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22.09.2026., Ciudad de México.- El huracán Polo alcanzó este martes 22 de septiembre la categoría 5 en la escala Saffir-Simpson, después de experimentar una intensificación extraordinariamente rápida frente a las costas del Pacífico mexicano, donde aunque por ahora no se prevé un impacto directo en tierra, sus bandas nubosas ya generan lluvias y el sistema mantiene bajo vigilancia a comunidades costeras por riesgo de inundaciones, deslaves, desbordamientos y oleaje peligroso.
Polo se convirtió en un huracán de categoría 5 durante las primeras horas de este martes, con vientos máximos sostenidos de alrededor de 260 kilómetros por hora y rachas superiores a los 300 kilómetros por hora. Posteriormente, reportes del Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos señalaron un incremento adicional de la intensidad, hasta cerca de 270 kilómetros por hora, mientras el ciclón permanecía sobre aguas del Pacífico, al sur de Guerrero.
La evolución del sistema ha sido particularmente rápida. Polo pasó de tormenta tropical a huracán durante el lunes 21 de septiembre y, en aproximadamente un día, avanzó por varias categorías hasta alcanzar el nivel máximo de la escala. El Centro Nacional de Huracanes había advertido desde la noche del lunes que el ciclón presentaba una intensificación acelerada y que existía la posibilidad de que llegara a categoría 5.
La ubicación del fenómeno ha cambiado conforme avanzan las horas. En el reporte de las 09:00 horas, tiempo del centro de México, el centro de Polo se encontraba aproximadamente a 335 kilómetros al sur de Zihuatanejo, Guerrero, y a unos 555 kilómetros al sur-sureste de Manzanillo, Colima. El sistema se desplazaba lentamente hacia el norte, después de haber avanzado previamente hacia el este-sureste.
La principal característica del escenario actual es que Polo permanece mar adentro. Los pronósticos disponibles hasta este momento no contemplan que el centro del huracán toque tierra en México; sin embargo, esto no significa que el país esté fuera de riesgo. La circulación del ciclón es suficientemente amplia para transportar humedad hacia la costa y generar precipitaciones intensas, oleaje elevado, corrientes de resaca y condiciones peligrosas en zonas marítimas y costeras.
Guerrero y Michoacán concentran actualmente la mayor preocupación por los efectos de las lluvias. El Centro Nacional de Huracanes estima acumulados de entre 4 y 8 pulgadas, equivalentes aproximadamente a 100 y 200 milímetros, con máximos aislados de hasta 12 pulgadas, cerca de 300 milímetros, en sectores costeros de ambos estados. Estas precipitaciones pueden provocar inundaciones repentinas y deslaves potencialmente mortales, especialmente en zonas montañosas y de pendientes pronunciadas.
El riesgo no se limita a Guerrero y Michoacán. Las bandas externas del huracán también están provocando o favoreciendo condiciones de lluvia en Oaxaca, Colima y Jalisco, estados donde se mantienen medidas preventivas ante la evolución del sistema. Las autoridades meteorológicas han advertido que la interacción entre la circulación de Polo y la humedad disponible puede incrementar las precipitaciones en distintas zonas del occidente y sur del país.
En el litoral también se mantiene la preocupación por el estado del mar. Las previsiones contemplan oleaje elevado y corrientes de resaca, condiciones que representan un riesgo especial para bañistas, pescadores y embarcaciones menores. En reportes previos, las autoridades meteorológicas habían estimado oleaje de varios metros en las costas de Guerrero y Michoacán, así como mar de fondo en Colima y Jalisco.
Las primeras afectaciones y medidas preventivas comenzaron antes de que Polo alcanzara su máxima categoría. En Michoacán, por ejemplo, las autoridades educativas determinaron suspender las actividades escolares durante el 22 y 23 de septiembre en siete municipios de la región Sierra-Costa: Aquila, Coahuayana, Chinicuila, Coalcomán, Lázaro Cárdenas, Arteaga y Tumbiscatío. La decisión fue adoptada como medida preventiva ante las precipitaciones asociadas con el ciclón.
En Guerrero también se han aplicado medidas de prevención y vigilancia debido a la cercanía del sistema. El gobierno federal desplegó mecanismos de protección y auxilio mediante el Plan DN-III-E y acciones de la Secretaría de Marina en entidades del Pacífico, mientras las autoridades mantienen seguimiento permanente de la trayectoria.
La rápida intensificación de Polo ha llamado especialmente la atención de los meteorólogos. En cuestión de horas, el ciclón pasó de registrar vientos propios de una tormenta tropical a alcanzar la máxima categoría de la escala Saffir-Simpson. La evolución estuvo favorecida por condiciones oceánicas y atmosféricas que permitieron un fortalecimiento acelerado del núcleo del sistema.
La secuencia registrada por el Centro Nacional de Huracanes permite dimensionar la velocidad del cambio. Durante las primeras horas del 21 de septiembre, Polo todavía era una tormenta tropical con vientos de alrededor de 65 kilómetros por hora. Para las primeras horas del 22 de septiembre ya registraba aproximadamente 175 kilómetros por hora; poco después superó los 215 y 240 kilómetros por hora, hasta llegar a 260 kilómetros por hora y convertirse en categoría 5.
El comportamiento del huracán también ha obligado a modificar constantemente los pronósticos. La trayectoria prevista mantiene al sistema sobre el océano y plantea un desplazamiento gradual hacia el noroeste y posteriormente hacia el oeste-noroeste, paralelo a la costa mexicana. Debido a que Polo se mueve lentamente, sus bandas pueden permanecer durante más tiempo sobre determinadas regiones y prolongar las condiciones de lluvia y oleaje.
Por ahora, el mayor peligro para México no está relacionado con un impacto directo del ojo del huracán, sino con sus efectos indirectos y periféricos. La lluvia acumulada sobre zonas montañosas puede incrementar rápidamente el nivel de ríos y arroyos, provocar deslaves y generar inundaciones repentinas en comunidades ubicadas en zonas bajas o cercanas a cauces.
La situación mantiene especial atención debido a que Guerrero y Michoacán todavía enfrentan las consecuencias de temporadas recientes de ciclones tropicales de gran intensidad. El paso de Polo ocurre además a casi tres años de que Otis alcanzara categoría 5 antes de impactar Acapulco en octubre de 2023, un antecedente que explica el nivel de vigilancia que mantienen actualmente las autoridades ante la evolución de un huracán de esta magnitud.
Polo es el segundo ciclón nombrado de la temporada de huracanes del Pacífico oriental de 2026 que alcanza categoría 5, de acuerdo con los registros citados por el Centro Nacional de Huracanes. Su fortalecimiento convierte al sistema en uno de los fenómenos meteorológicos más intensos de la actual temporada y mantiene bajo observación a buena parte del litoral del Pacífico mexicano.
La recomendación de las autoridades es mantener atención en los avisos oficiales y no confiarse por el hecho de que el centro del huracán permanezca en el mar. El riesgo puede aumentar por las lluvias acumuladas, las corrientes de agua, los deslaves y el oleaje, incluso en localidades situadas a considerable distancia del centro del ciclón.
Con Polo convertido ya en categoría 5, la evolución durante las próximas horas será determinante. El pronóstico mantiene como escenario principal que el huracán continúe desplazándose mar adentro, pero sus efectos sobre el sur y occidente de México pueden prolongarse durante los siguientes días, particularmente en Guerrero y Michoacán, donde la combinación de lluvias intensas y terreno montañoso representa el principal riesgo inmediato. ([

