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07.10.2026 España.- Maricarmen Abascal, de 87 años, murió este miércoles en el Hospital Gregorio Marañón, quince días después de haber sido desalojada de la vivienda del distrito de Retiro en la que había residido durante más de siete décadas. Su caso se convirtió en uno de los principales símbolos de las movilizaciones por el derecho a la vivienda en España y dio impulso a la acampada instalada en la Puerta del Sol.
El Sindicato de Inquilinas confirmó el fallecimiento de la mujer, quien permanecía hospitalizada desde el 23 de septiembre, cuando una comisión judicial ejecutó la orden de lanzamiento en el inmueble de la calle Alcalde Sáinz de Baranda.
Ese día, Abascal salió de su vivienda en una camilla y fue trasladada en una ambulancia del Samur al Hospital Gregorio Marañón debido a su delicado estado de salud. En el exterior del inmueble se concentraron decenas de activistas que intentaron impedir el desalojo, mientras agentes de la Policía Nacional retiraban a las personas que se encontraban dentro y frente al edificio.
Abascal había vivido 71 años en ese domicilio y llevaba alrededor de ocho años enfrentando el proceso para evitar perderlo. La vivienda pertenecía a Urbagestión Desarrollo e Inversión, una sociedad inmobiliaria que, de acuerdo con EFE, no aceptó las propuestas planteadas para aplazar el lanzamiento o alcanzar una solución que permitiera a la mujer permanecer en el inmueble.
Antes del desalojo, la mujer había expresado públicamente su negativa a abandonar el que había sido su hogar durante la mayor parte de su vida. “He vivido aquí 71 años. No me quiero ir”, declaró ante las personas que acudieron a respaldarla. Según EFE, Abascal tenía reconocida una discapacidad del 50 por ciento.
Durante los días posteriores al desahucio, su caso provocó nuevas movilizaciones en Madrid y otras ciudades españolas. Las protestas derivaron en una acampada en la Puerta del Sol, donde organizaciones defensoras del derecho a la vivienda mantuvieron la exigencia de medidas frente a los desahucios y el aumento de los costos habitacionales.
Incluso desde el hospital, Abascal envió mensajes de agradecimiento a quienes la respaldaban y llamó a mantener la movilización. Su situación también generó gestiones institucionales para buscar una alternativa habitacional y negociar la permanencia en el inmueble.
El Sindicato de Inquilinas informó que posteriormente se alcanzó un acuerdo que, de haberse concretado, le habría permitido regresar a su vivienda, pero consideró que la solución llegó demasiado tarde. La organización señaló que Abascal permaneció hospitalizada desde el desahucio hasta su fallecimiento.
El caso ocurrió en un contexto de presión sobre el acceso a la vivienda en Madrid. Al momento de su desalojo, medios españoles reportaron que en la Comunidad de Madrid se registraban, en promedio, tres desahucios diarios, aunque las cifras corresponden al conjunto de procedimientos de lanzamiento y no exclusivamente a personas mayores.
La muerte de Abascal ocurre mientras las organizaciones de inquilinos mantienen las movilizaciones. El Sindicato de Inquilinas señaló que continuará con las acciones en defensa del derecho a la vivienda y reivindicó a la mujer como una figura central de las protestas que comenzaron después de su desalojo.
Su historia pasó en menos de dos semanas de ser un conflicto particular entre una inquilina y la propietaria de un inmueble a convertirse en un referente de las protestas por vivienda en España.
El 23 de septiembre abandonó en camilla la casa en la que había vivido desde hacía 71 años; este 7 de octubre murió en el hospital donde permanecía ingresada.

