Mujeres del sector pesquero buscan dejar de ser invisibles en las leyes y políticas públicas

Mujeres aspirantes a la ONU - Mujeres pesqueras
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*Un diagnóstico de la Secretaría de las Mujeres reconoce que sus aportaciones han sido consideradas durante años como un “apoyo” a la actividad masculina.

29.09.2026 /CimacNoticias.com/ México.- Las mujeres que participan en la pesca y la acuacultura en México no son una fuerza auxiliar de la actividad pesquera: forman parte de una cadena económica, cultural y comunitaria que durante décadas ha sido narrada principalmente en masculino.

Pescan, producen, transforman y comercializan alimentos; administran ingresos familiares; cuidan estanques, manglares y esteros; participan en tareas de investigación y conservación, y sostienen buena parte de la vida comunitaria alrededor del mar y las aguas interiores.

Sin embargo, gran parte de este trabajo permanece invisibilizado.

La propia Secretaría de las Mujeres reconoce que las aportaciones de las trabajadoras del sector pesquero y acuícola carecen de registros estadísticos específicos y que sus labores han sido consideradas, en muchos casos, como un “apoyo” a la actividad masculina.

Esta realidad volvió a colocarse en la agenda pública durante el 2° Encuentro Nacional de Mujeres del Sector Pesquero y Acuícola “Guardianas de la mar y las aguas interiores”, organizado por la Secretaría de las Mujeres en el Complejo Cultural Los Pinos, en Ciudad de México.

Durante el encuentro, la presidenta de la Comisión de Pesca de la Cámara de Diputados, Azucena Arreola Trinidad, sostuvo que las mujeres del sector son protagonistas de la historia de las comunidades costeras y de aguas interiores y planteó la necesidad de que su participación sea reconocida también en las leyes, las políticas públicas y las estadísticas.

Mujeres de la pesca, una historia que se ha contado en masculino

Arreola Trinidad señaló que la historia de la pesca y la acuacultura se ha contado tradicionalmente alrededor de figuras masculinas: el pescador, el productor o el trabajador del mar.

En esa narrativa, dijo, pocas veces se nombra a las mujeres que hacen posible buena parte de la cadena productiva y de la vida comunitaria.

Son mujeres que esperan el regreso de las embarcaciones, preparan y transforman productos pesqueros, participan en su comercialización, administran los ingresos familiares y cuidan de sus comunidades.

También realizan labores de cuidado que suelen quedar fuera de las estadísticas económicas: atienden a hijas e hijos, personas adultas mayores y otros integrantes de sus familias, al mismo tiempo que participan en actividades relacionadas con la pesca y la acuacultura.

La Secretaría de las Mujeres documentó esta participación en su Diagnóstico participativo: Mujeres del sector pesquero y acuícola, elaborado para conocer las condiciones de vida y trabajo de quienes participan en las distintas etapas de la cadena productiva. El documento identifica actividades de preproducción, producción, postproducción, generación de valor agregado, monitoreo y conservación de los ecosistemas.

El diagnóstico también señala que visibilizar a las mujeres del sector es fundamental para reducir las brechas de desigualdad y fortalecer políticas públicas dirigidas a sus necesidades.

Cuando el trabajo de las mujeres no aparece en las estadísticas

La falta de reconocimiento también puede observarse en los registros laborales.

De acuerdo con Data México, durante el primer trimestre de 2026 las mujeres representaron 5.57 por ciento de la población ocupada clasificada como trabajadora en actividades pesqueras y de acuacultura, frente a 94.4 por ciento de hombres.

Este dato debe leerse con cautela: la clasificación laboral no necesariamente refleja todas las actividades que realizan las mujeres dentro de la cadena pesquera y acuícola, particularmente aquellas que ocurren fuera de la extracción directa o que se desarrollan en condiciones informales.

Precisamente por ello, el diagnóstico de la Secretaría de las Mujeres advierte que uno de los problemas centrales es la falta de registros específicos sobre su participación.

La ausencia de datos tiene consecuencias más allá de las estadísticas.

Si el trabajo de las mujeres no se identifica, también puede quedar fuera de los programas públicos, los apoyos productivos, los espacios de decisión y las políticas diseñadas para atender al sector.

Ese fue uno de los puntos centrales señalados por Arreola Trinidad durante el encuentro.

“Cuando las mujeres no estamos en las leyes, en las políticas públicas o en las estadísticas”, sostuvo, existe el riesgo de que tampoco estén en las decisiones, los programas, los apoyos y los espacios donde se define el futuro de la actividad pesquera.

Una reforma para nombrar a las mujeres en la Ley de Pesca

La discusión sobre la visibilidad de las mujeres también ha llegado al Congreso.

La Comisión de Pesca de la Cámara de Diputados ha trabajado un dictamen para reformar diversas disposiciones de la Ley General de Pesca y Acuacultura Sustentables en materia de igualdad de género y lenguaje incluyente y no sexista. La propuesta contempla modificaciones a distintos artículos de la legislación para incorporar a las mujeres de manera explícita.

El tema no es únicamente lingüístico.

Durante la discusión del dictamen, la propia Comisión de Pesca planteó que incorporar un lenguaje incluyente permite visibilizar a las mujeres y avanzar en la eliminación de expresiones sexistas y androcéntricas dentro del marco jurídico.

Para las mujeres que trabajan en la pesca y la acuacultura, nombrarse en la legislación puede ser un primer paso para que su participación también sea considerada al diseñar políticas públicas.

El objetivo, de acuerdo con el planteamiento presentado en la Cámara de Diputados, es reconocer que las mujeres también pescan, producen, comercializan, administran, investigan, conservan y toman decisiones dentro del sector.

La propia Comisión de Pesca colocó el tema en su agenda de marzo de 2026, cuando el dictamen sobre igualdad de género y lenguaje incluyente fue incluido entre los asuntos a discutir.

Del reconocimiento a la participación en las decisiones

El reto ahora es que la visibilización no quede únicamente en los discursos o encuentros institucionales.

Durante el segundo encuentro nacional, las mujeres del sector tuvieron un espacio para dialogar con distintas dependencias gubernamentales sobre sus condiciones laborales, necesidades y propuestas. La Secretaría de las Mujeres señaló que el objetivo fue visibilizar su actividad y fortalecer las políticas públicas dirigidas al sector.

El diagnóstico oficial presentado este año también plantea la necesidad de fortalecer la coordinación entre las instituciones del Estado para reducir las brechas de desigualdad que enfrentan las mujeres pescadoras y acuacultoras.

La discusión implica, por tanto, algo más que modificar palabras en una ley.

Al cerrar su participación, Arreola Trinidad afirmó que la Comisión de Pesca analizará las propuestas surgidas del encuentro y se dijo dispuesta a discutir las reformas que sean necesarias para adecuar el marco jurídico.

Mientras tanto, las mujeres que viven y trabajan alrededor del mar y las aguas interiores siguen haciendo visible, desde sus comunidades, una parte de la historia que durante mucho tiempo quedó fuera de la narrativa oficial de la pesca en México.