“Preferiría no tener el acuerdo”: Trump sobre el futuro del T-MEC

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17.06.2026 Washington.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a sacudir el debate sobre el futuro de la relación comercial de Norteamérica al declarar que preferiría que no existiera el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), aunque dejó abierta la posibilidad de renovar el acuerdo cuando llegue el momento de su revisión formal.

Durante declaraciones realizadas este miércoles, el mandatario estadounidense afirmó que su país estaría en una mejor posición sin el tratado comercial regional, al tiempo que recordó que uno de sus principales objetivos durante su primer mandato fue sustituir el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), al que calificó nuevamente como “el peor acuerdo comercial jamás hecho”.

“Preferiría no tener el acuerdo”, sostuvo Trump al referirse al T-MEC, un pacto que entró en vigor el 1 de julio de 2020 tras años de negociaciones entre los tres países de América del Norte. Sin embargo, el presidente estadounidense evitó cerrar completamente la puerta a su continuidad y reconoció que la revisión prevista en el propio tratado permitirá evaluar su El T-MEC establece que los tres países deberán realizar una revisión conjunta del acuerdo seis años después de su entrada en vigor, un proceso que comenzará formalmente en 2026 y que podría derivar en su extensión por otros 16 años o en una renegociación profunda de sus términos.

Trump explicó que impulsó la creación del T-MEC porque consideraba imposible abandonar el TLCAN sin un nuevo marco jurídico que regulara el comercio entre los tres socios. Según su visión, el antiguo acuerdo provocó durante décadas la pérdida de empleos manufactureros en Estados Unidos y facilitó el traslado de inversiones hacia México.

“La razón principal por la que lo quise fue porque no había forma de salir del TLCAN, que fue el peor acuerdo comercial jamás hecho”, declaró el mandatario, retomando uno de los argumentos centrales de su discurso económico desde su primera campaña presidencial.

El T-MEC sustituyó al TLCAN después de una compleja renegociación iniciada en 2017. El nuevo acuerdo incorporó reglas más estrictas para la industria automotriz, mecanismos de vigilancia laboral, disposiciones sobre comercio digital y nuevas normas de origen destinadas a incrementar el contenido regional de los productos fabricados en América del Norte.

A pesar de sus críticas actuales, Trump ha señalado en distintas ocasiones que considera al T-MEC superior al TLCAN porque permitió introducir mecanismos para proteger sectores industriales estadounidenses y fortalecer la capacidad de Washington para supervisar el cumplimiento de compromisos laborales y comerciales por parte de sus socios.

En los últimos meses, funcionarios estadounidenses han expresado preocupaciones sobre inversiones chinas instaladas en territorio mexicano, la política energética mexicana, las disputas en materia agrícola y el cumplimiento de algunos compromisos laborales contemplados en el tratado.

Para México, el T-MEC representa uno de los pilares de su economía. Más del 80 por ciento de las exportaciones mexicanas tienen como destino el mercado estadounidense, mientras que millones de empleos en ambos lados de la frontera dependen de las cadenas de suministro construidas durante más de tres décadas de integración comercial.

Canadá también sigue de cerca las señales enviadas desde Washington. La eventual renegociación del acuerdo podría abrir discusiones sobre sectores estratégicos como la industria automotriz, la energía, la agricultura, el comercio digital y las reglas para la inversión extranjera.

Especialistas en comercio internacional consideran que, pese a la retórica de Trump, una eventual salida de Estados Unidos del T-MEC enfrentaría importantes desafíos políticos, económicos y legales debido al profundo nivel de integración alcanzado por las economías de los tres países. Sin embargo, advierten que las declaraciones del mandatario anticipan una revisión particularmente compleja y marcada por presiones para obtener mayores beneficios para la industria estadounidense.

Con la revisión del tratado cada vez más cerca, las palabras de Trump reavivan la incertidumbre sobre el futuro del principal acuerdo comercial de América del Norte y colocan nuevamente en el centro del debate la relación económica entre Estados Unidos, México y Canadá, una de las regiones de libre comercio más importantes del mundo.