*Astrolabio Político.
/ Por: Luis Ramírez Baqueiro /
“La ambición es el último refugio del fracaso”. – Oscar Wilde.
Movimiento Ciudadano en su desesperación parece haber descubierto en Veracruz una peculiar estrategia de crecimiento: antes que construir nuevos liderazgos, formar cuadros o presentar una oferta política verdaderamente distinta, abre sus puertas —o cuando menos su escenario— a personajes provenientes de partidos desgastados, estructuras derrotadas y proyectos que el electorado ya evaluó en las urnas.
La imagen del Consejo Político Estatal celebrado este 29 de agosto en Boca del Río resultó una verdadera parodia. Dante Alfonso Delgado Rannauro apareció acompañado por José Francisco Yunes Zorrilla, Héctor Yunes Landa, Humberto Alonso Morelli, además de la dirigencia formal de MC encabezada por Luis Carbonell y Sergio Gil Rullán, puros perdedores. La fotografía inevitablemente alimentó las especulaciones sobre la construcción de un nuevo bloque opositor rumbo a 2027.
Es ahí donde surge la metáfora del “cascajo político”.
Porque una cosa es abrir un partido a ciudadanos sin militancia y otra muy distinta reciclar cuadros que durante décadas transitaron por el PRI, el PAN u otras estructuras, presentándolos repentinamente como la alternativa frente al régimen que ahora combaten.
Héctor Yunes abandonó recientemente al PRI y se encuentra vinculado al nuevo partido local surgido de Alianza Generacional; Pepe Yunes continúa medio perdido identificado aún con el priismo y hasta ahora no existe anuncio formal de incorporación a Movimiento Ciudadano. Su presencia junto a Dante, sin embargo, tiene una lectura política.
Dante en esta etapa de su vida parece dispuesto a convertirse en el gran recolector de aquello que otros partidos ya no pueden acomodar.
Pero existe una contradicción todavía mayor.
Durante su discurso, Delgado acusó al gobierno de Rocío Nahle García de utilizar las instituciones para perseguir políticamente a sus adversarios y recurrió como ejemplo al encarcelamiento de José Manuel del Río Virgen acusado de participación con la delincuencia organizada.
El problema elemental es la cronología.
Del Río Virgen fue detenido el 22 de diciembre de 2021. Rocío Nahle asumió la gubernatura hasta el 1 de diciembre de 2024.
Pretender colocar aquel episodio en la cuenta política de la administración actual constituye, cuando menos, una asociación discursiva conveniente.
Del Río permaneció 178 días encarcelado durante el gobierno de Cuitláhuac García Jiménez. Finalmente, un Tribunal Colegiado confirmó el amparo solicitado que derivó en su liberación y en la no vinculación a proceso.
Dicha situación debe colocarse donde corresponde históricamente: en la administración anterior.
En aquellos años, el entonces secretario de Gobierno, Eric Cisneros Burgos, representaba uno de los polos más poderosos del régimen cuitlahuista.
Esa diferencia es justamente la que debería existir entre periodismo crítico y propaganda.
Y lo mismo aplica para quienes hoy llegan, se acercan o coquetean con Movimiento Ciudadano pensando que obtendrán alguna impunidad.
La verdadera crítica contra MC no necesita exageraciones.
Está frente a nuestros ojos.
El supuesto partido de “lo nuevo” comienza a parecer refugio de demasiados representantes de lo viejo.
Dante Delgado quiere combatir a Morena, recuperar espacios en 2027 y construir condiciones para disputar nuevamente el poder. Está en todo su derecho. Pero si pretende hacerlo reuniendo ex priistas, ex panistas, antiguos candidatos, liderazgos desplazados y personajes buscando nueva camiseta, tendrá dificultades para explicar dónde termina la renovación y dónde comienza el reciclaje.
Este suceso trae un tema a colación, en el 2012 después de la campaña presidencial, hubo un rompimiento definitivo entre López Obrador y Dante Delgado, y los comentarios en medios nacionales fueron el señalamiento de que Dante viendo que Peña Nieto venía a la delantera se presentó en los Pinos a negociar, situación que nunca le perdonó AMLO, así que lo que hoy vimos en Veracruz no es de extrañar, está en su naturaleza.
Porque recuperar el poder únicamente para que regresen quienes ya lo tuvieron tampoco representa alternancia; puede significar simplemente restauración.
Y entonces cobra enorme vigencia aquel viejo refrán popular: “No tiene la culpa el indio, sino el que lo hace compadre”.
Movimiento Ciudadano podrá recoger todo el cascajo político que encuentre.
El problema vendrá cuando intente convencer a Veracruz de que, por pintarlo de naranja, automáticamente se convirtió en material nuevo.
Al tiempo.
“X” antes Twitter: @LuisBaqueiro_mx

