Presidente Trump pone a Irán ante ultimátum: acuerdo o “aniquilación”

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22.08.2026 Nueva York .- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, llevó este martes 22 de septiembre la guerra con Irán al centro de su discurso ante la 81ª Asamblea General de Naciones Unidas y planteó públicamente un escenario de máxima presión: alcanzar un acuerdo que permita a Irán reconstruirse o intensificar la ofensiva militar hasta lo que describió como la “aniquilación” de la República Islámica.

Desde la tribuna de la ONU, Trump afirmó que enfrenta una “gran decisión” respecto al futuro del conflicto y presentó las dos alternativas como una negociación con Teherán o una escalada militar destinada a impedir que el gobierno iraní vuelva a representar, según su argumento, una amenaza para Estados Unidos y otros países.

“Es una gran decisión que tengo que tomar”, declaró Trump al referirse a Irán. Después expuso el dilema que, según dijo, tiene ante sí: “¿Se hará un acuerdo con Irán que le permita reconstruirse y crear un país mucho más grande que antes, quizá uno de los más grandes de Medio Oriente o incluso del mundo? ¿O aniquilo a la República Islámica y lo hago rápidamente?”.

El mandatario estadounidense elevó todavía más el tono al plantear qué ocurriría si Teherán no acepta un acuerdo. Trump preguntó si debía “llevarlos al infierno”, sin posibilidades de supervivencia ni de un futuro para las siguientes generaciones, aunque inmediatamente después aseguró que mantiene la expectativa de que la vía diplomática termine imponiéndose. (

“Creo que llegaremos a un acuerdo justo después de las elecciones”, sostuvo Trump ante los líderes internacionales reunidos en Nueva York. La referencia corresponde a las elecciones legislativas de Estados Unidos previstas para el 3 de noviembre, proceso que renovará parte del Congreso estadounidense y que se desarrolla mientras el conflicto con Irán continúa generando costos militares, económicos y políticos para Washington.

Trump argumentó que las autoridades iraníes estarían esperando conocer el resultado de esos comicios antes de avanzar hacia una negociación. De acuerdo con su planteamiento, Teherán quiere observar cómo se desempeña su gobierno en las elecciones antes de definir su posición frente a Washington.

El presidente estadounidense también rechazó que su propia situación electoral determine la continuidad de la guerra, al señalar que él no compite en los comicios de noviembre. “No estoy compitiendo”, afirmó, en referencia a los dirigentes iraníes y al escenario político estadounidense. Trump recordó además su triunfo electoral de 2024 para sostener que su mandato todavía tiene más de dos años por delante.

La intervención ante la Asamblea General representó además una defensa pública de la decisión de Washington de participar en la guerra contra Irán. Trump sostuvo que las acciones militares estadounidenses e israelíes han impedido que Teherán obtenga un arma nuclear y presentó esa cuestión como uno de los principales argumentos para justificar la ofensiva.

Irán, por su parte, ha rechazado las acusaciones estadounidenses sobre sus intenciones nucleares y ha negado que busque desarrollar armas atómicas. El programa nuclear iraní ha sido durante años uno de los principales puntos de conflicto entre Teherán y Washington y constituye uno de los asuntos centrales de cualquier eventual negociación.

La crisis también tiene una dimensión estratégica que rebasa el programa nuclear. El conflicto ha afectado el tránsito marítimo y la actividad energética en la región, particularmente por la situación del estrecho de Ormuz, una de las principales rutas para el transporte mundial de petróleo y gas. Trump reclamó durante su intervención que Irán vuelva a abrir completamente esa vía y regrese a las negociaciones para alcanzar un arreglo.

El costo de la guerra también ha aumentado para Estados Unidos. Una estimación del Comando Central estadounidense situó en 43 mil 600 millones de dólares el costo acumulado del conflicto hasta el 3 de septiembre, mientras que la Oficina de Presupuesto del Congreso había calculado previamente que la guerra había costado alrededor de 38 mil millones de dólares hasta el 1 de agosto y que el gasto podía aumentar en aproximadamente 3 mil millones de dólares mensuales dependiendo de la intensidad de las hostilidades.

A ese impacto financiero se suman las bajas dentro de las fuerzas estadounidenses. Las estimaciones difundidas a mediados de septiembre contabilizaban 18 militares estadounidenses muertos y más de 830 heridos desde el inicio de la guerra, además del consumo de grandes cantidades de municiones y sistemas de defensa antimisiles.

El escenario planteado por Trump ante Naciones Unidas ocurre, por tanto, en una coyuntura marcada por la continuidad de las operaciones militares, el deterioro de las condiciones económicas vinculadas al conflicto y la proximidad de las elecciones legislativas estadounidenses.

El mandatario insistió en que la presión económica internacional debe mantenerse para obligar a Irán a regresar a la mesa de negociaciones. En su discurso llamó a otros países a respaldar el aislamiento económico de Teherán, mientras presentó la negociación como una posibilidad para que Irán pueda reconstruirse si acepta las condiciones que plantea Washington.

La combinación de ambas posiciones dejó un mensaje contradictorio pero deliberado: Trump amenazó con una escalada de enormes dimensiones si no se alcanza un acuerdo, pero simultáneamente aseguró que espera que las negociaciones prosperen después de las elecciones del 3 de noviembre.

El discurso ante la ONU se produjo además después de que Trump ya hubiera anticipado públicamente que se encontraba ante una decisión sobre la continuidad y alcance de la ofensiva contra Irán. Cinco días antes de su intervención en Naciones Unidas, el mandatario había dicho que se acercaba un momento decisivo y que debía determinar si intensificaba los ataques para intentar terminar la guerra

Con su mensaje de este martes, Trump trasladó esa disyuntiva a la principal tribuna diplomática internacional: negociación para terminar el conflicto o una nueva escalada militar contra el gobierno iraní. Al mismo tiempo, fijó las elecciones legislativas estadounidenses del 3 de noviembre como una fecha de referencia para su expectativa de alcanzar un acuerdo con Teherán.