Nahle y los ingenios

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/Yamiri Rodríguez Madrid/

En Veracruz, alrededor de un millón de personas dependen económicamente de la agroindustria de la caña de azúcar y de sus ingenios: productores y sus familias, trabajadores de fábrica,

cortadores, jornaleros, transportistas, proveedores y comercios vinculados a la operación de 17 ingenios -de los 49 que hay en todo el país- aportando cerca del 40 por ciento de la producción nacional.

Es también un estado con historia cañera pues, en Santiago Tuxtla, en 1524, Hernán Cortés fundó el primer trapiche llamado Tepeaca. Desde entonces la producción azucarera ha traído muchos beneficios para la entidad, con sus altas y bajas.

En el sexenio de Vicente Fox, por ejemplo, el gobierno federal expropió 11 ingenios veracruzanos por los niveles de deuda que tenían y el alto riesgo de que dejaran de operar. Se trató de El Modelo, en Cardel; El Potrero, en Atoyac; La Providencia, en Cuichapa; San Cristóbal, en Carlos A. Carrillo; San Miguelito, en Córdoba; San Francisco El Naranjal, en Lerdo de Tejada; el Central Progreso, en Paso del Macho; Fomento Azucarero del Golfo, en Pánuco; Cuatotolapan, en Hueyapan de Ocampo; San Gabriel, en Cosamaloapan y el San Pedro, hoy de nueva cuenta pendiendo de un hilo.

Con el paso de los años, factorías que durante años vivieron tiempos de gloria, como El Independencia en Martínez de la Torre o el Libertad, en Misantla, terminaron por cerrar. Los mismo le pasó al ingenio La Concha, en Jilotepec, que enfrentaba un pasivo superior a los 270 millones de pesos, además de que se le debían 17 millones de pesos al Fideicomiso Comercializador (FICO), el cual aportó los recursos para hacer la última zafra y no pudo recuperar su dinero. Con la Concha, el trabajo de 400 obreros y de casi todo un pueblo, se perdió, pues de este ingenio dependían todos ellos.

De ahí la preocupación de la gobernadora Rocío Nahle por el anuncio del Grupo Porres del cierre de su ingenio San Pedro, ubicado en el camino vecinal Lerdo – Saltabarranca, en la región de Los Tuxtlas. Y más que preocupación, era su obligación entender lo que estaba pasando con esa fábrica, generadora de empleos y motor de la economía regional. Incluso, en su conferencia de prensa de este lunes, comentó que buscó a los empresarios para conocer la situación y sobre todo para saber qué opciones se tenían. También escuchó a trabajadores del ingenio y a productores de toda la región.

Es cierto que le falta mucho mantenimiento a las instalaciones de la factoría, pero la conclusión fue que, si cierra, esa parte de Los Tuxtlas y de la Cuenca prácticamente se quedaría sin actividad económica.

Por todo lo anterior, le informó de la situación a la presidenta Claudia Sheinbaum y ella le dio instrucciones de manera inmediata a la titular de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER) en México, Columba Jazmín López Gutiérrez, quien esta misma semana estará en tierras veracruzanas para atender el asunto. Lo cierto es que la gobernadora está enfocada y concentrada en recuperar ese ingenio, para que trabaje y siga dando sustento a la gente.

A la gobernadora, y a todos los gobernadores, no se les dio el voto en las urnas para ganar concursos de popularidad ni aplausómetros, sino para resolver los problemas y eso es precisamente lo que está haciendo con el San Pedro y todas las familias que de este dependen.

@YamiriRodriguez