Tendiendo la cama para el desafuero .

* Alhajero.

/ Martha Anaya /

La semana pasada —en mano ya las riendas requeridas— se tomó la decisión final: irían por el desafuero del diputado Alejandro Moreno Cárdenas Alito, presidente del PRI.

Ignacio Mier Velasco, coordinador de los diputados de Morena, echó a andar personalmente las instrucciones recibidas. Se presentó en la reunión previa a la Permanente de sus compañeros de partido y aliados, y ahí habló con Gerardo Fernández Noroña: “¡Vamos a destituirlo esta tarde!”, le indicó.

“¡Ahí estoy!”, respondió el petista. Y no fallaría, a pesar de que tenía planeado un viaje al final del día (y al cual no llegaría). Hacía semanas que buscaba tirar a Alito de la presidencia de la Comisión de Gobernación de la Cámara de Diputados. Lo propuso incluso en la Junta de Coordinación Política (Jucopo) en estos términos: ‘Que se vaya Alito y que el PRI proponga a otro diputado de su partido para que presida la Comisión…’ No lo aceptaron.

Pero esta vez, evidentemente, las señales habían cambiado. La Comisión de Gobernación fue convocada con urgencia por los “secretarios” y en esa sesión (fuera de normatividad) a la que asistieron sólo morenos y aliados, Moreno Cárdenas, en votación unánime, fue destituido de la presidencia de la Comisión de Gobernación.

En esa encerrona, como narramos hace unos días, Fernández Noroña planteó a sus compañeros:

—Alito nos infama, ¡basta de impunidad! No podemos sacarlo de la presidencia del PRI, pero sí de esta Comisión que además tiene a su cargo lo del Juicio Político… ¿Saben cuándo lo va a procesar? Hay ciento y pico de juicios atorados, ¿saben cuándo? Y estando él, peor… ¡Destituyámoslo!

El acoso al dirigente priista traía ya tres meses (desde finales de abril, luego de la votación en contra de la Reforma Eléctrica). Inició con los audios dados a conocer por la gobernadora de Campeche, Layda Sansores, en su programa Los Martes del Jaguar; y el anuncio —desde ese mismo espacio— del fiscal estatal, Renato Sales Heredia, de la apertura de una carpeta de investigación al exgobernador de Campeche, por enriquecimiento ilícito.

Los audios —en lo que asomaba un Alejandro Cárdenas cada vez más vulgar y corrupto— se sucedieron semanalmente. Hubo cateo —en vivo y a todo color— a su residencia en la capital campechana. Se habló también de una investigación a nivel federal.

Encaminadas ya las investigaciones a nivel local y federal, se abrió la ruta rumbo al desafuero en la Cámara de Diputados. Lo primero en ese caso era desbrozar el camino. Esto es, quitar a Alito de la presidencia de la Comisión de Gobernación, que es donde se “sustancia” el procedimiento de Juicio Político y se da la declaratoria de Procedencia al desafuero.

Era hora, pues, de tender la cama para el desafuero. Abierto el camino en la Cámara de Diputados —aunque de manera desaseada, si no es que ilegal en el procedimiento de la destitución—, tocó a las puertas de San Lázaro el mismísimo fiscal campechano Renato Sales (esto fue ayer a las 13:38 horas).

Fue a solicitar se retire el fuero al C. Alejandro Moreno Cárdenas Alito —con quien ha tenido confrontaciones políticas fuertes desde hace tiempo—para continuar el trámite procesal (se le acusa de enriquecimiento ilícito, peculado y uso indebido de facultades).

Según alegó, ante señalamientos de los periodistas, “no estamos actuando políticamente contra un opositor, estamos actuando técnica y jurídicamente, y si ello tiene implicaciones políticas, no nos compete. Esperamos que se integre la Sección Instructora y se lleva adelante el trámite”, agregó el fiscal.

La cama para Alito siguió tendiéndose…

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GEMAS: Obsequio de Alejandro Moreno, presidente del PRI: “De Morena no espero justicia, espero venganza”.

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