*La mujer de origen migrante pone al partido ante la posibilidad de llegar por primera vez a gobernar alemania.
21.09.2026 Alemania.- El nombre de Elif Eralp quedó este domingo en el centro de la política alemana después de que Die Linke se colocara como la fuerza más votada en las elecciones al Parlamento de Berlín. El resultado abre la posibilidad de que la abogada de 45 años encabece el gobierno de la capital alemana como primera jefa de Gobierno procedente de este partido de izquierda, aunque su llegada al Rotes Rathaus todavía depende de las negociaciones para formar una mayoría parlamentaria.
El resultado preliminar otorgó a Die Linke 25.7 por ciento de los votos, frente a 18.8 por ciento de la CDU, 16.3 por ciento de Alternativa para Alemania (AfD), 14.3 por ciento de Los Verdes y 12.1 por ciento del Partido Socialdemócrata (SPD). El desempeño de la izquierda representó más del doble de su porcentaje obtenido en 2023, cuando alcanzó 12.2 por ciento, y constituyó su mejor resultado histórico en Berlín.
El dato electoral no significa, sin embargo, que Eralp haya sido ya elegida como gobernante. En Berlín, el Parlamento estatal elige a la persona que ocupa el cargo de Regierende Bürgermeisterin o Regierender Bürgermeister. Por ello, después de las elecciones comienza una etapa de conversaciones entre las fuerzas políticas para determinar qué coalición puede reunir una mayoría y quién encabezará el Senado de Berlín. Die Linke ha anunciado su intención de negociar con Los Verdes y el SPD.
La eventual llegada de Eralp al Rotes Rathaus tendría una dimensión política y de género particular. Berlín ya ha tenido mujeres al frente de su gobierno estatal, por lo que no sería la primera mujer en ocupar ese puesto. La novedad sería que una mujer encabezara por primera vez un gobierno berlinés en representación de Die Linke, un partido que nunca había ganado una elección para el Abgeordnetenhaus desde su actual denominación. La elección de Eralp como cabeza de lista convirtió además su trayectoria personal en uno de los elementos distintivos de la contienda.
De una familia que huyó de Turquía a la primera línea política de Berlín
Eralp nació en Múnich en 1981, poco después de que sus padres llegaran a Alemania procedentes de Turquía. Según ha relatado en entrevistas, su familia abandonó el país después del golpe militar de septiembre de 1980. Sus padres eran socialistas y sindicalistas y huyeron ante el temor a la persecución política. Su madre estaba embarazada cuando emprendieron el viaje.
La historia familiar terminó influyendo en la trayectoria profesional y política de Eralp. La familia pasó posteriormente por Dortmund y Hamburgo, donde ella creció y estudió Derecho. Durante su formación se especializó en asuntos relacionados con el derecho migratorio y posteriormente trabajó en temas jurídicos vinculados con personas refugiadas.
Antes de convertirse en legisladora, realizó prácticas profesionales en el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados y posteriormente trabajó como asesora jurídica de la bancada de Die Linke en el Bundestag. También participó en organizaciones sindicales.
Su llegada a Berlín terminó convirtiéndose en una nueva etapa de su carrera. La propia Eralp señala que su actividad política está vinculada con Kreuzberg, distrito en el que ha participado durante años en iniciativas contra el racismo, por la integración de personas con antecedentes migratorios y en defensa del acceso a vivienda asequible.
Se incorporó formalmente a Die Linke en 2017. De acuerdo con los perfiles publicados sobre su trayectoria, uno de los factores que influyeron en esa decisión fue el avance de AfD en la política alemana y su entrada al Bundestag. Cuatro años después, en 2021, obtuvo un escaño en el Parlamento de Berlín. Actualmente es vicepresidenta del grupo parlamentario de Die Linke y participa, entre otras instancias, en las comisiones relacionadas con integración, mujeres e igualdad, diversidad y antidiscriminación.
Una campaña construida alrededor de la vivienda
Aunque la biografía de Eralp ha recibido una atención considerable, su campaña electoral se concentró principalmente en un problema que afecta a una parte amplia de la población berlinesa: el costo de la vivienda.
El alquiler se convirtió en el eje de la campaña de Die Linke y también en una de las principales preocupaciones del electorado. Durante los meses previos a la elección, la candidata apareció públicamente con una cadena cuyo colgante llevaba la palabra alemana “Mietendeckel”, utilizada para referirse al control o límite de los alquileres.
El partido planteó medidas de regulación de rentas y una mayor intervención pública en el mercado inmobiliario. Eralp sostuvo durante la campaña que, de llegar al gobierno, impulsaría inicialmente un límite de alquileres para las empresas inmobiliarias públicas y buscaría avanzar hacia mecanismos más amplios de regulación.
Otro de los puntos centrales es la llamada “Vergesellschaftung”, la socialización o transferencia al control público de grandes patrimonios inmobiliarios. El planteamiento está relacionado con el referéndum celebrado en Berlín en 2021, cuando los votantes se pronunciaron a favor de que las grandes empresas inmobiliarias fueran sometidas a un proceso de socialización.
La aplicación de aquella decisión se ha convertido en una de las cuestiones políticas más controvertidas de Berlín. Eralp ha defendido públicamente que el mandato surgido de aquella consulta debe cumplirse y que la vivienda debe ser considerada un bien de interés general.
Después de conocer el resultado electoral, la candidata volvió a colocar este asunto entre sus prioridades y señaló que la crisis de los alquileres constituye una de las principales cuestiones sociales de la ciudad.
La perspectiva de género en una carrera política marcada por la migración
La posible llegada de Eralp al gobierno berlinés también permite observar la representación política desde una perspectiva de género y origen migratorio.
Su propia formación política ha utilizado su trayectoria para acercar a niñas y jóvenes a la participación pública. En abril de 2026, durante el Girls’Day, la bancada de Die Linke organizó un encuentro con Eralp en el Parlamento berlinés para hablar sobre su ingreso a la política, el ejercicio de posiciones de liderazgo y las experiencias asociadas con ser mujer en la vida política.
Ese aspecto adquiere relevancia en una ciudad caracterizada por una población diversa y por una presencia importante de personas con antecedentes migratorios. Eralp ha hecho de la igualdad, la lucha contra la discriminación y la participación de personas de origen migrante parte de su trayectoria parlamentaria.
Su trabajo legislativo también ha estado vinculado con las políticas de integración. Desde su posición en el Parlamento de Berlín ha intervenido en debates sobre representación de personas con antecedentes migratorios dentro de la administración pública y ha defendido la aplicación del denominado Partizipationsgesetz, una legislación destinada a favorecer una mayor representación de la diversidad de la población en las instituciones.
Su perfil reúne así varias características que durante décadas han tenido una representación desigual en las posiciones más altas de la política alemana: es mujer, hija de personas que llegaron como refugiadas políticas, pertenece a una corriente de izquierda y ha construido buena parte de su actividad pública alrededor de la igualdad, la migración, la vivienda y la lucha contra el racismo.
Eso no significa que su eventual llegada al gobierno pueda explicarse únicamente por esas características. El resultado electoral también estuvo relacionado con cuestiones estrictamente políticas y sociales, entre ellas el precio de la vivienda, la situación de los servicios públicos, el desgaste de la coalición gobernante y la evolución de las distintas fuerzas políticas en Berlín.
El ascenso de Die Linke
El triunfo electoral de Die Linke representa además un cambio importante en el mapa político de Berlín.
En las elecciones de 2023, la CDU obtuvo 28.2 por ciento de los votos y quedó como primera fuerza, mientras que Die Linke alcanzó 12.2 por ciento. Tres años después, la relación se invirtió: la CDU cayó a 18.8 por ciento y Die Linke subió a 25.7 por ciento.
La formación conservadora, además, llegó a la campaña de 2026 con un cambio de candidato. Stefan Evers sustituyó a Kai Wegner como cabeza de lista de la CDU en julio. Wegner había sido el alcalde gobernante desde 2023 y encabezaba la coalición formada por CDU y SPD.
El resultado de septiembre impide que esa coalición continúe con la misma composición y mayoría. La CDU quedó en segundo lugar y el SPD obtuvo 12.1 por ciento, mientras que Los Verdes alcanzaron 14.3 por ciento.
El nuevo escenario abre varias posibilidades de negociación. Die Linke necesitaría aliados para construir una mayoría y ha expresado su disposición a conversar con Los Verdes y el SPD. Los Verdes, a su vez, han señalado públicamente su apertura a una alianza con ambas fuerzas.
Por ello, el siguiente capítulo de la carrera de Eralp no se definirá únicamente por el resultado de las urnas, sino por la capacidad de las fuerzas parlamentarias para alcanzar un acuerdo de gobierno.
Una izquierda que busca cambiar de perfil
El ascenso de Eralp ocurre también en un momento de transformación para Die Linke.
La formación sufrió una fuerte crisis interna en los años anteriores, particularmente alrededor de Sahra Wagenknecht y su posterior salida para crear una nueva organización política. Después de esa ruptura, Die Linke buscó reconstruir su identidad alrededor de asuntos como vivienda, salarios, servicios públicos, migración, igualdad y derechos sociales.
En Berlín, esa estrategia encontró un terreno especialmente favorable. La ciudad tiene una larga tradición de presencia electoral de la izquierda y mantiene una de las crisis inmobiliarias más visibles de Alemania.
La propia Eralp ha presentado a Die Linke como una organización que ha cambiado su composición y que ahora tiene una presencia más joven, urbana y diversa. Esa transformación coincide con su propio perfil y con el de sectores del electorado berlinés que no se identifican necesariamente con las estructuras tradicionales de los partidos alemanes.
Su candidatura también ha sido comparada en medios internacionales con la trayectoria de Zohran Mamdani en Nueva York, principalmente por el énfasis en vivienda, alquileres y políticas sociales. La comparación pertenece al debate político y mediático, no implica que ambos proyectos sean idénticos.
El desafío que tendría frente a ella
Si Eralp consigue reunir los apoyos necesarios y es elegida Regierende Bürgermeisterin, enfrentaría una administración con problemas que van mucho más allá del mercado inmobiliario.
Su propia campaña ha colocado entre sus prioridades el transporte público, la infraestructura social, la educación, los servicios municipales y el combate a la desigualdad. Die Linke también ha planteado la creación de espacios públicos de alimentación comunitaria en los distritos con mayores niveles de pobreza y soledad. ([linksfraktion.berlin][8])
En materia social, el partido ha utilizado como referencia el informe social de Berlín de 2025, que registró una tasa de pobreza superior al 20 por ciento. Eralp ha vinculado esa situación con el incremento de los alquileres y ha planteado ampliar la vivienda social y reforzar las políticas públicas.
También tendría que enfrentar asuntos de política migratoria, integración y discriminación, áreas en las que ha desarrollado parte de su carrera parlamentaria. Su experiencia como jurista especializada en derecho migratorio y su participación en la comisión parlamentaria de integración y mujeres serían parte de su trayectoria previa al eventual ejercicio del gobierno.
#Una posible nueva etapa para el Rotes Rathaus
El resultado del 20 de septiembre coloca a Elif Eralp ante una posibilidad que hasta hace poco parecía distante: que Die Linke encabece por primera vez el gobierno del estado federado de Berlín.
La dimensión de género no reside en que Berlín vaya a tener por primera vez una mujer al frente de su gobierno, sino en que una mujer proveniente de una familia de refugiados políticos y perteneciente a una formación de izquierda radical podría ocupar la máxima responsabilidad política de la capital alemana en representación de Die Linke.
La elección ya modificó el escenario. Ahora comienza una fase distinta: negociaciones, acuerdos programáticos y la búsqueda de una mayoría parlamentaria.
Eralp llega a esa etapa con un resultado electoral histórico para su partido, pero todavía debe conseguir los apoyos políticos necesarios para transformar esa victoria en un gobierno. Su trayectoria personal, su origen familiar y su condición de mujer han convertido su candidatura en un símbolo de la diversidad política y social de la Berlín contemporánea; su eventual gestión, sin embargo, se medirá a partir de las decisiones que adopte desde el gobierno y de los acuerdos que logre construir con otras fuerzas políticas.

