*DE FRENTE Y DE PERFIL.
/RAMÓN ZURITA Sahagún/
El Movimiento de Regeneración Nacional ha transitado por diversas rutas desde su fundación como partido político hace doce años.
Primero fueron a la pepena de militantes, principalmente del PRD, partido del que surgieron sus principales figuras, desde Andrés Manuel López Obrador, pasando por Mario Delgado, Claudia Sheinbaum, Adán Augusto López, Martí Batres, Marcelo Ebrard y muchos más.
La meta era reunir las condiciones existentes, para cumplir con los requisitos, lo que hicieron a toda ley, para poder participar en los comicios de 2015.
No se pusieron exigentes y lo mismo aceptaban a expanistas, expriistas y a todo aquel que se acercaba con la firme idea de convertirse rápidamente en un competidor para la Presidencia de la República.
Sabían que contaban con la joya de la corona, Andrés Manuel López Obrador que competiría por tercera vez como candidato presidencial.
En el camino se le presentaron “joyitas” de todo tipo, sin importar los escándalos del pasado que cargaban a cuestas. Lo importante es mostrar su rápido crecimiento y lo consiguieron cuando en los comicios de 2018 barrieron en la mayoría de los cargos en disputa. Consiguieron mayoría calificada en el Congreso de la Unión, la mayoría de las gubernaturas en disputa, alcaldías al por mayor y los Congresos locales. No dejaron casi ningún cargo de elección popular para la oposición.
Su compromiso de no mentir, no robar y no traicionar al pueblo se convirtió en su estribillo de cabecera y fue aquí cuando se empezó a cuestionar que dentro del nuevo partido se encontraban personajes de no tan limpia trayectoria que fueron recompensados por su apoyo.
La respuesta del propio Andrés Manuel López Obrador sorprendió a todos, al decir que el cambio de partido los convertía en puros.
No importó que personajes como Manuel Bartlett no cumplían los preceptos contenidos en su mantra, ya que cometió una de las peores infamias de cuantos comicios electorales de se tenga memoria, el fraude el 6 de julio 1988, con la caída del sistema.
Con todo y ello, Bartlett fue bienvenido a las filas de la 4T y al triunfo de López Obrador se le entregó casi en propiedad la Comisión Federal de Electricidad y sus pecados quedaron en el pasado.
Otros personajes que fueron bienvenido a bordo, sin militar en MORENA, fueron Miguel Ángel Yunes, padre e hijo, que fueron los principales críticos de López Obrador en 2018 y le lanzaron improperio de todos tipos y hasta el entonces gobernador de Veracruz lo tachó de loco, no una o dos veces, sino muchas más. Su voto a favor de la reforma judicial, los limpió de todas impurezas y sus expedientes fueron archivados o hasta desaparecidos.
Muchos otros personajes de MORENA han sido acusados de nexos con el crimen organizado y ni siquiera han sido investigados, mientras que otros se beneficiaron de los cargos públicos,
Así como ellos, miles de nuevos militantes de MORENA fueron aceptados sin pruritos de ninguna clase, sin importar los pecados cometidos, ya que se transformaron en puros y se arrepentían de sus pecados, además de comprometerse a obrar bien en el futuro.
Por eso llama la atención que la nueva presidenta de MORENA, Ariadna Montiel salte a la palestra y se oponga a que el exboxeador Jorge “Travieso” Arce se sume a las filas de MORENA, por su pasado político, en el PRI y por algunas expresiones vertidas en el pasado. A poco no confía en que el Travieso se purifique en su tránsito a MORENA.
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