*Los resultados de la Encuesta Nacional a Víctimas de Violencia Vicaria 2026 muestran que 95% de las mujeres continúa en procesos legales.
/ Escrito por Georgina Monroy Vázquez /
12.08.2026 /CimacNoticias.com / Ciudad de México.- La violencia vicaria no termina cuando una relación de pareja concluye. De acuerdo con la Encuesta Nacional a Víctimas de Violencia Vicaria 2026, esta forma de violencia puede prolongarse durante años mediante la instrumentalización de hijas e hijos, procesos judiciales, amenazas, afectaciones económicas y violencia institucional.
El estudio, elaborado por el Frente Nacional contra Violencia Vicaria (FNCVV A.C.), recoge las experiencias de 3,141 mujeres que actualmente enfrentan violencia vicaria. El levantamiento fue voluntario y se realizó mediante una plataforma digital entre el 20 de mayo y el 15 de junio de 2025.
Entre los principales hallazgos destaca que 90.76% de las participantes reportó haber sufrido violencia institucional, mientras que 97% señaló que sus hijas e hijos fueron utilizados como mecanismo para causarles daño.
Hijas e hijos son utilizados como mecanismo de violencia
La encuesta señala que 97% de las mujeres participantes reportó que sus hijas e hijos fueron utilizados como instrumento para causarles daño.
La amenaza de perderles también aparece como una constante: 86.75% de las mujeres fue amenazada con que les quitarían a sus hijas e hijos, mientras que 64.66% experimentó efectivamente esa separación.
La afectación no concluye necesariamente cuando existe una resolución judicial. El estudio señala que 60.1% de las mujeres indicó que el régimen de visitas y convivencias no se cumple o casi nunca se cumple, lo que prolonga la separación y los efectos de la violencia vicaria.
Entre niñas, niños y adolescentes, la violencia también tiene consecuencias emocionales. La encuesta reporta que 37.96% de las mujeres señaló que sus hijas e hijos presentan afectaciones físicas, psicológicas o del desarrollo que requieren atención especializada.
La ansiedad, la depresión y el estrés postraumático aparecen entre las principales afectaciones emocionales reportadas en niñas, niños y adolescentes.
La violencia vicaria se prolonga durante años
Los resultados muestran que la violencia vicaria puede convertirse en un proceso prolongado de litigios y desgaste.
88.36% de las mujeres lleva más de un año litigando, mientras que 39.36% permanece en procesos legales desde hace más de cinco años.
Además, 87.95% enfrenta dos o más procesos legales y más de la mitad de las participantes enfrenta cuatro o más procedimientos simultáneamente. El estudio señala también que 49.3% de los juicios familiares fue iniciado por el agresor.
En el perfil jurídico, la encuesta reporta que 95% de las mujeres enfrenta al menos un proceso familiar, mientras que siete de cada diez enfrentan también procesos penales relacionados con el contexto de violencia.
La carga judicial también se refleja en la representación legal: más de una tercera parte de las participantes ha tenido cuatro o más abogados o despachos, mientras que casi tres de cada cuatro mujeres enfrentan dos o más procesos judiciales.
Nueve de cada 10 mujeres reportan violencia institucional
Uno de los datos centrales de la encuesta es la presencia de violencia institucional durante los procesos que enfrentan las mujeres.
El 90.76% de las participantes afirmó haber sufrido violencia institucional. Además, 38.18% reportó al menos una negativa institucional relacionada con sus hijas e hijos.
La falta de medidas de protección también aparece como un obstáculo. 60.95% de las víctimas no ha recibido medidas de protección, mientras que 21.5% señaló haberlas tramitado sin éxito.
A esto se suma que solo 18.78% de las mujeres manifestó haber podido denunciar específicamente la violencia vicaria, lo que, de acuerdo con el estudio, evidencia barreras para su reconocimiento jurídico y para acceder a mecanismos especializados de protección.
Litigar también empobrece a las mujeres
La violencia vicaria tiene además un fuerte impacto económico.
La encuesta señala que 77% de las víctimas no cuenta con recursos económicos suficientes para afrontar procesos legales, mientras que 37.75% no genera ingresos propios. Además, 63.8% vive con menos de 8 mil pesos mensuales o sin ingreso alguno.
El costo de los litigios también afecta directamente su actividad laboral. 92.1% reportó que su actividad económica se vio afectada, 88.9% tuvo que reducir sus horas de trabajo y 79.6% perdió empleo, clientes o ingresos. Para 70%, su situación laboral empeoró mucho a causa de los procesos legales.
El endeudamiento es otro de los efectos: 91.2% de las participantes se endeudó para sostener los procesos, mientras que 80.3% ha estado en riesgo de perder patrimonio o endeudarse. Además, 69% reportó problemas para acceder a créditos o servicios financieros.
El gasto acumulado en procesos jurídicos también alcanza cantidades importantes. El estudio señala que más de la mitad de las mujeres ha destinado más de 50 mil pesos a procesos legales, una de cada tres ha invertido más de 100 mil pesos y casi 13% supera los 300 mil pesos.
La violencia vicaria también afecta la salud
Los efectos alcanzan la salud física y emocional de las mujeres y sus hijas e hijos.
La encuesta reporta que 29.7% de las mujeres presenta alguna enfermedad física o psicológica, enfermedad crónica o trauma que requiere atención urgente. En el caso de sus hijas e hijos, el porcentaje asciende a 38.1%.
Entre las principales afectaciones identificadas en el estudio se encuentran problemas de salud mental y emocional, condiciones físicas o enfermedades crónicas, alteraciones del neurodesarrollo y discapacidad intelectual, así como violencia o abuso sexual.
La salud mental aparece como la principal afectación: 30.37% del total de mujeres reportó ansiedad, depresión, estrés postraumático, trauma, atención psicológica u otras afectaciones emocionales.
Una violencia sostenida por redes familiares y sociales
El estudio también identifica que los agresores no necesariamente actúan de manera aislada.
Las mujeres participantes señalaron como principales redes de apoyo de los agresores a sus madres, con 83.48%; hermanos y hermanas, con 76.74%; y otros familiares, con 58.48%.
Además, aproximadamente la mitad de las participantes identificó apoyo del padre del agresor (52.61%), una nueva pareja (52.39%), amistades (49.57%) e incluso autoridades (49.13%).
¿Qué propone la encuesta frente a la violencia vicaria?
Ante los resultados, el Frente Nacional contra Violencia Vicaria plantea seis líneas de acción:
- Reconocimiento y detección temprana.
- Protección inmediata del vínculo materno-filial.
- Justicia especializada y expedita.
- Atención integral para niñas, niños y adolescentes.
- Erradicación de la violencia institucional.
- Protección económica para las víctimas.
La encuesta concluye que la violencia vicaria no debe entenderse como un conflicto de pareja o una disputa aislada por la custodia, sino como un sistema de control que puede prolongarse después de la separación mediante amenazas, separación materno-filial, procesos judiciales, incumplimiento de resoluciones, violencia institucional y desigualdad económica.
Para el Frente Nacional contra Violencia Vicaria, los resultados muestran que no se trata de casos aislados, sino de una realidad que afecta a mujeres, niñas, niños y adolescentes.

