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25.06.2026 Washington, EUA.- El secretario de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Markwayne Mullin, sostuvo este jueves que los cárteles del narcotráfico mantienen un control territorial sobre toda la frontera norte de México y defendió nuevamente la construcción y reforzamiento del muro fronterizo como una herramienta para contener el tráfico de drogas, personas y otras actividades ilícitas.
Durante una audiencia ante el Subcomité de Asignaciones Presupuestarias de la Cámara de Representantes para la Seguridad Nacional, el funcionario aseguró que las organizaciones criminales operan mediante una estructura territorial perfectamente definida a lo largo de la línea fronteriza y que ninguna zona permanece fuera de su influencia.
“No hay ni un solo centímetro de la frontera norte de México que no esté cubierto por una plaza. Nueve cárteles controlan la zona”, declaró Mullin ante los legisladores estadounidenses al exponer la estrategia de seguridad fronteriza impulsada por la administración del presidente Donald Trump.
El titular del Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) explicó que esas áreas son administradas por los llamados “jefes de plaza”, quienes, según dijo, supervisan permanentemente los movimientos en la frontera y detectan los puntos vulnerables para facilitar el paso de cargamentos de droga, migrantes y otras actividades delictivas.
“Lo que vemos con respecto al muro es que los cárteles están en constante evolución y representan una amenaza”, afirmó el funcionario, quien argumentó que las barreras físicas continúan siendo un elemento eficaz para dificultar las operaciones de los grupos criminales, aunque reconoció que estas organizaciones modifican constantemente sus métodos para eludir los controles de seguridad.
Las declaraciones forman parte del discurso que el gobierno estadounidense ha mantenido durante los últimos meses para justificar un incremento en los recursos destinados al reforzamiento de la frontera con México. La administración Trump ha solicitado al Congreso miles de millones de dólares para ampliar el sistema de muros, infraestructura de vigilancia, tecnología de detección y contratación de agentes de la Patrulla Fronteriza.
Mullin sostuvo que la combinación de barreras físicas, vigilancia aérea, sensores electrónicos y mayor presencia de personal de seguridad ha permitido reducir los cruces irregulares en diversos sectores de la frontera, aunque insistió en que el combate a los cárteles requiere mantener una presión constante sobre las organizaciones criminales.
Las afirmaciones del secretario ocurren en un contexto de creciente cooperación bilateral en materia de seguridad. Desde principios de este año, Estados Unidos ha intensificado el intercambio de inteligencia con México para combatir el tráfico de fentanilo y otras drogas sintéticas, consideradas por Washington como una de las principales amenazas para la salud pública.
En febrero de 2025, el gobierno estadounidense designó oficialmente a varios cárteles mexicanos como Organizaciones Terroristas Extranjeras (FTO, por sus siglas en inglés), entre ellos el Cártel de Sinaloa, el Cártel Jalisco Nueva Generación, el Cártel del Noreste, La Nueva Familia Michoacana, Cárteles Unidos y el Cártel del Golfo, entre otros. La medida amplió las facultades de las autoridades estadounidenses para perseguir financieramente a estas organizaciones y sancionar a quienes colaboren con ellas.
Especialistas en seguridad han señalado que la estructura de “plazas” mencionada por Mullin corresponde a un esquema de organización utilizado históricamente por diversos grupos criminales mexicanos para dividir territorios de operación, controlar rutas de trasiego y administrar actividades ilícitas. Sin embargo, también advierten que el dominio territorial varía constantemente debido a disputas entre organizaciones rivales y a las acciones de las fuerzas de seguridad mexicanas.
Diversos estudios elaborados por centros de investigación y organismos especializados coinciden en que la frontera entre México y Estados Unidos constituye uno de los corredores más importantes para el tráfico internacional de drogas, particularmente de fentanilo, metanfetaminas, heroína y cocaína. No obstante, también subrayan que una parte importante del contrabando de estupefacientes ingresa a territorio estadounidense a través de los puertos oficiales de entrada, oculto en vehículos particulares y de carga, además de utilizar métodos cada vez más sofisticados para evadir la inspección.
El gobierno mexicano ha rechazado en distintas ocasiones afirmaciones que sugieren un control absoluto de los cárteles sobre regiones del país. La presidenta Claudia Sheinbaum ha sostenido que existe cooperación con Estados Unidos en materia de seguridad, pero ha reiterado que dicha colaboración se desarrolla bajo los principios de respeto a la soberanía nacional, coordinación institucional y responsabilidad compartida para enfrentar al crimen organizado.
Las declaraciones de Mullin se producen además en momentos en que el Congreso estadounidense analiza el presupuesto para el año fiscal 2027, dentro del cual el Departamento de Seguridad Nacional busca obtener mayores recursos para fortalecer la infraestructura fronteriza, incrementar las operaciones de vigilancia y ampliar la capacidad de las agencias encargadas del combate al narcotráfico y a la migración irregular.
El debate sobre la eficacia del muro fronterizo continúa dividiendo opiniones en Estados Unidos. Mientras la administración republicana sostiene que constituye una herramienta indispensable para reducir los cruces ilegales y dificultar las operaciones de las organizaciones criminales, diversos legisladores demócratas y especialistas consideran que la estrategia debe complementarse con inversiones en tecnología, cooperación internacional, combate al lavado de dinero y acciones dirigidas a desarticular las redes financieras de los cárteles, más allá del reforzamiento físico de la frontera.


