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27.03.2026. Ciudad de México.- La discusión interna en el bloque gobernante volvió a evidenciar diferencias estratégicas entre la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y el coordinador de Morena en la Cámara de Diputados, Ricardo Monreal, luego del desencuentro con el Partido del Trabajo (PT) que derivó en la modificación del llamado “Plan B” de la reforma electoral.
El contexto inmediato es el revés legislativo que sufrió la iniciativa presidencial, particularmente en el punto que buscaba adelantar la revocación de mandato a 2027, articulo 35. La negativa del PT obligó a reducir el alcance de la reforma, dejando al descubierto confrontaciones dentro de la coalición oficialista.
En medio de este escenario, Monreal adoptó un tono conciliador y reconoció abiertamente la necesidad de recomponer la relación política con el aliado. El legislador incluso confirmó que ya había iniciado acercamientos directos con la dirigencia petista. “Debemos cerrar heridas”, sostuvo, al explicar que sostuvo reuniones con líderes del partido para evitar una ruptura mayor.
El diputado también subrayó que la prioridad es preservar la unidad del movimiento rumbo a futuros procesos electorales. “Nos necesitamos todos”, afirmó, al advertir que mantener cohesionada la coalición resulta medular +para las elecciones de 2027 y 2030, así como para continuar con la agenda legislativa.
En contraste desde el Ejecutivo federal la narrativa fue distinta. La presidenta Sheinbaum rechazó que exista una crisis que amerite una “operación cicatriz”, marcando distancia frente a la estrategia planteada por Monreal. De acuerdo con sus declaraciones, no considera necesario un proceso de reconciliación formal con el PT, pese a las diferencias recientes.
Esta divergencia no es menor. Mientras Monreal reconoce fracturas internas y apuesta por recomponer vínculos políticos tras el desacuerdo legislativo, La Presidenta de México Claudia Sheinbaum minimiza el conflicto y evita caracterizarlo como una ruptura que requiera reparación.
El trasfondo de esta diferencia radica en la interpretación del papel que jugó el PT en la reforma electoral, pero hay quienes no descartan una distancia critica entre el morenista de Zacatecas y la Jefa del ejecutivo.
Para sectores cercanos al Congreso, la decisión de ese partido de votar en contra de un punto central de la iniciativa representó un desafío directo a la agenda presidencial, lo que podría tener un costo político. En contraste, la postura al exterior de Sheinbaum sugiere que la alianza se mantiene funcional pese a los desacuerdos.
Las diferencias también reflejan la complejidad de gobernar con aliados que, aunque minoritarios en número, tienen capacidad de influir en decisiones clave. El PT, por ejemplo, logró frenar un elemento central de la reforma pese a contar con una representación limitada, lo que confirma su peso estratégico dentro del bloque oficialista, aunque no tenga ningún cargo en el gobierno de la 4t.













