¡Qué desgarriate tienen en el sector salud de Veracruz!

* Confidencias.

Por Evelyn Hernández

¿Qué se necesita hacer para que entiendan que el servicio de salud en Veracruz es nefasto? Se requieren acciones, recursos y, sobre todo, sensibilidad política para atender las causas más sentidas de la sociedad, y una de ellas es la salud.

Las manifestaciones recientes de empleados del sector salud se deben a que no lograron ser escuchados, ni los sindicatos ni mucho menos los trabajadores. Hay una evidente falta de sensibilidad en el gobierno. Están más ocupados en apagar los incendios de escándalos políticos que en lo que verdaderamente preocupa a Veracruz.

A la gobernadora le están afectando los malos asesores, sin experiencia política, y los pésimos secretarios de gabinete. Los cambios le vendrían bien al gobierno de Veracruz para ver si así se logra avanzar en temas tan importantes como la salud, en donde hoy hay un desastre, así como en seguridad y otros rubros urgentes.

Esperemos que las manifestaciones de los trabajadores de la salud, que aunque legítimas, no afecten a los derechohabientes en hospitales ni a la sociedad en general que necesita ser atendida. Apelamos a su sensibilidad.

El secretario de Gobierno, Ricardo Ahued, es quien con frecuencia sale a apagar todos los fuegos que generan escándalos en el gobierno estatal. Ojalá que logre acuerdos con el sector salud y que se escuchen las necesidades: falta de medicamentos, de médicos y de infraestructura hospitalaria.

¿Qué sucede en Veracruz? Hay carencia de oficio político. La improvisación de servidores públicos, que solo sirven a sus propios intereses o son marionetas del poder, les impide ver y conocer las verdaderas necesidades del estado. Y si a eso se suma que varios secretarios son foráneos, la situación se vuelve aún más complicada.

No es que Rocío Nahle tenga malas intenciones; más bien, se percibe que le falta un equipo sólido que la respalde con acciones de gobierno. La incipiente participación política de algunos miembros de su gabinete la deja mal, cada día más, y eso repercute directamente en su administración.

Todo éxito depende del equipo que se tiene, esa es una gran verdad. Parece que no hay orden y que todos se enfrentan entre sí dentro del gobierno de Veracruz. Ayer fueron los maestros, luego los pescadores y ambientalistas, ahora los trabajadores del sector salud; mañana serán otros. Los problemas no terminan, y la forma de solucionarlos no es evadirlos, sino reconocerlos y actuar en consecuencia.

Podría mencionar dos o tres nombres de secretarios del gabinete de Rocío que no aportan nada, pero todo cae por su propio peso. No tardará mucho en que la situación del estado colapse si no se hacen cambios, y entonces la gobernadora se dará cuenta de los errores de su equipo más cercano.

No puede ser que un día haya un problema y al siguiente otro, sin que nadie salga a defenderla, ni siquiera en lo mediático. Recientemente vi publicaciones en un medio nacional donde le faltan al respeto a la gobernadora. Es tremendo, inaudito y lamentable; pero lo es aún más que quienes deberían cuidar su imagen no salgan a exigir respeto.