07.12.2026.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó que las fuerzas militares estadounidenses realizaron nuevos ataques contra Irán durante este viernes 6 de noviembre, dirigidos contra un sistema de defensa aérea que había sido reconstruido en la isla de Qeshm, ubicada en el estratégico estrecho de Ormuz. El mandatario calificó la operación como una acción menor y aseguró que el objetivo fue destruido en cuestión de minutos.
La confirmación se produjo después de que medios estatales iraníes informaran sobre dos explosiones en la zona de Suza, en la isla de Qeshm, un territorio de importancia estratégica por su ubicación junto a una de las principales rutas marítimas para el transporte internacional de petróleo.
A su llegada a West Palm Beach, Florida, Trump reconoció la operación ante periodistas y describió el objetivo como un dispositivo antiaéreo que Irán había instalado nuevamente. Según su versión, las fuerzas estadounidenses lo neutralizaron en aproximadamente cinco a 15 minutos.
El presidente evitó proporcionar detalles sobre el armamento empleado, el número de aeronaves participantes o los daños adicionales ocasionados. Tampoco ofreció información sobre posibles víctimas.
El ataque representa una nueva acción militar estadounidense en territorio iraní, después de que Washington reconociera operaciones defensivas anteriores en la misma región. La isla de Qeshm tiene relevancia para la seguridad del estrecho de Ormuz, por donde transita una parte fundamental del comercio mundial de hidrocarburos.
La reconstrucción de capacidades de defensa aérea iraníes se produce después de los bombardeos israelíes de junio de 2025 y de las posteriores operaciones militares que dejaron severamente dañados o destruidos diversos sistemas de protección antiaérea de Irán.
La nueva ofensiva ocurre en un contexto de creciente tensión entre Washington y Teherán, marcado por los enfrentamientos militares, las amenazas de nuevas operaciones y los intentos diplomáticos para alcanzar un acuerdo que permita reducir las hostilidades.
Trump ha alternado sus declaraciones entre advertencias de que Estados Unidos podría intensificar los ataques y afirmaciones de que existen avances en las conversaciones con representantes iraníes. El mandatario aseguró recientemente que su administración ha logrado progresos en las negociaciones, aunque no presentó detalles concretos sobre los posibles acuerdos.
Distribución de yodo en Irán y versiones sobre riesgo radiológico
En paralelo a la escalada militar, la distribución de tabletas de yodo en la provincia iraní de Bushehr volvió a generar atención internacional debido a su proximidad con instalaciones nucleares. Sin embargo, es necesario distinguir entre las medidas preventivas que Irán ha mantenido durante años y las versiones que relacionan una supuesta nueva entrega con el temor a un ataque nuclear estadounidense.
Bushehr alberga la única central nuclear en funcionamiento de Irán, por lo que las autoridades han contemplado desde hace tiempo medidas de preparación ante posibles emergencias radiológicas. Entre ellas se encuentra la disponibilidad y distribución preventiva de tabletas de yoduro de potasio, destinadas a reducir la absorción de yodo radiactivo por la glándula tiroides en determinadas circunstancias de exposición.
La información sobre una presunta distribución reciente como respuesta a la posibilidad de un ataque nuclear de Estados Unidos fue publicada por el diario británico The Times, que atribuyó sus datos a una fuente no identificada del sector sanitario iraní.
No obstante, el Ministerio de Salud de Irán rechazó esa versión. Hossein Kermanpour, responsable de comunicación de la dependencia, negó que algún funcionario del organismo hubiera proporcionado declaraciones al periódico y calificó de falsa la cita que se le atribuyó a las autoridades sanitarias.
Por tanto, no existe confirmación oficial de que las tabletas estén siendo repartidas como consecuencia de una amenaza específica de ataque nuclear estadounidense. La existencia de programas preventivos de protección radiológica tampoco demuestra que se haya producido una emergencia nuclear o que exista una decisión de Washington de utilizar armamento atómico contra Irán.
La situación mantiene la atención internacional sobre las instalaciones nucleares iraníes y la posibilidad de que el conflicto vuelva a intensificarse. Mientras Washington sostiene que sus últimas operaciones fueron limitadas y dirigidas contra objetivos militares, Teherán enfrenta el desafío de proteger sus capacidades estratégicas y mantener la seguridad de sus instalaciones ante nuevas acciones militares.
La coincidencia de los ataques en Qeshm con las informaciones sobre preparación radiológica refleja el nivel de tensión que atraviesa la región, aunque ambos acontecimientos deben distinguirse: uno corresponde a una operación militar confirmada por Trump y el otro a una versión periodística que fue desmentida por el Ministerio de Salud iraní.

