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02.08.2026 Ginebra, Suiza.— Cuando la mayoría de las ciclistas ya había cruzado la meta y el bullicio de la segunda etapa del Tour de France Femmes 2026 comenzaba a apagarse, dos figuras aparecieron en el horizonte pedaleando con el único objetivo de sobrevivir a una de las jornadas más duras de la carrera. No disputaban la victoria de etapa ni el maillot amarillo. Peleaban algo igual de valioso: el derecho a seguir en competencia.
La mexicana Romina Hinojosa y la belga Dina Boels recorrieron juntas cerca de 60 kilómetros después de que su equipo, Lotto-Intermarché Ladies, sufriera una auténtica debacle durante la etapa entre Aigle y Ginebra, de 147.9 kilómetros. Tres de sus compañeras, Elisabeth Ebras, Marieke Meert y Sterre Vervloet, abandonaron la competencia debido al desgaste físico y caídas sufridas en la carrera, dejando prácticamente solas a las dos corredoras para enfrentar el tramo final.
Sin posibilidad de luchar por los primeros puestos, Hinojosa y Boels encontraron en la solidaridad su mejor estrategia. Kilómetro tras kilómetro compartieron relevos, palabras de aliento y la determinación de mantenerse dentro del tiempo máximo permitido por la organización. La carretera suiza se convirtió en una prueba de resistencia física, pero sobre todo emocional.
Mientras al frente la neerlandesa Lorena Wiebes imponía su velocidad para adjudicarse la etapa y conservar el maillot amarillo de líder general, muy atrás se libraba otra batalla, silenciosa y mucho más íntima.
Los últimos metros ofrecieron una de las imágenes que ya forman parte de la historia reciente del Tour de France Femmes. Tomadas de la mano, Romina Hinojosa y Dina Boels cruzaron la línea de meta en las dos últimas posiciones, pero con el cronómetro todavía a su favor. Habían llegado apenas un par de minutos antes de que expirara el tiempo límite establecido por el reglamento, suficiente para conservar su lugar en la carrera.
Apenas detuvieron la bicicleta, las dos rompieron en llanto. Se abrazaron durante varios segundos mientras intentaban recuperar el aliento. Entre lágrimas, la mexicana pronunció una frase sencilla, pero cargada de significado: “Lo logramos”.
El equipo Lotto-Intermarché compartió posteriormente el momento en sus redes sociales y resumió la jornada con un mensaje que reflejaba la magnitud del esfuerzo: después de perder a tres corredoras, Romina y Dina lucharon juntas durante 60 kilómetros para terminar dentro del tiempo límite, y lo consiguieron.
Para Hinojosa, de 23 años, cada kilómetro en esta competencia representa un capítulo histórico. La ciclista originaria de Tamaulipas se convirtió en la primera mujer nacida en México en disputar el Tour de France Femmes, la prueba más importante del ciclismo femenil internacional desde su relanzamiento en 2022. Su presencia abre una nueva página para el deporte mexicano y coloca al país en el escenario más prestigioso del ciclismo de ruta femenino.
La clasificación oficial registrará que Romina terminó en la posición 138 de la etapa, lejos de las protagonistas que pelearon por el triunfo. Sin embargo, las estadísticas difícilmente podrán reflejar el valor de una actuación construida a base de sacrificio, compañerismo y resistencia.
El Tour de France Femmes 2026, que se disputa del 1 al 9 de agosto a lo largo de nueve etapas y más de 1,170 kilómetros entre Suiza y Francia, apenas comienza. Quedan jornadas de montaña, una contrarreloj individual y la exigente ascensión al Mont Ventoux, considerada una de las etapas decisivas de esta edición.
Pero más allá de los tiempos y las clasificaciones, la segunda etapa dejó una escena que difícilmente será olvidada: dos ciclistas exhaustas, tomadas de la mano, demostrando que en el deporte también existen victorias que no se miden con medallas ni trofeos. A veces basta con llegar juntas a la meta y seguir en carrera para escribir una de las historias más conmovedoras del Tour.


