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25.08.2026 México.- La dirigencia de Morena abrió la posibilidad de que sus órganos internos revisen la situación del gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, luego de que el mandatario decidiera reincorporarse al cargo sin consultar previamente al partido y, poco después, solicitara nuevamente licencia.
Citlalli Hernández Mora, presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones de Morena, señaló este martes que corresponde a la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia determinar si la actuación de Rocha Moya amerita algún procedimiento dentro del partido y, en su caso, establecer las medidas correspondientes.
La dirigente morenista dejó claro que el partido no respaldó la decisión del gobernador de volver a sus funciones. Explicó que se trató de una determinación unilateral y que los órganos partidistas serán los encargados de valorar las consecuencias que pudiera tener.
El episodio comenzó el viernes 21 de agosto, cuando Rocha Moya comunicó al Congreso de Sinaloa que daba por terminada la licencia que había solicitado meses atrás y que retomaba sus responsabilidades como gobernador. Su regreso ocurrió después de 112 días separado temporalmente del puesto.
La Secretaría de Gobernación se deslindó de esa determinación y sostuvo que la reincorporación del mandatario obedeció exclusivamente a una decisión personal. En el mismo pronunciamiento recordó que la Fiscalía General de la República mantiene abiertas carpetas de investigación relacionadas con personas señaladas por el Departamento de Justicia de Estados Unidos, entre ellas Rocha Moya.
Morena también estableció distancia respecto de la decisión. Hernández Mora había señalado que el regreso no fue informado ni consultado previamente con la dirigencia nacional. La propia dirigente manifestó que no tenía conocimiento de que Rocha Moya pretendiera retomar sus funciones antes de que lo hiciera público.
La controversia se produjo mientras permanecen abiertas investigaciones relacionadas con acusaciones formuladas desde Estados Unidos contra Rocha Moya. El Departamento de Justicia estadounidense lo ha señalado por presuntos vínculos con una facción del Cártel de Sinaloa y por una supuesta conspiración relacionada con tráfico de drogas, acusaciones que el gobernador ha rechazado.
En México, la Fiscalía General de la República mantiene investigaciones sobre los señalamientos. El Gobierno federal ha informado que la Secretaría de Relaciones Exteriores ha solicitado a las autoridades estadounidenses las pruebas que sustenten las acusaciones formuladas contra funcionarios y exfuncionarios mexicanos.
Rocha Moya justificó inicialmente su regreso al señalar que la Fiscalía General de la República había determinado que no existían elementos que acreditaran su participación en conductas delictivas. Con ese argumento comunicó que retomaría sus responsabilidades al frente del Ejecutivo sinaloense.
Sin embargo, la reincorporación duró poco más de un día. Ante las reacciones generadas por su regreso y los pronunciamientos de Morena y del Gobierno federal, Rocha Moya volvió a solicitar licencia al Congreso de Sinaloa.
La presidenta Claudia Sheinbaum también cuestionó la decisión de regresar al cargo mientras continúan las investigaciones. La mandataria afirmó que la determinación no fue adecuada y señaló que no había mantenido comunicación con Rocha Moya antes de su reincorporación.
Ahora, el foco se encuentra en el ámbito interno de Morena. La Comisión Nacional de Honestidad y Justicia deberá determinar si existen elementos para abrir un procedimiento partidista y si la conducta del gobernador con licencia contravino las normas o principios del partido.
La declaración de Citlalli Hernández no significa que Rocha Moya haya sido expulsado de Morena ni que exista una resolución definitiva en su contra. Lo que quedó establecido es que la dirigencia no comparte la forma en que decidió regresar a la gubernatura y que serán los órganos internos los que deberán determinar si corresponde iniciar un proceso y cuáles serían sus posibles consecuencias.
El caso coloca nuevamente a Morena ante la necesidad de definir la situación política de uno de sus gobernadores en medio de investigaciones abiertas y de una disputa pública sobre su permanencia al frente del Gobierno de Sinaloa. Por ahora, Rocha Moya permanece separado del cargo mediante una nueva licencia, mientras su situación partidista queda pendiente de la determinación de la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia.

