*Colectivos exigen protección para quién busca a su hijo ante inacción de los tres órdenes de gobierno en México.
* Criminales se cubren la cara para matar en total impunidad a mujeres víctimas de desaparición forzada.
13.09.2026., Culiacán, Sinaloa.- La violencia que enfrentan las mujeres que buscan a sus familiares desaparecidos volvió a colocar a Sinaloa bajo alerta. Yodeli Benítez, madre buscadora y fundadora del colectivo ¿Dónde Están?, fue víctima de un intento de privación de la libertad el pasado 6 de septiembre en Culiacán, cuando hombres que no dan la cara llegaron hasta su domicilio e intentaron subirla por la fuerza a una camioneta.
Benítez logró resistirse y evitar que los agresores encapuchados la desaparecieran como ha ocurrido en otros casos que permanecen en la impunidad. El ataque ocurrió alrededor de las 15:00 horas, cuando se encontraba en su vivienda junto con dos de sus hijas menores de edad. De acuerdo con el relato que la propia buscadora proporcionó a medios locales como Revista Espejo, los hombres arribaron en una camioneta y trataron de someterla para subirla al auto contra su voluntad.
La agresión resultó fallida porque la mujer consiguió oponerse físicamente con todas sus fuerzas. Los sujetos desistieron y huyeron del lugar. Benítez señaló que ese mismo día recibió amenazas, circunstancia que influyó en su decisión de no acudir inicialmente ante la Fiscalía General del Estado de Sinaloa ni ante el Instituto de Protección a Periodistas y Defensores de los Derechos Humanos, pues no han hecho nada para preservar la vida de las buscadoras, periodistas y defensoras.
El hecho ha generado exigencias de protección inmediata por parte de organizaciones y colectivos de búsqueda, que advierten que el caso no puede ser tratado como un episodio aislado debido al contexto de violencia que viven las mujeres dedicadas a localizar a personas desaparecidas en Sinaloa.
Yodeli Benítez busca a su hijo Paúl Jacobo Benítez, desaparecido el 30 de marzo de 2025. De acuerdo con la información difundida sobre el caso, el joven salió de su domicilio después de recibir una llamada telefónica y no regresó. A partir de entonces, su madre emprendió labores de búsqueda y posteriormente participó en la organización del colectivo ¿Dónde Están?
La agresión contra Yodeli ocurre además en una entidad donde, en las últimas semanas, se han acumulado distintos ataques y hechos de violencia contra mujeres buscadoras convirtiéndose además de toda la violencia contra la población una de las entidades más letales para las madres buscadoras porque la cobardía de los agresores solo atacan a mujeres.
La Red Nacional de Defensoras de Derechos Humanos en México y la Iniciativa Mesoamericana de Mujeres Defensoras de Derechos Humanos documentaron a principios de septiembre una escalada de agresiones contra defensoras buscadoras sinaloenses.
Entre los casos señalados se encuentra el de Alma Rosa Rojo Medina, fundadora del colectivo Voces Unidas por la Vida, quien el 29 de agosto fue atacada a balazos en Culiacán cuando viajaba en un vehículo junto con su hija y dos menores nietas. Alma Rosa y su hija resultaron heridas. La buscadora inició su labor después de la desaparición de su hermano Miguel Ángel Rojo, ocurrida en 2009.
A ese caso se sumó la desaparición de Elisa Altagracia Bonilla Carrillo, de 38 años, ocurrida el 27 de agosto en Mazatlán.
Elisa es madre de Kevin Alexander Guerrero Bonilla, desaparecido desde octubre de 2025, y había comenzado a buscarlo antes de desaparecer. La Red Nacional de Defensoras de Derechos Humanos pidió que su búsqueda se realice considerando expresamente su condición de madre buscadora y las actividades que desarrollaba para localizar a su hijo.
También el 1 de septiembre integrantes del colectivo Corazones Unidos por Una Misma Causa fueron agredidas durante una manifestación en Mazatlán. Un automóvil embistió a las mujeres que sostenían una lona con fotografías de sus familiares desaparecidos, provocando lesiones a dos de ellas.
La organización que documentó el caso señaló además que las manifestantes fueron insultadas y posteriormente enfrentaron dificultades para recibir atención en un hospital público.
El contexto es todavía más grave porque en febrero fue asesinada en Mazatlán la madre buscadora Rubí Patricia Gómez-Tagle, integrante de ese mismo colectivo. Rubí buscaba a su hijo Édgar Daniel López, desaparecido en mayo de 2025, y también exigía justicia por la desaparición de su compañera María de los Ángeles Valenzuela, quien fue privada de la libertad en octubre de 2025 y continúa desaparecida.
Para las organizaciones defensoras de derechos humanos, la sucesión de casos evidencia que las mujeres que participan en búsquedas no solamente enfrentan el dolor provocado por la desaparición de sus familiares, sino también riesgos derivados de su decisión de investigar, recorrer territorios, exigir información y reclamar resultados a las instituciones.
La dimensión nacional del problema también resulta preocupante. Un informe de IM-Defensoras señala que entre 2020 y el primer semestre de 2026 fueron documentadas en México 23 mujeres buscadoras asesinadas y mil 883 agresiones contra defensoras del derecho a la verdad y la justicia. Entre las agresiones registradas aparecen amenazas de muerte, vigilancia, seguimiento, ataques físicos y desapariciones.
La organización también ha advertido que la violencia contra las buscadoras tiene una dimensión de género: son mujeres que, después de la desaparición de un hijo, hija, hermano, esposo u otro familiar, terminan asumiendo tareas que corresponden al Estado, desde la exigencia de investigaciones hasta la búsqueda en campo.
En el caso de Sinaloa, la alerta resulta particularmente delicada porque varios de los ataques se han producido en un periodo muy corto. La propia Red Nacional de Defensoras de Derechos Humanos advirtió que las agresiones registradas contra buscadoras en agosto y septiembre de este año muestran una intensificación de la violencia contra quienes participan en estos colectivos. También documentó denuncias de vigilancia y hostigamiento durante jornadas de búsqueda.
Frente al caso de Yodeli Benítez, Sabuesos Guerreras exigió una investigación inmediata, transparente y con perspectiva de derechos humanos, además de medidas de protección para la buscadora, su hija Valeria y las demás integrantes del colectivo ¿Dónde Están? La organización pidió que el ataque no sea minimizado ni considerado un hecho aislado.
Las organizaciones también han solicitado la intervención de los mecanismos de protección para personas defensoras de derechos humanos y periodistas, así como medidas que permitan que las buscadoras puedan continuar con su labor sin poner en riesgo su vida y la de sus familias.
En el caso de Yodeli, organizaciones defensoras han reclamado que la protección alcance no solamente a ella, sino a su núcleo familiar y a las integrantes de su colectiva.
La Red Nacional de Defensoras de Derechos Humanos y la IM-Defensoras emitieron además una alerta específica por el intento de desaparición forzada de Yodeli Benítez y señalaron que los hechos deben entenderse dentro del patrón de hostigamiento y violencia que enfrentan las defensoras buscadoras en Sinaloa.
Hasta la información pública disponible Benítez había recibido acompañamiento de la Secretaría de los Derechos Humanos del Gobierno de Sinaloa y de la Comisión Estatal de Búsqueda de Personas, incluyendo presencia de seguridad en las inmediaciones de su domicilio
Sin embargo, organizaciones y colectivas consideran necesario que las medidas sean formales, suficientes y sostenidas, y que la investigación permita establecer quiénes fueron los responsables y por qué intentaron privarla de la libertad.
El caso de Yodeli deja así una paradoja dolorosa: una mujer que salió a buscar a su hijo desaparecido tuvo que pelear por su vida sola contra criminales para evitar convertirse ella misma en víctima de una privación de la libertad.
Su historia se suma a una cadena de agresiones que, en Sinaloa y otras regiones del país, ha colocado a las madres buscadoras en una situación de vulnerabilidad extrema sin que haya una respuesta del Estado.
Para estas mujeres, buscar no es una actividad voluntaria ni una forma de protagonismo. Es la respuesta que han construido frente a la ausencia de sus familiares y ante investigaciones que, en muchos casos, no han conseguido localizarlos.
La exigencia de protección para Yodeli Benítez se convierte por ello también en una exigencia para todas las mujeres que siguen recorriendo terrenos, rastreando información y reclamando que sus familiares desaparecidos no sean convertidos en cifras.
La advertencia de las organizaciones defensoras es directa: las mujeres buscadoras no pueden tener que elegir entre continuar buscando a sus familiares o proteger su propia vida.

