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10.06.2026. Guanajuato.- Asesinan en Salamanca a Patricia Acosta Rangel y a su hija Katia Citlali Jáuregui; ambas pertenecían a un colectivo de búsqueda de desaparecidos que denuncia varios feminicidios en este año.
La violencia contra colectivos de búsqueda volvió a golpear a un solo colectivo en vísperas del Día de las Madres. Las autoridades confirmaron que ambas formaban parte del colectivo Salamanca Unidos Buscando Desaparecidos.
Patricia Acosta Rangel y su hija Katia Citlali Jáuregui Acosta fueron asesinadas a balazos en el municipio de Salamanca, en un ataque armado que ha generado indignación nacional y nuevas exigencias de protección para las madres buscadoras en México.
De acuerdo con los primeros reportes, el doble homicidio ocurrió la tarde del 9 de mayo en la colonia 18 de Marzo, cuando madre e hija se desplazaban en motocicleta por calles de la ciudad y fueron interceptadas por sujetos armados que abrieron fuego contra ellas antes de escapar.
Vecinos alertaron a cuerpos de emergencia, pero al llegar al sitio los paramédicos confirmaron que ambas mujeres ya no presentaban signos vitales.
La noticia sacudió particularmente a los colectivos de familiares de personas desaparecidas debido a que Patricia y Katia participaban activamente en jornadas de búsqueda, acompañamiento y protesta social. Diversas organizaciones señalaron que ambas se habían integrado al colectivo tras la desaparición de Miguel Ángel Jáuregui, hijo y hermano de las víctimas, desaparecido desde febrero de 2024
Aunque posteriormente fue localizado sin vida, las dos continuaron colaborando con otras familias afectadas por la crisis de desapariciones en Guanajuato.
El asesinato ocurrió apenas horas antes de las movilizaciones convocadas por madres buscadoras en distintos puntos del país con motivo del 10 de mayo, una fecha que en México se ha convertido también en símbolo de protesta y exigencia de justicia para miles de familias con seres queridos desaparecidos.
Este domingo, integrantes del colectivo Salamanca Unidos Buscando Desaparecidos realizaron una marcha marcada por el luto y el temor, en la que exigieron justicia para sus compañeras asesinadas y garantías de seguridad para continuar las labores de búsqueda.
La Red Nacional de Defensoras de Derechos Humanos en México condenó el crimen y exigió una investigación con perspectiva de género y derechos humanos.
En un posicionamiento público,v cientos de organizaciones civiles denunciaron que las madres buscadoras continúan realizando labores que muchas veces corresponden al Estado, enfrentando amenazas constantes, hostigamiento y ataques armados mientras intentan localizar a familiares desaparecidos.
El caso adquiere mayor gravedad debido a que, según activistas y medios locales, este sería el tercer asesinato registrado en lo que va de 2026 contra mujeres buscadoras vinculadas al mismo colectivo de Salamanca
La situación ha incrementado la preocupación por el nivel de riesgo que enfrentan quienes participan en brigadas ciudadanas de búsqueda en Guanajuato, uno de los estados más golpeados por la violencia y las desapariciones
México atraviesa desde hace años una profunda crisis de desapariciones. Organizaciones de derechos humanos y colectivos ciudadanos estiman que existen más de cien mil personas desaparecidas en el país, fenómeno que dio origen a decenas de agrupaciones de madres buscadoras que recorren fosas clandestinas, hospitales, cárceles y parajes abandonados ante la falta de respuestas oficiales.
Hasta el momento, la Fiscalía General del Estado de Guanajuato no ha informado sobre personas detenidas por el asesinato de Patricia Acosta Rangel y Katia Citlali Jáuregui Acosta. Mientras avanzan las investigaciones, colectivos de búsqueda y organizaciones sociales han convocado a mantener las protestas y homenajes en memoria de ambas mujeres, convertidas ya en otro símbolo de la violencia que enfrentan quienes buscan desaparecidos en México.












