidad, ventilación y protección que se requieren en una explotación minera regulada. Autoridades y líderes locales señalaron que el estado de algunos pozos hacía previsible el riesgo de derrumbe.
El accidente también expone la dimensión económica que ha adquirido la extracción de oro en la región. El incremento de la actividad minera ha atraído a trabajadores procedentes de diferentes zonas y países vecinos, entre ellos Camerún y Chad. Algunos de los fallecidos serían ciudadanos cameruneses, por lo que el desastre también tiene repercusiones más allá de las fronteras de la República Centroafricana.
La actividad minera artesanal se ha expandido en varias zonas de África debido al valor del oro y a la necesidad de obtener ingresos. En comunidades rurales, los yacimientos pueden convertirse en centros de concentración de trabajadores y comerciantes, aun cuando las condiciones de explotación no cumplan con los estándares de seguridad establecidos para las operaciones industriales.
En el caso de Zamboye, las autoridades iniciaron una investigación para determinar las circunstancias que llevaron al colapso y establecer responsabilidades relacionadas con el funcionamiento del sitio. El gobierno también ordenó medidas para impedir que la actividad continúe mientras se realizan las evaluaciones correspondientes.
La tragedia se suma a otros accidentes registrados recientemente en la República Centroafricana. La combinación de excavaciones profundas, falta de infraestructura y condiciones meteorológicas adversas ha provocado derrumbes con víctimas mortales en diferentes puntos del país.
Uno de los principales problemas para las autoridades es determinar cuántas personas se encontraban trabajando en el lugar cuando ocurrió el deslizamiento. En las explotaciones informales no siempre existen registros de trabajadores, lo que dificulta establecer de inmediato el número de personas desaparecidas y elaborar una lista completa de víctimas.
Los familiares también enfrentan dificultades para localizar a sus seres queridos y confirmar su situación. La identificación de los cuerpos constituye otra de las tareas que deberán realizar las autoridades una vez que concluya la recuperación de las víctimas.
El accidente ocurre en una región donde las actividades mineras conviven con comunidades que dependen de la extracción artesanal para obtener ingresos. La posibilidad de acceder a pequeñas cantidades de oro atrae a trabajadores hacia zonas donde las condiciones de seguridad pueden ser insuficientes y donde la supervisión estatal resulta limitada debido a la distancia y las dificultades de acceso.
La República Centroafricana es uno de los países con mayores dificultades económicas del continente y ha enfrentado durante años problemas de inseguridad y presencia de grupos armados en distintas regiones. Estas condiciones también han complicado la regulación de actividades económicas realizadas en zonas alejadas de los principales centros urbanos.
El derrumbe de Zamboye vuelve a poner bajo atención las condiciones en las que se desarrolla la minería artesanal. El hecho de que más de un centenar de personas hayan muerto en un solo accidente evidencia los riesgos asociados con excavaciones realizadas sin controles suficientes y en terrenos vulnerables a las lluvias y a los movimientos de tierra.
Mientras continúa la búsqueda, las autoridades trabajan para retirar los escombros y determinar si existen más personas atrapadas. Los equipos de emergencia también deben evaluar la estabilidad de los túneles antes de avanzar hacia las áreas colapsadas, debido al riesgo de nuevos desprendimientos.
Hasta ahora, la prioridad se mantiene en recuperar a las víctimas, localizar a posibles sobrevivientes y establecer el número definitivo de fallecidos. La investigación posterior deberá determinar las condiciones en que operaba la mina y las circunstancias que precedieron al deslizamiento.
El saldo preliminar supera ya las 100 víctimas mortales y podría aumentar conforme avancen las labores de rescate. El accidente ocurrido en Zamboye se convierte así en una de las tragedias mineras más graves registradas recientemente en la República Centroafricana y vuelve a poner en el centro de la discusión las condiciones de seguridad de la minería artesanal en África.

