Trump presume avances en negociación comercial con México y Canadá por separado ¿Se acabó el T-Mec?

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21.08.2026.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que las negociaciones comerciales con México y Canadá avanzan y anticipó que su gobierno busca alcanzar acuerdos que, de acuerdo con su propia definición, sean más favorables para los intereses económicos estadounidenses.

Las declaraciones del mandatario ocurren en un momento decisivo para el comercio de América del Norte, mientras Washington mantiene conversaciones por separado con sus dos principales socios comerciales y avanza la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), que entró en vigor en julio de 2020 y contempla una revisión conjunta en 2026.

Trump ha utilizado durante su segundo mandato la política arancelaria como una de sus principales herramientas de presión para obtener concesiones de sus socios comerciales. En esta nueva etapa de las conversaciones, el objetivo de la Casa Blanca es modificar las condiciones comerciales que considera desfavorables para Estados Unidos y aumentar el acceso de empresas y productores estadounidenses a los mercados de México y Canadá.

El proceso con México se desarrolla en paralelo a las negociaciones con Canadá, aunque cada relación bilateral tiene sus propios temas y obstáculos. El secretario de Economía mexicano, Marcelo Ebrard, señaló este viernes que México espera alcanzar resultados similares a los que están emergiendo de las conversaciones entre Washington y Ottawa, aunque aclaró que será necesario conocer los términos definitivos del eventual acuerdo entre Estados Unidos y Canadá antes de realizar una evaluación completa.

La declaración de Ebrard adquiere relevancia porque las conversaciones norteamericanas no significan necesariamente la renegociación de un nuevo tratado desde cero. El T-MEC continúa vigente y establece un mecanismo de revisión conjunta que obliga a los tres países a evaluar su funcionamiento durante 2026.

El acuerdo vigente sustituyó al Tratado de Libre Comercio de América del Norte y mantiene una amplia integración productiva entre los tres países, particularmente en sectores como el automotriz, agroalimentario, energético, manufacturero y de autopartes. La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos señala que el T-MEC tiene como uno de sus objetivos generar condiciones comerciales más equilibradas y fortalecer el crecimiento de la economía de América del Norte.

Trump, sin embargo, ha cuestionado públicamente la conveniencia de mantener intacto el acuerdo y ha planteado que Estados Unidos debe obtener mayores beneficios de sus relaciones comerciales con México y Canadá.

La revisión de 2026

Uno de los elementos centrales del actual proceso es precisamente la revisión sexenal prevista por el propio T-MEC. El mecanismo contempla que los gobiernos de México, Estados Unidos y Canadá determinen si desean extender el acuerdo por otros 16 años.

En caso de que los tres gobiernos no acuerden su renovación, el tratado no desaparece inmediatamente. El acuerdo contempla distintos escenarios, incluido que permanezca vigente durante un periodo adicional antes de su eventual terminación. El proceso de revisión, por tanto, representa una oportunidad para modificar determinados aspectos del tratado sin que necesariamente implique su desaparición inmediata.

Para la administración Trump, la revisión se ha convertido en una herramienta para presionar por cambios en sectores considerados estratégicos.

Washington ha puesto especial atención en las reglas de origen, el comercio automotriz, el acero y aluminio, el acceso a mercados agrícolas, las cadenas de suministro y la necesidad de reducir la dependencia estadounidense de productos provenientes de países fuera de América del Norte.

En el caso mexicano, uno de los objetivos estadounidenses ha sido aumentar la producción regional y reducir la participación de insumos provenientes de Asia en las cadenas industriales norteamericanas. Ebrard señaló que las conversaciones entre México y Estados Unidos han registrado avances en asuntos relacionados con acero, aluminio y la sustitución de importaciones asiáticas mediante producción de América del Norte.

México busca preservar el libre comercio

La posición mexicana ha sido defender la permanencia de las condiciones preferenciales del T-MEC y evitar que nuevas medidas arancelarias afecten de manera generalizada las exportaciones mexicanas hacia Estados Unidos.

La relación comercial entre ambos países tiene un peso determinante para la economía mexicana. Estados Unidos es el principal destino de las exportaciones de México y ambos países mantienen cadenas productivas profundamente integradas.

El sector automotriz es uno de los ejemplos más claros. Vehículos y autopartes cruzan varias veces las fronteras de los tres países antes de llegar al consumidor final, por lo que un aumento de aranceles puede elevar los costos de producción y modificar las decisiones de inversión de las empresas.

El comercio agroalimentario también tiene una importancia estratégica. México es uno de los principales proveedores de alimentos para el mercado estadounidense, mientras que Estados Unidos mantiene una posición fundamental como proveedor de granos, carnes y otros productos para el mercado mexicano.

Por ello, una ruptura o modificación abrupta del marco comercial tendría consecuencias que irían mucho más allá de las oficinas gubernamentales.

Canadá, al borde de un acuerdo

Mientras Trump habla de avances con México y Canadá, las negociaciones con Ottawa han entrado en una fase particularmente intensa.

Estados Unidos había amenazado con imponer nuevos aranceles de 50 por ciento sobre alrededor de 20 mil millones de dólares en productos canadienses. La entrada en vigor de esas medidas fue aplazada para permitir que los equipos negociadores intentaran cerrar un entendimiento.

Trump afirmó que el acuerdo con Canadá sería “muy justo” y que beneficiaría a agricultores y empresas estadounidenses. Sin embargo, funcionarios canadienses han advertido que todavía existen asuntos pendientes y que las negociaciones no estaban completamente cerradas.

Entre los temas discutidos aparecen el acceso de productos agrícolas estadounidenses al mercado canadiense, las restricciones provinciales a la venta de bebidas alcohólicas estadounidenses, los aranceles sobre automóviles y metales, además de otras barreras comerciales.

Los términos que se han discutido incluyen una posible reducción de los aranceles estadounidenses a los automóviles fabricados en Canadá de 25 a 15 por ciento y una reducción de los gravámenes sobre acero y aluminio hasta 25 por ciento, aunque las condiciones finales dependen de la conclusión de las negociaciones.

Ottawa, por su parte, busca preservar el acceso preferencial que tiene al mercado estadounidense y reducir los costos derivados de la política arancelaria de Trump.

Aunque México y Canadá negocian por separado con Washington, las decisiones tomadas en cada mesa pueden tener efectos sobre el resto de América del Norte.

México observa particularmente la negociación entre Estados Unidos y Canadá porque las condiciones que eventualmente se establezcan podrían convertirse en referencia para las conversaciones mexicanas.

Ebrard señaló que México no considera que las negociaciones de Canadá representen una competencia entre los dos países. La prioridad mexicana es conocer los términos finales y determinar cómo podrían afectar el equilibrio comercial regional.

Para Estados Unidos, en cambio, las conversaciones forman parte de una estrategia más amplia para reconfigurar sus relaciones económicas con sus principales socios.

Trump ha insistido en que los acuerdos comerciales deben beneficiar de manera más directa a los trabajadores y empresas estadounidenses. Esa visión se refleja en su insistencia en reducir déficits comerciales, modificar aranceles y obtener mayores condiciones de acceso para productos estadounidenses.

El problema es que la economía norteamericana está profundamente integrada. Una medida dirigida a proteger a una industria estadounidense puede elevar los costos de producción de otra que depende de componentes mexicanos o canadienses.

Por ello, las negociaciones no sólo determinarán porcentajes arancelarios. También definirán las reglas bajo las cuales continuarán funcionando las cadenas de suministro que sostienen buena parte de la industria regional.

El mensaje de Trump

La afirmación de Trump de que las negociaciones avanzan debe leerse dentro de esa estrategia. El mandatario busca presentar las conversaciones como un proceso mediante el cual Estados Unidos está consiguiendo mejores condiciones comerciales.

Pero mientras el presidente estadounidense habla de acuerdos más favorables para su país, México mantiene como prioridad conservar el acceso preferencial a Estados Unidos y evitar que las medidas arancelarias afecten la competitividad de sus exportaciones.

La Casa Blanca, por su parte, busca que sus socios acepten cambios en sectores considerados estratégicos y pretende utilizar el enorme peso del mercado estadounidense como herramienta de negociación.

El resultado de este proceso será determinante para el futuro inmediato de la integración económica de América del Norte.

Por ahora, Trump sostiene que hay avances. México reconoce progresos en algunos capítulos y espera conocer los resultados de la negociación estadounidense con Canadá. Ottawa se encuentra en conversaciones de última hora para evitar nuevos aranceles.

El desenlace definirá si el T-MEC logra superar su primera gran revisión bajo un segundo gobierno de Trump con modificaciones consensuadas o si América del Norte entra en una nueva etapa de incertidumbre comercial.

Lo que está en juego no es únicamente un acuerdo entre tres gobiernos. Son las reglas que determinarán cómo continuarán comerciando, produciendo e invirtiendo México, Estados Unidos y Canadá durante los próximos años.