León XIV habla con Putin por tregua para salvar a civiles atrapados en Ucrania

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16.10.2026. Vaticano.- El papa León XIV sostuvo este viernes 16 de octubre una conversación telefónica con el presidente de Rusia, Vladímir Putin, para solicitar una tregua humanitaria en la ciudad ucraniana de Oleshky, en la región de Jersón, que permita el ingreso de alimentos y asistencia médica, además de facilitar la evacuación voluntaria y segura de la población civil.

La comunicación fue confirmada por la Oficina de Prensa de la Santa Sede, que informó que el pontífice manifestó su preocupación por el deterioro de las condiciones humanitarias en esa localidad, situada en una zona afectada directamente por la guerra entre Rusia y Ucrania. La petición busca abrir una ventana de seguridad para que la población pueda recibir suministros indispensables y quienes deseen abandonar el lugar tengan condiciones para hacerlo sin poner en riesgo sus vidas.

De acuerdo con el comunicado vaticano, durante la conversación, el Papa expresó su “profunda preocupación por la grave situación humanitaria en la ciudad de Oleshky, en la región de Jersón” y solicitó “una tregua que permita la llegada de alimentos y asistencia sanitaria, así como la evacuación voluntaria y segura de la población civil”.

La Santa Sede añadió que León XIV “reafirmó el compromiso de la Santa Sede con la promoción del diálogo y la paz”, en una nueva intervención diplomática del pontífice ante las consecuencias de la invasión rusa de Ucrania, iniciada en febrero de 2022.

La llamada tuvo lugar mientras el Papa permanece hospitalizado en el Policlínico Gemelli de Roma, donde se recupera de una intervención quirúrgica realizada el martes 13 de octubre para extirparle el lóbulo inferior del pulmón derecho, afectado por un adenocarcinoma. Pese a su convalecencia, el pontífice mantuvo contacto con uno de los principales actores políticos del conflicto y abordó la situación de la población civil.

La conversación adquiere relevancia porque la petición no se limitó a una exhortación general a detener las hostilidades. León XIV planteó medidas concretas para atender una emergencia inmediata: permitir el paso de ayuda alimentaria y médica y garantizar la salida segura de las personas que voluntariamente quieran abandonar la ciudad.

Oleshky, ubicada en la región de Jersón, al sur de Ucrania y cerca del río Dniéper, se encuentra bajo control ruso, de acuerdo con los reportes difundidos sobre la situación de la localidad. La región ha sido escenario de enfrentamientos y de una prolongada disputa territorial, con consecuencias para las comunidades que viven cerca de las líneas de combate.

La crisis humanitaria en esta zona se desarrolla en medio de acusaciones cruzadas entre Moscú y Kiev sobre las responsabilidades por las dificultades para abastecer a la población. En ese contexto, la intervención del Vaticano intenta centrar la atención en la protección de los civiles y en la posibilidad de establecer condiciones que permitan el acceso de suministros esenciales.

La respuesta del Kremlin incorporó una disposición a colaborar con la iniciativa humanitaria. Según la información difundida por la presidencia rusa, Putin expresó su apoyo a la intención del Vaticano de contribuir a garantizar la seguridad de los habitantes y organizar la entrega de productos de primera necesidad. Ambas partes acordaron cooperar en ese objetivo.

Sin embargo, el gobierno ruso también atribuyó a las autoridades ucranianas la responsabilidad por la difícil situación de Oleshky, una versión que forma parte de la disputa entre ambos países y que no debe confundirse con una conclusión independiente sobre las causas de la emergencia. El respaldo expresado por Putin a la propuesta vaticana tampoco equivale, por sí mismo, a la confirmación de que una tregua ya esté en vigor o de que los suministros hayan comenzado a entrar en la ciudad.

El desafío inmediato será convertir la disposición diplomática en medidas verificables sobre el terreno. Para que la iniciativa prospere, será necesario establecer condiciones de seguridad, coordinar el traslado de alimentos y material médico y garantizar que la población civil pueda desplazarse sin quedar expuesta a los combates.

La petición del pontífice se inscribe en los esfuerzos de la Santa Sede por mantener abiertos los canales de comunicación con Moscú y promover iniciativas humanitarias relacionadas con la guerra. El Vaticano ha participado anteriormente en gestiones vinculadas con la liberación de prisioneros y el retorno de menores ucranianos trasladados a Rusia, mediante contactos diplomáticos y misiones encabezadas por representantes pontificios.

León XIV ha insistido desde el comienzo de su pontificado en la necesidad de buscar salidas pacíficas a los conflictos internacionales. La llamada con Putin representa una intervención directa para intentar aliviar una situación específica, sin que ello signifique que exista un acuerdo político más amplio para poner fin a la guerra.

El diálogo entre el Papa y el mandatario ruso también se produce en un momento en que el pontífice continúa recuperándose de una cirugía pulmonar. El parte médico divulgado este viernes señaló una mejoría constante de su estado general y confirmó que puede realizar sus actividades cotidianas con autonomía, aunque continúa con fisioterapia respiratoria. La conversación telefónica muestra que, pese a su hospitalización, mantiene parte de sus responsabilidades diplomáticas y pastorales.

La Santa Sede no anunció un acuerdo de paz ni informó que se haya establecido una fecha para el inicio de la tregua solicitada. Por ahora, el elemento central de la conversación es la petición de permitir la asistencia humanitaria y una evacuación segura, junto con la disposición rusa anunciada por el Kremlin para cooperar con la iniciativa.

La propuesta de León XIV pone nuevamente en primer plano a quienes permanecen atrapados en zonas de guerra y dependen de que las partes enfrentadas permitan el acceso de ayuda. Su llamado busca que las diferencias militares y políticas no impidan atender necesidades básicas como la alimentación, la atención médica y la protección de la población civil.

El resultado de esta gestión dependerá de que la disposición expresada durante la conversación se traduzca en garantías concretas para los habitantes de Oleshky. Mientras continúen las hostilidades y no existan condiciones seguras para el ingreso de asistencia y el desplazamiento de civiles, la situación humanitaria seguirá siendo motivo de preocupación para la comunidad internacional.