Trabajadores del IMSS continúan con movilizaciones y exigen la salida de Rafael Olivos y Zoé Robledo

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16.10.2026., Mexico – La inconformidad de trabajadores activos, jubilados y pensionados del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) escaló de una disputa salarial a un movimiento que cuestiona tanto a la dirigencia sindical como a la administración del organismo.

Entre sus principales exigencias están un aumento de 10 por ciento directo al salario, la destitución de Rafael Olivos Hernández, secretario general del Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social (SNTSS), la salida de Zoé Robledo de la dirección del IMSS y condiciones laborales dignas para el personal que sostiene la atención médica en el país.

Las protestas se intensificaron después de que la base trabajadora rechazara, en la consulta del 14 de octubre, la propuesta de incremento global de 6.8 por ciento para el periodo 2026-2027, integrada por 2.9 por ciento al salario tabular y 3.9 por ciento en prestaciones. El resultado abrió una nueva etapa de negociación, pero no desactivó el movimiento: sus participantes sostienen que la inconformidad va más allá de la diferencia entre el porcentaje ofrecido y el que consideran necesario.

El conflicto pone sobre la mesa preguntas sobre la representación sindical, la capacidad de negociación de los trabajadores y las condiciones en que médicos, enfermeras, personal técnico, administrativo y de otras áreas realizan sus funciones. Los inconformes no sólo reclaman una mejora en sus ingresos; también denuncian falta de insumos, vacantes sin cubrir, sobrecarga de trabajo y disposiciones sindicales que, aseguran, limitan la libertad de expresar desacuerdos.

El movimiento exige que las autoridades escuchen a quienes trabajan directamente en hospitales y clínicas y que las soluciones no se reduzcan a anuncios generales. Su planteamiento es que un salario suficiente y condiciones dignas deben ir acompañados de recursos materiales y humanos para que el personal pueda cumplir sus funciones sin tener que compensar las carencias institucionales con esfuerzos extraordinarios.

La exigencia de remover a Zoé Robledo también forma parte de los reclamos dirigidos a la conducción del instituto. Los manifestantes responsabilizan a la dirección de atender las condiciones laborales, el abastecimiento de recursos y las necesidades operativas de las unidades médicas. Al mismo tiempo, demandan la salida de Olivos porque consideran que la dirigencia sindical no ha defendido suficientemente sus intereses en la negociación salarial.

El 10 por ciento, una exigencia que no quieren negociar a la baja

Los trabajadores mantienen su petición de un aumento de al menos 10 por ciento directo al salario tabular. Su argumento es que el sueldo base tiene consecuencias que van más allá del ingreso quincenal, pues interviene en distintos cálculos laborales y prestaciones, incluido el esquema de pensión que corresponda a cada trabajador.

Eduardo Vinicio Martínez, representante de jubilados y pensionados del Seguro Social, cuestionó la diferencia entre el aumento directo y el incremento global anunciado por el sindicato. En declaraciones recogidas por medios nacionales, sostuvo que las prestaciones adicionales no sustituyen el fortalecimiento del sueldo tabular y advirtió que el personal de nueva contratación puede enfrentar condiciones menos favorables en materia de retiro.

El punto de fondo es la composición del aumento. El 6.8 por ciento propuesto se dividía entre 2.9 por ciento al tabulador y 3.9 por ciento en prestaciones. Para los inconformes, el componente que debe modificarse de manera sustancial es el que impacta directamente el salario base, por lo que rechazan que se presente la suma de ambos conceptos como una respuesta suficiente a sus demandas.

La consulta del 14 de octubre convirtió ese desacuerdo en un mandato de rechazo a la propuesta sometida a votación. El resultado obligó a reabrir el diálogo, pero los trabajadores advierten que una nueva oferta tendrá que responder a su exigencia de 10 por ciento y no limitarse a cambiar la distribución de los conceptos salariales.

Trabajo digno: medicamentos, personal e insumos para atender a los pacientes

El movimiento también pone el foco en las condiciones en las que se presta el servicio médico. Trabajadores de distintas áreas han denunciado falta de materiales, equipos que requieren mantenimiento, vacantes y cargas laborales que dificultan la atención cotidiana. Para ellos, no puede hablarse de un servicio de calidad si el personal debe resolver las carencias con recursos insuficientes.

En las protestas se han escuchado consignas que vinculan directamente las condiciones laborales con el derecho de los pacientes a recibir atención oportuna. La preocupación incluye tanto el abastecimiento de medicamentos como la disponibilidad de material para procedimientos, instrumental y personal suficiente para cubrir las necesidades de hospitales y clínicas.

La dirección del IMSS, por su parte, anunció un proceso de escucha en 277 hospitales para identificar problemas de abasto, infraestructura, equipo médico y situación contractual. Zoé Robledo explicó que los responsables de las unidades deberán recoger las necesidades directamente en los servicios y establecer prioridades para atenderlas. El instituto también ha sostenido que sus servicios médicos continúan operando y ha reportado niveles de surtimiento de recetas superiores a 90 por ciento, aunque las cifras generales no eliminan la posibilidad de faltantes específicos en unidades y medicamentos determinados.

La diferencia entre los reportes administrativos y las experiencias que narran los trabajadores es uno de los asuntos que la negociación tendrá que aclarar. Un promedio nacional de abasto no permite conocer, por sí solo, qué medicamentos faltan en cada hospital, cuánto tarda en resolverse una carencia ni cómo se distribuye la carga de trabajo entre los turnos.

Por ello, los inconformes reclaman que las medidas tengan responsables, plazos y resultados comprobables. También exigen que se contrate personal para cubrir vacantes y reducir la sobrecarga de quienes ya se encuentran en servicio.

La disputa por la representación sindical

La exigencia de destituir a Rafael Olivos Hernández se ha convertido en uno de los principales ejes políticos del movimiento. Los inconformes piden convocar a un Congreso Nacional Extraordinario para discutir la continuidad de la actual dirigencia y abrir un proceso que, sostienen, permita elegir representantes con mayor respaldo de la base.

El conflicto no se limita al porcentaje salarial. También incluye reclamos sobre la forma en que se tomó la decisión de negociar el incremento y sobre las garantías para expresar desacuerdos dentro del sindicato. Algunos participantes han cuestionado disposiciones que consideran restrictivas de la libertad de opinión y han pedido que no existan represalias laborales o sindicales contra quienes se manifiestan.

La respuesta de la dirigencia ha sido llamar al diálogo y sostener que las diferencias deben resolverse mediante los mecanismos internos. Rafael Olivos reconoció que la mayoría rechazó la propuesta salarial y anunció que buscaría retomar las conversaciones para mejorar las condiciones ofrecidas.

El gobierno federal también ha señalado que la decisión sobre la representación sindical corresponde a los propios trabajadores mediante los procedimientos legales y estatutarios, no a una designación directa de las autoridades. En ese sentido, la demanda de salida de Olivos deberá transitar por los mecanismos sindicales que correspondan, mientras la negociación económica continúa por una vía paralela.

Las movilizaciones continúan y el diálogo aún no resuelve el conflicto

Este viernes 16 de octubre, los trabajadores mantuvieron las protestas y anunciaron nuevas acciones para exigir que se atiendan sus planteamientos. Se reportaron movilizaciones en Paseo de la Reforma, en la Ciudad de México, y un bloqueo en la autopista México-Pachuca a la altura de Tecámac. Además, integrantes del movimiento anunciaron una nueva jornada nacional para el 21 de octubre.

En paralelo, Zoé Robledo y Rafael Olivos instalaron una mesa para revisar las condiciones de la negociación salarial. La presidenta Claudia Sheinbaum informó que el director del IMSS trabaja en una propuesta integral que podría contemplar una mejora salarial, regularización de plazas y otras demandas, aunque aclaró que las alternativas deben mantenerse dentro de las posibilidades presupuestales. Hasta el momento, no se ha anunciado una nueva cifra que sustituya formalmente el ofrecimiento rechazado.

Para los trabajadores movilizados, la apertura de una mesa no representa por sí misma una solución. El movimiento sostiene que continuará hasta obtener respuestas concretas sobre el salario, la representación sindical y las condiciones de trabajo. Entre las demandas adicionales también figuran la revisión del sistema de jubilaciones y pensiones y la eliminación de medidas que, a juicio de los inconformes, restringen la libertad sindical.

El reto para las autoridades y la representación gremial es alcanzar un acuerdo que no se limite a cerrar la disputa salarial, sino que atienda las condiciones materiales y laborales que afectan al personal. También será necesario garantizar que las movilizaciones puedan desarrollarse sin represalias y que los servicios indispensables para los pacientes, particularmente las urgencias, mantengan su operación.