Trump, fotografiado con cartel que alude a una posible demolición del Kennedy Center

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Washington.— Una fotografía tomada a través de una de las ventanillas del Air Force One colocó nuevamente al presidente Donald Trump en el centro de la disputa por el futuro del Centro John F. Kennedy para las Artes Escénicas, luego de que una imagen lo mostrara revisando un cartel en el que se alcanza a leer “Kennedy Center DEMOLIS…”, acompañado por la representación de maquinaria pesada retirando escombros.

La fotografía fue tomada la noche del miércoles 16 de septiembre por Brendan Smialowski, fotoperiodista de Agence France-Presse (AFP) que formaba parte del grupo de reporteros encargado de cubrir los movimientos del presidente. La imagen fue captada cuando Trump se encontraba a bordo del avión presidencial después de aterrizar en la base aérea de Andrews, Maryland.

El contenido del cartel generó controversia porque apareció pocas horas después de que Trump declarara que el Centro Kennedy podría terminar cerrado o incluso ser demolido si su administración no recibe el reconocimiento que, según ha planteado, debería otorgársele por las obras de renovación del inmueble.

En la fotografía publicada por AFP no puede observarse completamente la palabra “DEMOLISHED”. El marco de la ventanilla y la posición del documento ocultan parte del texto, por lo que las imágenes no permiten determinar por sí mismas quién elaboró el cartel, para qué propósito fue preparado ni si constituye un plan formal para derribar el edificio. AFP describió el documento como una imagen que aparentemente representa la demolición del recinto.

La controversia se trasladó rápidamente al terreno judicial. La congresista demócrata Joyce Beatty, integrante del consejo del Centro Kennedy y una de las personas que ha cuestionado las acciones de Trump sobre la institución, presentó la fotografía ante un tribunal federal como parte de una disputa relacionada con el futuro del inmueble. Sus abogados solicitaron al juez Christopher Cooper que dejara expresamente establecido que cualquier intento de demolición del edificio requiere autorización judicial.

El juez no concedió una audiencia de emergencia solicitada por Beatty, pero sí ordenó al Centro Kennedy presentar una actualización detallada antes del 23 de septiembre y estableció que deberá notificarse con al menos 30 días de anticipación cualquier modificación importante de los planes de construcción, incluida una eventual demolición.

La orden judicial se produjo mientras el centro enfrenta una disputa sobre su cierre, las obras de renovación y el intento de modificar su denominación.

Trump había hablado de demoler el recinto

Antes de que circularan las fotografías, Trump había hablado públicamente sobre la posibilidad de que el Centro Kennedy fuera derribado.

Durante una declaración realizada el miércoles en Carolina del Norte, el presidente sostuvo que su administración debería recibir reconocimiento por los trabajos que pretende impulsar en el complejo cultural y afirmó que, si no se concreta, la institución podría cerrar y terminar siendo “ripped down”, expresión que alude a derribar o desmontar el edificio.

El pronunciamiento ocurrió después de que un juez federal impidiera nuevamente que el nombre de Trump fuera colocado en el exterior del inmueble sin autorización del Congreso.

El Centro Kennedy lleva oficialmente el nombre del expresidente John F. Kennedy. El año pasado, la junta directiva, bajo el control de personas designadas por Trump, aprobó incorporar el nombre del actual mandatario al del recinto. Sin embargo, el juez Christopher Cooper determinó en mayo que la modificación contravenía la legislación federal y ordenó retirar el nombre de Trump de la fachada. Una corte federal de apelaciones rechazó posteriormente una solicitud para suspender esa decisión.

Los trabajadores retiraron las letras con el nombre de Trump de la fachada en junio.

El conflicto por las obras

La disputa no se limita al nombre del recinto. La administración Trump y la junta directiva sostienen que el edificio presenta un deterioro importante y requiere una renovación de gran escala.

El Congreso estadounidense había asignado 257 millones de dólares para trabajos de reparación y renovación. Trump ha condicionado públicamente el inicio de esas obras a que su administración reciba reconocimiento por la intervención. ([ABC News][3])

La junta del Centro Kennedy había aprobado previamente un cierre de aproximadamente dos años para realizar las obras. Sin embargo, la institución anunció esta semana un cierre inmediato distinto, argumentando problemas de seguridad relacionados con el deterioro estructural del edificio.

El director ejecutivo del Centro Kennedy, Matt Floca, declaró ante el tribunal que decidió cerrar temporalmente buena parte de las áreas públicas debido a “riesgos agudos para la seguridad” derivados del deterioro de algunas zonas. La primera etapa del cierre está prevista para durar al menos siete días mientras se realizan evaluaciones de seguridad.

El Centro Kennedy también ha estado bajo escrutinio después de que se reportara el colapso parcial de una sección del techo en días recientes. Las autoridades señalaron que ese incidente no dejó personas heridas.

La fotografía no demuestra un plan de demolición

Aunque la imagen provocó una fuerte reacción en medios y redes sociales, las fotografías no constituyen por sí mismas evidencia de que exista una decisión definitiva para demoler el Centro Kennedy.

El propio Washington Post señaló que las imágenes no permiten establecer quién preparó el documento que Trump estaba revisando ni si se trata de una propuesta concreta de demolición total o parcial. La Casa Blanca tampoco había respondido públicamente a las preguntas sobre el origen del cartel y sobre si existe actualmente un proyecto para derribar el edificio.

El gobierno de Trump, por su parte, ha sostenido que el futuro del recinto está ligado a la necesidad de realizar las obras de rehabilitación. En documentos judiciales, el Departamento de Justicia ha argumentado que sin las intervenciones necesarias el deterioro podría continuar hasta hacer necesario retirar la estructura.

El nuevo episodio ocurre, por tanto, en medio de tres disputas simultáneas: el intento de Trump de incorporar su nombre al Centro Kennedy, el financiamiento y alcance de las obras de renovación y las decisiones judiciales que limitan las modificaciones que pueden realizarse en el inmueble.

Mientras el litigio continúa, la orden emitida este jueves establece un requisito concreto: cualquier cambio físico importante en el Centro Kennedy, incluida una eventual demolición, deberá ser comunicado con al menos 30 días de anticipación.