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18.08.2026., Rusia.- El Servicio de Inteligencia Exterior de la Federación de Rusia (SVR) acusó a los servicios de inteligencia de un país occidental, al que no identificó, de preparar junto con Ucrania una operación destinada a relacionar a Moscú con el suministro ilegal de armas a cárteles del narcotráfico y organizaciones del crimen organizado en América Latina.
La denuncia fue difundida por la Oficina de Prensa del SVR, que afirmó tener información sobre una supuesta operación que tendría como escenario a Venezuela, Colombia y México. De acuerdo con el organismo ruso, el objetivo sería presentar a Rusia como responsable de entregar armamento a grupos criminales que operan en esos tres países.
El servicio de inteligencia no identificó al país occidental que, según su versión, estaría detrás de la operación. Tampoco presentó públicamente pruebas independientes que permitan comprobar la existencia del supuesto plan ni precisó qué organizaciones, personas o rutas estarían involucradas.
Según el comunicado, los servicios especiales del país occidental actuarían en coordinación con Ucrania para preparar lo que Moscú calificó como una nueva “provocación antirrusa”. El SVR sostiene que la operación tendría como finalidad generar elementos que posteriormente pudieran utilizarse para sostener acusaciones contra Rusia por tráfico de armamento hacia grupos dedicados al narcotráfico.
La inteligencia rusa afirmó que el supuesto montaje ya habría comenzado con el traslado hacia Venezuela, Colombia y México de armas de fabricación rusa que, según su versión, fueron capturadas por fuerzas ucranianas durante el conflicto armado entre Rusia y Ucrania.
El planteamiento de Moscú consiste en que esas armas serían colocadas en territorio latinoamericano para posteriormente ser presentadas como evidencia de que Rusia mantiene canales de abastecimiento con organizaciones criminales de la región.
La acusación incorpora además un componente de información y propaganda. El SVR considera que, una vez localizadas las armas, podrían generarse investigaciones, reportes o materiales destinados a establecer una conexión entre su procedencia rusa y los grupos del crimen organizado.
El organismo ruso describió el escenario como una operación que busca trasladar al ámbito latinoamericano el enfrentamiento político y militar que mantiene con países occidentales a raíz de la guerra en Ucrania.
“Los acontecimientos se desarrollan en el escenario latinoamericano, mientras que la trama se parece a un fragmento de una novela policíaca de tercera sobre el narcotráfico”, señaló el comunicado ruso al referirse al supuesto operativo.
La declaración se produce en un momento en que México, Colombia y Venezuela mantienen distintos niveles de cooperación internacional en materia de seguridad y combate al tráfico de drogas y armas. En ese contexto, una eventual aparición de armamento de fabricación rusa en manos de organizaciones criminales podría abrir investigaciones sobre su procedencia y las rutas utilizadas para introducirlo a los países latinoamericanos.
Sin embargo, la información difundida por el SVR plantea una acusación de carácter político y de inteligencia que no ha sido acompañada, hasta ahora, por documentación pública que permita verificar de manera independiente sus señalamientos. El organismo ruso tampoco ofreció nombres de los supuestos responsables ni datos sobre las cantidades de armas que habrían sido trasladadas.
La versión de Moscú tampoco implica que todo armamento de fabricación rusa localizado en América Latina proceda directamente de Rusia. Las armas de diseño o fabricación rusa han circulado durante décadas por distintos mercados internacionales, fuerzas armadas, conflictos y mercados ilícitos, por lo que establecer su origen requiere rastrear cada pieza, su número de serie cuando sea posible, registros de fabricación, compradores y las transferencias posteriores.
En este caso, el SVR sostiene específicamente que el armamento que sería utilizado para la supuesta operación provendría de material capturado durante los combates en Ucrania. Esa afirmación constituye uno de los elementos centrales de la denuncia rusa, pues permitiría, según el organismo, construir posteriormente una narrativa que atribuya directamente a Moscú el suministro de esas armas a organizaciones criminales latinoamericanas.
La acusación también tiene una dimensión diplomática. De acuerdo con reportes sobre el comunicado, el supuesto objetivo de la operación sería afectar las relaciones de Rusia con países de América Latina y generar presión para que gobiernos de la región adopten posiciones contrarias a Moscú.
El señalamiento ruso se suma a una serie de acusaciones cruzadas entre Moscú, Kiev y gobiernos occidentales sobre operaciones de información, desinformación y utilización de materiales obtenidos durante el conflicto en Ucrania.
La guerra iniciada con la invasión rusa a Ucrania en febrero de 2022 ha estado acompañada de disputas por la procedencia y el destino del armamento utilizado en el campo de batalla. Ucrania ha recibido armas de distintos países occidentales, mientras Rusia ha acusado en repetidas ocasiones a gobiernos europeos y a Estados Unidos de utilizar campañas informativas contra Moscú.
En el caso denunciado ahora por Rusia, el elemento novedoso es la supuesta utilización de América Latina como escenario para una operación destinada a vincular al gobierno ruso con organizaciones dedicadas al narcotráfico.
México ocupa un lugar central en ese planteamiento debido a la presencia de organizaciones criminales con capacidad para adquirir armamento en mercados internacionales. La posibilidad de que armas de origen ruso sean encontradas en poder de grupos delictivos no demostraría por sí misma un vínculo con el gobierno ruso, por lo que cualquier acusación de suministro estatal requeriría evidencias adicionales sobre la cadena de adquisición.
Hasta el momento, la información disponible se limita a la denuncia formulada por el Servicio de Inteligencia Exterior ruso. No se ha identificado públicamente al supuesto país occidental señalado por Moscú, ni se han presentado documentos, fotografías verificables, registros de traslado o pruebas independientes que permitan confirmar que las armas mencionadas hayan sido introducidas en México, Colombia o Venezuela como parte de una operación coordinada con Ucrania.
La acusación coloca nuevamente a México y a otros países latinoamericanos en el centro de una disputa internacional que rebasa el combate al crimen organizado. De confirmarse la existencia de los movimientos de armamento señalados por Moscú, las investigaciones tendrían que determinar su procedencia, la cadena de intermediarios y el destino final de las armas.
Mientras eso ocurre, el SVR mantiene que se trata de una operación preparada para atribuir a Rusia actividades de tráfico de armas y utilizar esa acusación para afectar su relación con gobiernos latinoamericanos. El país occidental al que hace referencia el comunicado permanece sin ser identificado públicamente.

