Sheinbaum se deslinda de insultos de Manuela Obrador contra Trump y anuncia revisión de su actuación como funcionaria.

Foto Gabriel Monroy Presidencia

*
17.06.2026 Ciudad de México.- La presidenta Claudia Sheinbaum rechazó este miércoles las expresiones despectivas realizadas por Manuela Obrador Narváez, delegada federal de Programas para el Bienestar en Chiapas y prima del ex presidente AMLO, quien durante una asamblea informativa de Morena calificó al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, como un “tirano misógino” y un “tipo asqueroso”.

Durante su conferencia matutina en Palacio Nacional, la mandataria federal tomó distancia de los señalamientos y dejó claro que dichas expresiones no representan la posición oficial del Gobierno de México ni la política exterior de su administración hacia Estados Unidos.

“Obviamente no representa el sentir del Gobierno de México y, más allá de una opinión personal, nosotros tenemos que ser respetuosos con el presidente de los Estados Unidos”, declaró Sheinbaum al ser cuestionada sobre las palabras pronunciadas por la funcionaria federal. Asimismo, adelantó que el caso será revisado y que podría derivar en una sanción o, al menos, en un llamado de atención.

La controversia surgió luego de que Manuela Obrador participó en un acto partidista de Morena en Palenque, Chiapas, donde lanzó duras críticas contra Trump. En ese evento sostuvo que era necesario organizarse para defender la soberanía nacional y afirmó que el mandatario estadounidense pretendía apropiarse de los recursos naturales mexicanos. Durante su intervención lo calificó como un “tirano misógino” y un “tipo asqueroso”, declaraciones que rápidamente generaron reacciones en medios de comunicación y redes sociales.

Al abordar el tema, Sheinbaum subrayó que no comparte esas expresiones y reiteró que la relación entre México y Estados Unidos debe conducirse por los cauces institucionales y diplomáticos, independientemente de las diferencias que puedan existir entre ambos gobiernos.

“No coincide con el sentir del Gobierno de México”, sostuvo la presidenta al rechazar los calificativos utilizados por la funcionaria chiapaneca.

La mandataria reveló además que fue informada del caso desde el martes por la secretaria de Bienestar, Leticia Ramírez, incluso antes de que el tema alcanzara amplia difusión pública. A partir de ello instruyó revisar la situación administrativa de Manuela Obrador y determinar si incurrió en alguna irregularidad al participar simultáneamente en actividades gubernamentales y partidistas.

“Le pedí que hablara con ella y que revisara si incurrió en una falta administrativa laboral, porque no es correcto; o eres delegada de Bienestar o eres militante de Morena”, expresó la titular del Ejecutivo. “A lo mejor puede ser militante de Morena, pero no puede estar en las dos tareas. Entonces tiene que definir en cuál va a estar”.

Sobre una eventual sanción, Sheinbaum señaló que primero deberá realizarse una revisión por parte de la Secretaría de Bienestar y, en caso de ser necesario, podrían intervenir otras instancias del gobierno federal.

“Si es necesario, que se revise también por parte de la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno, pero por lo menos tiene que haber un llamado de atención”, afirmó.

El episodio ocurre en un momento particularmente sensible para la relación bilateral entre México y Estados Unidos. Desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, ambos gobiernos han mantenido diferencias en temas como seguridad, migración y combate al narcotráfico. No obstante, la presidenta mexicana ha insistido en mantener una estrategia de diálogo institucional y cooperación sin subordinación. En diversas ocasiones ha señalado que, pese a las discrepancias, existe comunicación permanente con Washington y que su gobierno busca preservar una relación de respeto mutuo entre ambas naciones.

Las declaraciones de este miércoles muestran que la Presidencia busca evitar que expresiones personales de funcionarios o militantes sean interpretadas como posiciones oficiales del Estado mexicano. Al mismo tiempo, abren un debate interno sobre los límites que deben observar los servidores públicos cuando participan en actividades partidistas mientras ejercen responsabilidades gubernamentales.

Por ahora, el gobierno federal ha dejado claro que los calificativos dirigidos a Donald Trump no forman parte de la postura institucional de México y que la actuación de Manuela Obrador será revisada por las autoridades correspondientes, pues es posible una “llamada de atención”.