*La Fundación Luis Pasteur advierte que las barreras económicas, la falta de información, las labores de cuidados y la violencia de pareja dificultan que las mujeres accedan a estudios preventivos.
/ Escrito por Georgina Monroy Vázquez /
21.10.2026 /CimacNoticias.com/ En México, detectar oportunamente el cáncer de mama y el cervicouterino no depende únicamente de que las mujeres conozcan los síntomas o acudan a revisiones médicas. Las barreras económicas, la saturación de los servicios públicos, las responsabilidades de cuidados y, en algunos casos, el control que ejercen sus parejas sobre sus decisiones de salud también pueden retrasar la atención y poner en riesgo sus vidas.
En el marco del Día Internacional de la Lucha contra el Cáncer de Mama, que se conmemora cada 19 de octubre, la Fundación Luis Pasteur llamó a mirar más allá de las campañas de sensibilización y reconocer las condiciones que dificultan el acceso de las mujeres a la prevención, el diagnóstico y el seguimiento médico.
Lucía Hidalgo Garza, directora de la organización, y la doctora Ariadna Martínez, jefa médica, coincidieron en que la detección temprana requiere servicios accesibles, información confiable y atención sensible a las necesidades de las pacientes.
La Fundación Luis Pasteur cumple 29 años de trabajo en la prevención y detección del cáncer de mama y cervicouterino, con énfasis en mujeres en situación de vulnerabilidad. Su modelo combina atención en su sede en la Ciudad de México con jornadas comunitarias realizadas mediante unidades médicas móviles.
La desigualdad también retrasa la atención médica
Para Hidalgo Garza, uno de los principales obstáculos es la dificultad de compatibilizar las consultas con las jornadas laborales y las responsabilidades de cuidados que recaen sobre las mujeres.
La necesidad de trasladarse, esperar durante horas para conseguir una cita o acudir en distintos días para completar los estudios puede provocar que posterguen sus revisiones. A ello se suman los costos de la atención y la incertidumbre sobre qué ocurrirá si reciben un resultado anormal.
“Creo que son, quizás, el principal. Sí creo que es la proximidad”, explicó la directora, al señalar que los servicios no solo deben estar cerca, sino funcionar en horarios compatibles con las actividades cotidianas de las pacientes.
La doctora Ariadna Martínez advirtió que estas barreras tienen consecuencias concretas. Durante su experiencia en jornadas comunitarias, ha conocido casos de mujeres a quienes sus parejas les impiden acudir a revisiones médicas.
Como ejemplo, relató el caso de una mujer de 35 años, con cinco hijas e hijos, que acudió a la Fundación después de separarse de su esposo. Durante la atención le detectaron una lesión cancerosa localizada en el cuello uterino y requirió un procedimiento conocido como conización.
El caso, señaló la especialista, muestra cómo el control de la pareja puede limitar el derecho de las mujeres a decidir sobre su propio cuerpo y acceder a servicios de salud.
Martínez también identificó la desinformación como un obstáculo para la detección oportuna, particularmente las creencias de que la mastografía puede provocar cáncer o que un resultado positivo al virus del papiloma humano (VPH) necesariamente significa que existió una infidelidad.
A esto se suma, dijo, la falta de sensibilidad de parte del personal médico y la saturación de los servicios sanitarios, condiciones que pueden dificultar que las pacientes reciban explicaciones claras y una atención adecuada.
El cáncer no debe convertirse en motivo de culpa
Uno de los principales retos para prevenir el cáncer cervicouterino es combatir los prejuicios relacionados con el VPH, una infección de transmisión sexual muy común que puede afectar a mujeres y hombres.
Hidalgo Garza subrayó que tener el virus no significa necesariamente desarrollar cáncer y tampoco permite concluir que una persona haya sido infiel o tenga una vida sexual con múltiples parejas.
Una persona puede adquirir el VPH incluso si ha tenido una sola pareja sexual. Aunque muchas infecciones desaparecen por sí solas, algunos tipos de alto riesgo pueden provocar lesiones que, sin detección y atención oportunas, evolucionen hacia un cáncer.
Por ello, la directora llamó a dejar atrás la culpa y priorizar el cuidado de la salud. “En lugar de tenerle miedo a los estudios, aprovechemos qué maravilloso que tenemos, que estamos en una época donde existen muchas maneras de cuidarnos”, expresó.
La prevención también incluye la vacunación contra el VPH. La Fundación ha incorporado esta medida a sus actividades y realiza campañas en coordinación con instituciones públicas. La vacuna protege contra determinados tipos del virus asociados con el desarrollo de cáncer, por lo que ampliar su cobertura entre niñas, niños y adolescentes es una herramienta importante para reducir el riesgo futuro.
En el caso del cáncer de mama, las especialistas señalaron que tampoco es suficiente confiar únicamente en la autoexploración o esperar a identificar una bolita. Algunas lesiones iniciales no producen síntomas perceptibles, por lo que los estudios de detección y la valoración médica son fundamentales
¿Qué estudios pueden ayudar a detectar estos cánceres?
La Fundación Luis Pasteur realiza citologías, pruebas de detección del VPH, colposcopias, biopsias y ultrasonidos, según las necesidades de cada paciente. También brinda orientación para determinar el seguimiento que requiere cada resultado.
En materia de cáncer de mama, Martínez destacó la importancia de acudir a revisiones periódicas y consultar con personal médico sobre los estudios apropiados para cada edad y antecedente clínico.
La especialista explicó que, de acuerdo con el esquema de atención que maneja la Fundación, se recomienda el ultrasonido mamario anual entre los 20 y los 39 años, y a partir de los 40 años la mastografía, idealmente complementada con ultrasonido cuando esté indicado. Los antecedentes familiares y otros factores de riesgo pueden modificar estas recomendaciones.
La autoexploración también permite conocer los cambios habituales del cuerpo, pero no sustituye los estudios de detección. Entre las alteraciones que requieren valoración médica se encuentran la aparición de una masa, cambios en la piel o el pezón y secreciones inusuales.
Para el cáncer cervicouterino, las pruebas de detección permiten identificar alteraciones antes de que se conviertan en una enfermedad avanzada. La periodicidad de los estudios depende de la edad, los resultados previos y el tipo de prueba utilizada, por lo que es importante seguir las indicaciones del personal médico.
Las especialistas enfatizaron que un resultado anormal no equivale automáticamente a un diagnóstico de cáncer. En algunos casos se requieren estudios adicionales, como una colposcopia o una biopsia, para determinar si existe una lesión y cuál es el tratamiento adecuado.
La atención debe continuar después del diagnóstico
La directora de la Fundación explicó que su modelo no se limita a realizar estudios: también contempla la explicación de resultados, el seguimiento de las pacientes y la canalización a otras instituciones cuando necesitan procedimientos o tratamientos que exceden su capacidad.
La organización mantiene vínculos con servicios públicos y entidades de salud, aunque Hidalgo Garza reconoció que la saturación hospitalaria puede dificultar la continuidad de la atención.
En las jornadas comunitarias, el equipo de salud puede atender aproximadamente a 45 mujeres al día, de acuerdo con la directora. La organización también trabaja con promotoras voluntarias que facilitan el contacto con las comunidades y contribuyen a generar confianza entre las pacientes.
Para Martínez, esta cercanía resulta fundamental: escuchar a otras mujeres que ya acudieron a consulta y recibieron atención puede ayudar a que más personas superen el miedo y la desconfianza.
Ambas coincidieron en que el acceso a la salud debe garantizarse durante todo el año y no únicamente durante octubre. La prevención requiere información clara, servicios oportunos y condiciones que permitan a las mujeres tomar decisiones sobre su bienestar.
“Que no tengan miedo, que el cáncer sí se cura, si se detecta a tiempo”, señaló Martínez al llamar a las mujeres a buscar atención en espacios donde se sientan seguras y reciban un diagnóstico adecuado.
La detección oportuna no puede depender exclusivamente de la iniciativa individual: también exige reducir las barreras económicas, fortalecer los servicios de salud y reconocer que la autonomía, el tiempo y las condiciones de vida de las mujeres son parte de su derecho a la salud.

