“Yo creo en los libros, en la educación y le tengo un enorme amor a la UNAM”

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*Charla con Elena Poniatowska en la Biblioteca Central

/ Mirtha Hernández /Cultura UNAM/

La escritora y periodista Elena Poniatowska Amor rechazó opinar sobre la inteligencia artificial, de la que dice, no sabe nada, pero contundente afirmó: “Yo creo en los libros, en la información, en la educación y le tengo un enorme amor a la UNAM”.

 

Al participar en un conversatorio con estudiantes, académicas, académicos y trabajadoras y trabajadores de la Universidad Nacional también compartió que el amor hacia esta casa de estudios se relaciona con su esposo, Guillermo Haro, quien fue uno de los más destacados astrónomos y formó a “muchísimos estudiantes”; fue un “gran conocedor del cielo mexicano”, dirigió el entonces Observatorio Astrofísico de Tonantzintla, y fundó el Observatorio Astronómico Nacional San Pedro Mártir.

En la Sala de Consulta de la Biblioteca Central, Poniatowska relató que su labor ha consistido en oír a la gente que desea hablarle sobre sus tareas e intereses, retratar a los personajes populares; escuchar y transcribir las demandas de estudiantes, y de quienes dan vida a movilizaciones sociales.

Un ejemplo de ello es su obra La noche de Tlatelolco que surgió ante la indignación que le despertó la matanza del 2 de octubre de 1968 en la Plaza de las Tres Culturas, a donde llegó al día siguiente y le tocó ver zapatos tirados, sangre en las paredes, elevadores perforados con tiros de ametralladora. “Fue muy impactante”, expresó, y rememoró que esa misma noche empezó a entrevistar a los presos del movimiento estudiantil.

De una forma similar surgió Hasta no verte, Jesús mío, obra en la que retoma lo que le contó una mujer de origen humilde, quien decía cosas “fuera de lo común” y con la que se reunía los miércoles, en la calle de Revillagigedo. Entre sus libros hay también cuentos que, dijo, “salían de su cabeza”.

En el conversatorio, organizado por la Dirección General de Bibliotecas y Servicios Digitales de Información y la Fundación Elena Poniatowska, la escritora también compartió que como periodista entrevistó a diversas personalidades de la vida pública mexicana, “quienes me permitieron hacerles preguntas desde mi ignorancia”. Entre ellos estuvieron Gabriel Figueroa, María Félix, y al arquitecto y pintor Juan O’Gorman, quien realizó los murales de la Biblioteca Central de la UNAM.

“Juan O’Gorman era enojón. Me comentaba que él mismo recogió las piedritas que tapizan los muros de la Biblioteca Central y se molestó cuando expresé: ‘Usted no puede haber recogido todas’. Era un hombre de talento, hermano de Edmundo O’Gorman, quien era más sociable”, recordó.

Poniatowska también conoció al rector Ignacio Chávez; rememoró que escribió en muchas ocasiones para la Revista de la Universidad de México, dirigida por Jaime García Terrés, y tuvo una gran amistad con la escritora Rosario Castellanos.

Acompañada por la directora General de Bibliotecas y Servicios Digitales de Información, Elsa Margarita Ramírez Leyva, y por el restaurador, Ricardo Paquini, Poniatowska expuso que universidades estadunidenses buscaron comprar el acervo de escritores mexicanos como Carlos Fuentes, Carlos Monsiváis y el de ella misma; que mandaron especialistas para checar sus manuscritos, pero su hijo, Felipe Haro, dijo que esas obras debían quedarse en el país, que “le pertenecen a México”.

Ramírez Leyva agradeció a la escritora por compartir sus experiencias y que a través de sus libros nos permita conocer y sentir las realidades de nuestro país, acercarnos a nuestras comunidades, así como a hechos dolorosos.