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09.07.2026 RUA.- La Administración Nacional Atmosférica de Estados Unidos (NOAA, por sus siglas en inglés) lanzó una nueva advertencia sobre la rápida intensificación del fenómeno climático El Niño y elevó significativamente la probabilidad de que el evento alcance una intensidad histórica durante los próximos meses, con efectos que podrían sentirse en distintas regiones del planeta, incluido México.
De acuerdo con la actualización más reciente del Centro de Predicción Climática (CPC) de la NOAA, las condiciones de El Niño ya están plenamente establecidas en el océano Pacífico ecuatorial y los modelos climáticos muestran que el fenómeno continuará fortaleciéndose conforme avance el segundo semestre de 2026, con altas probabilidades de alcanzar su máxima intensidad entre el otoño y el invierno del hemisferio norte.
Los especialistas del organismo estadounidense estiman que existe un 81 por ciento de probabilidad de que El Niño alcance la categoría de “muy fuerte”, el nivel más alto de intensidad utilizado por los servicios meteorológicos internacionales. De confirmarse ese escenario, se convertiría en uno de los eventos más potentes registrados desde que comenzaron las mediciones modernas en 1950, comparable con los históricos episodios de 1982-1983, 1997-1998 y 2015-2016.
La NOAA explicó que el calentamiento anómalo de las aguas superficiales del Pacífico tropical continúa incrementándose y que la temperatura del mar en algunas regiones supera en más de dos grados Celsius los valores normales para esta época del año. Esta acumulación de calor modifica la circulación atmosférica global y altera los patrones de lluvia, temperatura y formación de ciclones en distintas partes del mundo.
En su discusión diagnóstica sobre el fenómeno ENSO (El Niño-Oscilación del Sur), el Centro de Predicción Climática señaló que “las condiciones de El Niño están presentes y se espera que se fortalezcan hacia el invierno del hemisferio norte 2026-2027”, manteniendo vigente la advertencia oficial emitida por el organismo.
Los meteorólogos advirtieron que, aunque cada episodio de El Niño tiene comportamientos particulares y sus impactos varían entre regiones, un evento de gran intensidad suele favorecer temperaturas globales más elevadas, lluvias torrenciales e inundaciones en algunos países, mientras provoca sequías severas en otros.
La NOAA también alertó que la energía adicional almacenada en los océanos podría contribuir a que los próximos meses registren nuevos récords de temperatura a escala mundial, en un contexto donde el cambio climático provocado por la actividad humana ya mantiene al planeta en niveles históricamente cálidos.
En el caso de México, especialistas del Servicio Meteorológico Nacional han señalado en diversas ocasiones que El Niño puede modificar el comportamiento habitual de las lluvias y de la temporada de ciclones tropicales. Generalmente, este fenómeno tiende a reducir la actividad de huracanes en el océano Atlántico debido al incremento de la cizalladura del viento, mientras que puede favorecer una mayor actividad ciclónica en el Pacífico oriental, aunque los efectos específicos dependen de la interacción con otros sistemas atmosféricos.
Asimismo, el fenómeno suele influir en la distribución de las precipitaciones durante el otoño e invierno. Algunas regiones del norte y centro del país pueden experimentar lluvias superiores al promedio, mientras que otras zonas registran condiciones más secas o variaciones importantes respecto de los patrones climatológicos normales.
La NOAA recordó que El Niño forma parte del ciclo natural conocido como El Niño-Oscilación del Sur (ENSO), caracterizado por el calentamiento periódico de las aguas del Pacífico ecuatorial. Aunque se trata de un proceso natural, diversos estudios científicos indican que el calentamiento global está intensificando algunos de sus efectos al incrementar la temperatura promedio de los océanos.
Los pronósticos también apuntan a que este episodio podría prolongarse hasta la primavera de 2027 antes de comenzar un proceso gradual de debilitamiento, lo que ampliaría el periodo de influencia sobre los sistemas meteorológicos de diversas regiones del mundo.
Ante este panorama, los expertos recomendaron a gobiernos, sectores productivos y organismos de protección civil mantenerse atentos a las actualizaciones de los pronósticos estacionales, ya que un fenómeno de esta magnitud puede afectar la agricultura, la disponibilidad de agua, la generación de energía, la seguridad alimentaria y la ocurrencia de fenómenos meteorológicos extremos.
Aunque los modelos muestran una elevada confianza en el fortalecimiento de El Niño, la NOAA subrayó que aún no es posible determinar con precisión los impactos específicos que tendrá en cada país o región, por lo que insistió en que las previsiones deberán actualizarse conforme evolucione el comportamiento del océano y la atmósfera durante los próximos meses.


