*Pero advirtió que cualquier mejora deberá ajustarse a las posibilidades presupuestales.
*También reconoció que las demandas del personal van más allá del sueldo e incluyen carencias de medicamentos, estabilidad laboral y condiciones de trabajo
15.10.2026. Ciudad de México.- La presidenta Claudia Sheinbaum instruyó al director general del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), Zoé Robledo Aburto, a abrir una nueva mesa de negociación con la representación de los trabajadores y preparar una propuesta salarial distinta, luego de que la consulta nacional realizada el miércoles 14 de octubre terminara con el rechazo mayoritario al incremento de 6.8 por ciento que se había pactado con la dirigencia sindical.
Durante su conferencia matutina de este jueves 15 de octubre, la mandataria reconoció que el resultado obliga a replantear el acuerdo y sostuvo que la votación debe respetarse. El nuevo proceso buscará encontrar alternativas que respondan a las inconformidades del personal, aunque aclaró que la revisión deberá considerar los recursos disponibles.
“Fue una votación libre y los trabajadores mayoritariamente dijeron que el sindicato se siente nuevamente para una nueva propuesta porque no se acepta este aumento salarial”, expresó Sheinbaum al referirse al resultado de la consulta.
La presidenta explicó que el rechazo abre la posibilidad de solicitar una prórroga para dar tiempo a las negociaciones, debido a que el incremento originalmente pactado tenía como fecha prevista de entrada en vigor el 16 de octubre. La intención es evitar que el desacuerdo quede sin una salida y permitir que las partes revisen otras opciones.
Sheinbaum dijo que instruyó el director del IMSS tendrá que analizar las opciones disponibles y presentar una alternativa.
“Él va a hacer un análisis para ver una propuesta que pueda ser de beneficio para los trabajadores”, señaló.
Sheinbaum definió que Robledo deberá analizar las alternativas y construir una oferta que pueda ser presentada nuevamente a los trabajadores. Sobre el margen de negociación, estableció una condición: “Nadie está obligado a lo imposible”, frase con la que dejó claro que la propuesta deberá ajustarse a las posibilidades financieras del Instituto.
La respuesta presidencial llega después de varios días de movilizaciones en las que médicos, enfermeras, personal administrativo y trabajadores de distintas áreas del IMSS exigieron un incremento salarial superior, además de mejoras en las condiciones en que realizan sus labores.
El convenio rechazado contemplaba un aumento global de 6.8 por ciento, compuesto por 2.9 por ciento directo al salario tabular y 3.9 por ciento correspondiente a prestaciones. Los grupos inconformes han planteado que el incremento directo no responde suficientemente a sus necesidades económicas y han reclamado un aumento de 10 por ciento, así como soluciones a problemas que afectan el funcionamiento cotidiano de hospitales y clínicas.
La nueva negociación no se limitará al porcentaje salarial
Sheinbaum indicó que la revisión debe considerar el conjunto de las demandas presentadas por el personal, no únicamente el monto del incremento. Entre los asuntos que requieren atención están el suministro de medicamentos e insumos médicos, la situación contractual de quienes fueron incorporados durante la pandemia de covid-19 y el ingreso de los médicos residentes.
La mandataria reconoció que todavía existen profesionales de la salud que fueron contratados durante la emergencia sanitaria y que no cuentan con todas las prestaciones o la estabilidad laboral que reclaman. Por ello, sostuvo que se debe acelerar el proceso para regularizar su situación.
En las jornadas previas, la presidenta también había reconocido dificultades en la distribución de medicamentos hacia las unidades médicas. Según explicó, el problema no depende exclusivamente de las compras, pues también existen fallas en el traslado de los productos desde los almacenes hasta los hospitales y centros de salud.
Para identificar las necesidades reales, el Gobierno federal comenzó a recabar información directamente de las farmacias de unidades médicas del IMSS, del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) y del IMSS-Bienestar. El propósito es conocer cuáles son los medicamentos que efectivamente faltan y dónde se presentan las carencias.
La presidenta también instruyó al personal de Birmex para verificar las condiciones del abasto en clínicas y hospitales. La revisión busca contrastar los reportes administrativos con la disponibilidad de medicamentos en los puntos donde se atiende a los pacientes.
Estas medidas responden a uno de los reclamos que acompañaron las protestas salariales: la falta de insumos y materiales para trabajar en condiciones adecuadas. Los manifestantes han sostenido que la sobrecarga de tareas, las vacantes sin cubrir y las dificultades para disponer de recursos médicos repercuten tanto en el personal como en la atención de los derechohabientes.
El Gobierno reconoce demandas, pero fija límites a la negociación
La instrucción de abrir una nueva mesa representa un reconocimiento de que la propuesta anterior no obtuvo el respaldo esperado entre quienes participaron en la consulta. Sin embargo, Sheinbaum no anunció un nuevo porcentaje ni confirmó que el Gobierno vaya a aceptar la exigencia de un aumento de 10 por ciento.
La mandataria dejó esa definición al análisis que realice la dirección del Instituto. De acuerdo con lo informado por El Economista, Robledo tendría que revisar una alternativa entre el jueves y el viernes, mientras el sindicato podría solicitar una prórroga para facilitar las conversaciones.
Además, la presidenta defendió la importancia de que los trabajadores puedan expresar su desacuerdo mediante una votación. Explicó que este tipo de consultas se relaciona con la reforma laboral aprobada durante la administración anterior, que amplió los mecanismos de participación de los trabajadores en decisiones sindicales.
En este caso, el resultado impidió que la propuesta salarial siguiera adelante sin cuestionamientos de la base. La consulta también evidenció la distancia entre el acuerdo negociado por la dirigencia del Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social y las expectativas de quienes rechazaron sus términos.
El conflicto incluye, además, cuestionamientos a la representación sindical. Entre los reclamos de los grupos inconformes se encuentran cambios en la dirigencia y una mayor participación de los trabajadores en las decisiones que afectan sus ingresos y condiciones laborales. Esas demandas no se resuelven automáticamente con una nueva oferta económica y podrían continuar como parte de las negociaciones.
Cualquier acuerdo deberá considerar las necesidades del personal sin perder de vista la continuidad de los servicios médicos y la atención de los pacientes.
El reto para Zoé Robledo y la representación sindical será presentar una propuesta que no solo modifique las cifras del convenio anterior, sino que permita responder a los planteamientos laborales que motivaron las movilizaciones. La falta de medicamentos, la estabilidad de los contratos, las plazas disponibles y las condiciones de trabajo seguirán siendo parte del debate.
Por ahora, Sheinbaum no ha confirmado cuánto podría aumentar la nueva oferta ni si se atenderá íntegramente la petición de 10 por ciento. Tampoco se ha anunciado un convenio sustituto definitivo. La siguiente etapa dependerá de las conversaciones entre el Instituto y los representantes de los trabajadores.
La prueba para las autoridades será convertir ese compromiso en una oferta concreta que pueda ser evaluada nuevamente por la base trabajadora.

