*
10.06.2026 .Inició en Tenerife el desembarco escalonado del crucero MV Hondius tras brote mortal de hantavirus.
El puerto de Granadilla de Abona, en Tenerife, se convirtió este domingo en el centro de un amplio operativo sanitario internacional tras el inicio del desembarco de los pasajeros del crucero neerlandés MV Hondius, afectado por un brote de hantavirus que dejó al menos tres personas fallecidas y varios casos confirmados durante una travesía iniciada semanas atrás en Sudamérica.
España inició el operativo para evacuar a los 147 pasajeros del crucero donde murieron tres personas y otras cuatro resultaron infectadas. El desembarco en Tenerife generó tensión entre el gobierno español y las autoridades de Canarias, quienes querían que no durase más de 12 horas.
El crucero ingresó al puerto de Granadilla de Abona durante la madrugada del domingo. Ninguno de los pasajeros presentaba síntomas al llegar a Canarias y no se detectaron contagios fuera del barco.
Desde primeras horas de la mañana, personal médico español, epidemiólogos de la Organización Mundial de la Salud y equipos de protección biológica participaron en el desembarco escalonado de los pasajeros, quienes fueron sometidos a controles clínicos antes de ser trasladados a vuelos de repatriación o centros de cuarentena temporal.
El primer grupo en abandonar el barco estuvo integrado por ciudadanos españoles, seguidos posteriormente por pasajeros de Francia, Canadá, Países Bajos, Reino Unido, Irlanda, Turquía y Estados
Micros burbuja y aviones militares
Los primeros en bajar fueron 14 ciudadanos españoles, trasladados en lanchas y luego en micros especiales hasta un avión militar. Más tarde comenzaron a desembarcar franceses, mientras otros vuelos sanitarios llegarán desde Reino Unido, Turquía, Irlanda y Australia
El presidente de Canarias, Fernando Clavijo, cuestionó la duración del operativo y dijo que no quería poner en riesgo la seguridad sanitaria de las islas. El gobierno español respondió que el procedimiento se realiza con controles estrictos y acusó a las autoridades canarias de dificultar el trabajo de los equipos sanitarios.
España prevé terminar el operativo de repatriación el lunes, cuando llegue un vuelo desde Australia. Países Bajos también trasladará a pasajeros de otras nacionalidades cuyos gobiernos no cuentan con aviones sanitarios. Entre ellos se encuentra el único argentino que viajaba en el MV Hondius.
La llegada del barco a las Islas Canarias ocurrió después de días de incertidumbre diplomática y sanitaria en altamar
El buque, especializado en expediciones polares y turismo científico, había quedado prácticamente aislado mientras organismos internacionales evaluaban el riesgo epidemiológico derivado de la presencia de la variante Andes del hantavirus, una cepa considerada excepcional por su capacidad limitada de transmisión entre personas.
Autoridades españolas insistieron en que el procedimiento se desarrolló “con normalidad” y bajo estrictas medidas de bioseguridad. La ministra de Sanidad de España, Mónica García, calificó el operativo como uno de los despliegues epidemiológicos más complejos realizados recientemente en territorio español, debido a la coordinación simultánea con más de veinte países y organismos internacionales.
El MV Hondius permanecía fondeado frente a la costa tinerfeña mientras continuaban las evacuaciones y evaluaciones médicas. Según reportes oficiales, a bordo viajaban cerca de 150 personas entre pasajeros y tripulación procedentes de distintas nacionalidades. Algunos miembros de la tripulación permanecerán en el barco para conducir posteriormente la embarcación hacia Róterdam, en Países Bajos, una vez concluido el operativo sanitario.
La crisis comenzó semanas atrás durante una expedición por el Atlántico Sur iniciada en Ushuaia, Argentina. Las investigaciones epidemiológicas apuntan a que el denominado “paciente cero” habría sido el ciudadano neerlandés Leo Schilperoord, de 70 años, quien presuntamente contrajo el virus durante una excursión de observación de aves en territorio argentino. El hombre murió a bordo del crucero el 11 de abril, mientras que su esposa falleció posteriormente en Sudáfrica tras abandonar el barco por motivos médicos. Más tarde también se confirmó la muerte de un pasajero alemán.
La Organización Mundial de la Salud mantiene activo el monitoreo internacional de los contactos cercanos de los pasajeros, debido a que el período de incubación del hantavirus puede extenderse durante varias semanas. Algunos viajeros que descendieron previamente del crucero en lugares remotos como Santa Elena o Tristan da Cunha también son objeto de seguimiento epidemiológico.
Pese a la alarma generada por el caso, la OMS reiteró que el riesgo de expansión masiva continúa siendo bajo y descartó que exista un escenario comparable al de una pandemia global. No obstante, varios países han decidido aplicar cuarentenas preventivas y vigilancia médica estricta a los pasajeros repatriados desde Tenerife. Irlanda, Reino Unido y Estados Unidos ya confirmaron protocolos especiales de aislamiento para ciudadanos procedentes del MV Hondius.
El operativo desarrollado en Tenerife también dejó al descubierto tensiones políticas dentro de España. Autoridades regionales canarias habían expresado inicialmente preocupación por permitir el ingreso del crucero al archipiélago, aunque finalmente el gobierno español autorizó el desembarco por razones humanitarias y bajo supervisión internacional.
Mientras continúan las investigaciones sobre el origen exacto del brote y posibles cadenas de transmisión, el caso del MV Hondius ya es considerado uno de los episodios sanitarios más delicados registrados recientemente en la industria mundial de cruceros, reabriendo además el debate sobre los riesgos epidemiológicos asociados al turismo de expedición en regiones remotas y ecosistemas silvestres.












