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05.07.2026 Guadalajara, Jal. Lo que debía ser el cierre de una etapa escolar y el inicio de nuevos proyectos de vida se convirtió en una pesadilla para seis familias de Jalisco. En menos de una semana, seis adolescentes y jóvenes desaparecieron en dos hechos distintos ocurridos tras actividades relacionadas con sus graduaciones escolares, casos que hoy son investigados por la Fiscalía del Estado bajo la hipótesis de un posible reclutamiento por parte de la delincuencia organizada.
Uno de los casos que ha generado mayor conmoción es el de Justhin Enrique Torres Molina, de 15 años, quien desapareció el pasado 30 de junio, horas después de asistir a la ceremonia de graduación de la Escuela Secundaria Técnica 113, en Guadalajara. Junto con él desaparecieron Jórdan Isaac García Flores, de 13 años, y Christopher Alfredo Sandoval Muñoz, de 14 años, quienes fueron vistos por última vez en la colonia Lomas del Paraíso, en la capital jalisciense.
De acuerdo con las investigaciones, los tres adolescentes convivieron tras concluir su ceremonia escolar. Cámaras de videovigilancia captaron sus últimos movimientos antes de perder todo contacto con sus familias. Uno de los menores alcanzó a regresar a su domicilio, mientras que los otros tres desaparecieron sin dejar rastro.
Para exigir la búsqueda de los adolescentes Cristopher Alfredo Sandoval Muñoz, Justhin Enrique Torres Molina y Jordan Isaac García Flores, sus familiares han bloqueado el paso en Periférico, cerca de la Carretera Saltillo.
Los tres menores desaparecieron el 30 de junio y la Fiscalía informó que había indicios de un posible reclutamiento. En apenas seis días, han desaparecido seis jóvenes de Jalisco entre los 14 y los 18 años
Primero fue el caso de Flor Yoselin Espinoza Contreras, Elvira Montserrat Guzmán Mascorro y José Israel Ramos Mejía, de 18, 14 y 17 años respectivamente, quienes el 25 de junio fueron privados de su libertad cuando esperaban el camión en la comunidad de “El Zancudo”, sobre la carretera 544, en la delegación Ixtapa de Puerto Vallarta. Se dirigían a su ceremonia de graduación ya que acababan de concluir sus cursos en el Colegio de Estudios Científicos y Tecnológicos del Estado de Jalisco (CECyTEJ).
Cinco días después, el 30 de junio se registró la desaparición de los menores de edad Justin Enrique Torres Sandoval, Jordan Isaac García López y Christopher Alfredo Sandoval Muñoz, de 15, 14 y 15 años, quienes fueron vistos por última vez en la Colonia Lomas del Paraíso, de Guadalajara, luego de que habían asistido a su acto de graduación de la Secundaria Técnica número 113.
“Ellos en ningún momento querían pertenecer a ningún cártel, ellos son unos niños ¿Cómo van a pertenecer a un cártel unos niños de 13 y 15 años? Fueron lavados del cerebro por equis cosa, no sabemos por qué”, expuso la tía de Jordan, Olivia Raquel Enríquez.
Las declaraciones de familiares han reforzado la preocupación por un posible reclutamiento criminal. La madre de Justhin relató que su hijo salió de casa para reunirse con un amigo y regresarían para ver un partido de la Selección Mexicana, pero nunca volvió. Posteriormente recibió un mensaje en el que presuntamente el adolescente le informaba que estaría “trabajando en la sierra” durante tres meses y le pedía que rezara por él, una comunicación que las autoridades analizan como parte de la investigación.
Durante una conferencia de prensa, la vicefiscal Especial en Personas Desaparecidas de Jalisco, Blanca Jacqueline Trujillo Cuevas, confirmó que existe una línea de investigación relacionada con el posible reclutamiento por parte de grupos criminales, aunque precisó que todavía no existen elementos suficientes para establecer si se trató de un reclutamiento forzado o voluntario. La funcionaria señaló que entre los indicios recabados se encuentra información que apunta al interés de algunos de los adolescentes por integrarse a la delincuencia organizada, aspecto que también forma parte de las indagatorias.
El segundo caso ocurrió cinco días antes, el 25 de junio, en Puerto Vallarta. Los desaparecidos son Flor Yoselin Espinoza Contreras, de 18 años; José Israel Ramos Mejía, de 17; y Elvira Monserrat Guzmán Mascorro, de 14 años. De acuerdo con la Fiscalía, los tres jóvenes fueron vistos por última vez en la delegación de Ixtapa cuando presuntamente se dirigían a una ceremonia de graduación. Horas después dejaron de responder llamadas y mensajes de sus familiares.
Las autoridades informaron que, en este segundo expediente, los jóvenes mantuvieron comunicación telefónica con sus familias para decir que estaban bien, pero que no podían regresar por el momento, situación que también es analizada por los investigadores.
Los seis casos han encendido nuevamente las alarmas sobre la captación de adolescentes por organizaciones criminales, una modalidad que especialistas en seguridad han advertido desde hace varios años y que ha cobrado mayor visibilidad tras diversos hallazgos realizados este año en Jalisco.
De acuerdo con el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas, Jalisco continúa siendo la entidad con el mayor número de personas desaparecidas del país, con más de 15 mil registros acumulados desde que existe el conteo nacional, una cifra que refleja la magnitud de la crisis que enfrenta el estado. A ello se suma que diversos informes de organismos nacionales e internacionales han documentado que grupos del crimen organizado recurren cada vez más al engaño mediante falsas ofertas de empleo difundidas en redes sociales, aplicaciones de mensajería o recomendaciones de conocidos para captar principalmente a adolescentes y jóvenes.
Investigaciones de autoridades federales y organizaciones civiles han documentado que las víctimas suelen recibir promesas de salarios elevados, hospedaje, alimentación y trabajo temporal en zonas rurales o serranas. Una vez que aceptan trasladarse, muchas son privadas de la libertad y obligadas a integrarse a actividades criminales, desempeñando funciones que van desde vigilancia y halconeo hasta entrenamiento armado o labores logísticas para grupos delictivos.
El fenómeno cobró mayor relevancia nacional tras las investigaciones relacionadas con el Rancho Izaguirre, en Teuchitlán, Jalisco, donde colectivos de búsqueda denunciaron el hallazgo de indicios que apuntaban a la posible utilización del inmueble como centro de adiestramiento y reclutamiento criminal. A partir de ese caso, autoridades federales intensificaron las investigaciones sobre los mecanismos utilizados por organizaciones delictivas para captar jóvenes mediante engaños.
Organizaciones dedicadas a la defensa de derechos humanos han advertido que los adolescentes son particularmente vulnerables debido a factores como la deserción escolar, la falta de oportunidades laborales, la pobreza y la intensa exposición a redes sociales, donde suelen difundirse ofertas de empleo aparentemente legítimas que terminan siendo utilizadas para atraer víctimas.
Mientras continúan los operativos de búsqueda en distintas regiones de Jalisco y permanecen activas las fichas de localización de los seis jóvenes, sus familias mantienen la esperanza de encontrarlos con vida. Al mismo tiempo, exigen que las investigaciones avancen con rapidez y que las autoridades esclarezcan si detrás de estas desapariciones existe un patrón de reclutamiento criminal que continúe poniendo en riesgo a adolescentes que apenas comenzaban una nueva etapa de sus vidas.


