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23.09.2026., Nueva York.— El presidente de Ucrania, Volodímir Zelensky, utilizó su intervención ante la 81 Asamblea General de las Naciones Unidas para advertir al gobierno de Vladímir Putin que Kiev responderá a los ataques contra su infraestructura energética durante el próximo invierno y que, si continúan las agresiones rusas, Moscú también enfrentará las consecuencias.
Durante su discurso del 23 de septiembre en Nueva York, Zelensky reconoció que los próximos meses podrían ser especialmente difíciles para la población ucraniana, pero sostuvo que su país no permanecerá pasivo ante una eventual campaña rusa contra plantas eléctricas, redes de calefacción y otras instalaciones esenciales.
“Los ucranianos entienden que este invierno podría ser muy duro para nosotros. Pero, en respuesta, no tendremos más remedio que hacerlo doloroso también para Rusia”, afirmó el mandatario ucraniano ante los representantes de los países miembros de Naciones Unidas.
La advertencia fue acompañada, sin embargo, de un llamado a adoptar medidas de desescalada antes de que llegue el invierno. Zelensky planteó que Ucrania necesita combinar presión militar con diplomacia y señaló que cualquier acuerdo que reduzca los ataques contra infraestructura energética podría evitar una nueva escalada durante los meses de frío.
“Precisamente por eso decimos que las medidas de desescalada son importantes, son necesarias antes del invierno. Ahora. Necesitamos diplomacia y necesitamos fuerza”, sostuvo.
El mensaje llega en un momento en que la infraestructura energética vuelve a ocupar un lugar central en la guerra entre Rusia y Ucrania. Kiev teme que Moscú intensifique los ataques contra instalaciones eléctricas y sistemas de calefacción durante el invierno, una estrategia que ya ha sido utilizada en fases anteriores del conflicto para afectar tanto la actividad económica como las condiciones de vida de la población civil.
Zelensky presentó su advertencia como una respuesta a la posibilidad de que Rusia vuelva a utilizar el clima y la infraestructura energética como instrumentos de presión. Su argumento fue que si Moscú continúa golpeando las redes que permiten a los ucranianos enfrentar el invierno, Ucrania utilizará sus propias capacidades de largo alcance para afectar los recursos que permiten a Rusia mantener la guerra.
En su intervención, el presidente ucraniano aseguró que el objetivo de Kiev no es destruir por sí misma la industria petrolera rusa, sus puertos o sus instalaciones de producción, sino reducir la capacidad financiera de Moscú para sostener el conflicto.
“Nuestro objetivo es la capacidad de Rusia para financiar esta guerra, prolongarla y hacerla más brutal y destructiva”, explicó.
La declaración adquiere especial relevancia después de que Ucrania haya intensificado durante 2026 sus ataques con drones de largo alcance contra instalaciones ubicadas dentro del territorio ruso. Zelensky sostuvo ante la ONU que esas operaciones forman parte de una estrategia destinada a reducir los ingresos y la capacidad industrial que, según Kiev, contribuyen a mantener la ofensiva rusa.
El mandatario también hizo referencia a los daños sufridos por la industria petrolera rusa y citó declaraciones recientes del presidente estadounidense Donald Trump sobre las afectaciones registradas en el sector energético de Rusia. Zelensky señaló que, por primera vez, Moscú enfrenta una situación en la que su industria petrolera, considerada durante décadas uno de sus principales pilares económicos, está siendo directamente afectada por la guerra.
Pero el discurso no se limitó a la amenaza sobre el invierno. Zelensky convirtió buena parte de su intervención en un llamado a aumentar la presión económica y militar sobre el Kremlin y volvió a cuestionar la disposición de Putin para poner fin al conflicto.
El presidente ucraniano aseguró que durante los últimos cinco años Rusia ha mantenido sus objetivos territoriales y afirmó que Putin continúa buscando ampliar las zonas bajo control ruso. También sostuvo que Moscú no se detendría necesariamente después de obtener nuevas posiciones en el este de Ucrania.
En ese contexto, Zelensky calificó al presidente ruso como “paciente cero”, una expresión con la que quiso describirlo como el origen de una expansión de la lógica de la guerra hacia otros territorios y regiones.
“Cuanto más libertad tiene Putin para actuar, más peligroso se vuelve el mundo para todos los demás”, afirmó.
Otro de los argumentos centrales de Zelensky fue el costo humano que, según los datos presentados por su gobierno, está teniendo la ofensiva rusa. El mandatario afirmó que entre enero y agosto de este año el ejército ruso perdió 248 mil 964 personas en el campo de batalla en Ucrania. Se trata de una cifra proporcionada por la propia presidencia ucraniana y, por tanto, no equivale a una verificación independiente del número de bajas rusas.
Zelensky vinculó esas pérdidas con los avances territoriales obtenidos por las fuerzas rusas y sostuvo que el costo humano de las operaciones militares continúa siendo extremadamente elevado.
También expuso ante la Asamblea General las dificultades que enfrenta Ucrania para defenderse de los ataques aéreos rusos. De acuerdo con las cifras presentadas por el presidente, Rusia habría empleado desde comienzos de 2026 más de 2 mil 100 misiles de diferentes tipos contra Ucrania, incluidos más de 950 misiles balísticos. Nuevamente, estos números corresponden a la información proporcionada por el gobierno ucraniano.
La preocupación por los misiles balísticos ocupa un lugar particular en la estrategia de defensa de Kiev debido a la dificultad para interceptarlos y al limitado número de sistemas de defensa aérea disponibles internacionalmente. Zelensky pidió cooperación para incrementar la producción de interceptores y anunció que Ucrania busca ampliar sus acuerdos internacionales en materia de defensa antimisiles y drones.
El presidente también aseguró que Ucrania está desarrollando capacidades propias para producir armamento y sistemas no tripulados. Presentó los llamados acuerdos de drones como mecanismos de cooperación con otros países para fabricar y desplegar sistemas destinados a proteger territorio, fronteras y espacio aéreo.
La dimensión internacional del conflicto también apareció en otro momento relevante del discurso. Zelensky afirmó que Rusia está utilizando ciudadanos de 47 países en sus fuerzas involucradas en la guerra. Mencionó entre ellos a ciudadanos de Ghana, Nepal, Tayikistán, India, Yemen, Kenia, Zimbabue, Cuba, Bielorrusia, Sudán y Sudáfrica.
El mandatario ucraniano hizo un llamado directo a los gobiernos de esos países para impedir que sus ciudadanos terminen incorporándose al conflicto ruso-ucraniano.
“Que Putin no los arrastre a su guerra”, pidió Zelensky, al sostener que Rusia estaría utilizando a ciudadanos extranjeros para cubrir sus necesidades de personal militar.
La participación de ciudadanos extranjeros en las fuerzas rusas se ha convertido en uno de los elementos internacionales de la guerra. En particular, Ucrania ha documentado la captura de combatientes norcoreanos y ha denunciado el reclutamiento de ciudadanos de distintos países. Zelensky informó además que Ucrania entregó a Corea del Sur a dos prisioneros de guerra norcoreanos, un asunto que también fue abordado durante su presencia en Nueva York.
El discurso ucraniano coincidió además con discusiones internacionales sobre posibles acuerdos parciales para reducir los ataques contra infraestructura energética. Washington ha planteado la posibilidad de avanzar en una tregua limitada relacionada con instalaciones energéticas, mientras Kiev ha insistido en la necesidad de mecanismos que permitan proteger a la población antes de que llegue el periodo de mayor demanda de electricidad y calefacción.
Por ahora, esa posibilidad enfrenta obstáculos. Rusia ha mostrado reservas frente a una pausa específica que limite sus operaciones contra infraestructura, mientras Ucrania tampoco está dispuesta a aceptar unilateralmente restricciones que puedan dejarla expuesta a nuevos ataques. (
Zelensky sostuvo que la prioridad inmediata debe ser evitar una nueva escalada durante el invierno, pero dejó claro que cualquier reducción de las hostilidades tendría que estar acompañada de garantías y medidas de protección.
La advertencia dirigida a Moscú, por tanto, tuvo dos componentes. Por un lado, el presidente ucraniano reconoció que Rusia mantiene capacidad para causar daños importantes a la infraestructura energética de Ucrania durante los próximos meses. Por otro, afirmó que Ucrania cuenta ahora con capacidades para responder dentro del territorio ruso y afectar instalaciones vinculadas con la economía de guerra.
El mensaje ante la ONU llegó en medio de una guerra que se aproxima a su quinto aniversario desde el inicio de la invasión rusa a gran escala de febrero de 2022. Para Zelensky, el desafío no consiste solamente en resistir una nueva temporada de ataques, sino en impedir que Rusia mantenga los recursos económicos y militares necesarios para prolongar el conflicto.
“Ucrania merece seguridad. Al igual que todos ustedes. Cada país. Y cada nación”, afirmó hacia el cierre de su intervención.

