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23.08.2026 Sinaloa.- El Congreso de Sinaloa aprobó este domingo 23 de agosto la nueva solicitud de licencia temporal presentada por Rubén Rocha Moya, quien apenas un día antes había retomado formalmente la gubernatura después de permanecer 112 días separado del cargo.
La autorización fue aprobada por unanimidad durante una sesión extraordinaria de la Diputación Permanente, con lo que Rocha Moya volverá a separarse del Poder Ejecutivo estatal mientras el Legislativo prepara el procedimiento para designar a quien ocupará provisionalmente la gubernatura.
La nueva licencia tiene carácter indefinido y es por un periodo superior a 30 días. El Congreso turnó el asunto a la Comisión de Puntos Constitucionales y Gobernación, que deberá formular la propuesta correspondiente para que el pleno determine quién quedará al frente del Ejecutivo estatal.
El episodio representa un nuevo giro en la crisis política que rodea al gobernador sinaloense. Rocha Moya había retomado sus funciones el viernes 21 de agosto, después de 112 días de licencia, pero su regreso provocó una reacción inmediata dentro de Morena y entre distintos sectores políticos y empresariales, además de cuestionamientos públicos sobre la conveniencia de que volviera al cargo en las actuales circunstancias.
La reincorporación duró alrededor de 34 horas. El sábado 22 de agosto, Rocha Moya presentó ante el Congreso una nueva solicitud para separarse temporalmente de la gubernatura. La petición ocurrió después de que la dirigencia de Morena y distintos integrantes de la Cuarta Transformación se deslindaran de su decisión de regresar al cargo.
En su escrito dirigido al Congreso, Rocha Moya solicitó una “licencia temporal” con carácter indefinido y por más de 30 días. El documento fue recibido por la Diputación Permanente y motivó la convocatoria a la sesión extraordinaria de este domingo.
El gobernador había decidido regresar después de que el 1 de mayo solicitó por primera vez licencia para separarse del cargo. Durante ese periodo, las funciones del Ejecutivo estatal estuvieron a cargo de un gobierno interino.
Su regreso fue anunciado por el propio Rocha Moya el 21 de agosto, cuando sostuvo que retomaba sus responsabilidades como gobernador constitucional. La decisión, sin embargo, no fue recibida como una determinación respaldada por la dirigencia nacional de Morena.
El regreso generó un distanciamiento público de su propio partido. Morena dejó claro que la reincorporación no había sido una decisión consultada con la dirigencia nacional, mientras que desde otros sectores de la Cuarta Transformación se pidió privilegiar los intereses colectivos por encima de decisiones individuales.
La reacción de la presidenta Claudia Sheinbaum fue uno de los elementos centrales del nuevo escenario político. Sin mencionar inicialmente a Rocha Moya por su nombre, la mandataria publicó un mensaje en el que sostuvo que ningún interés personal podía estar por encima de los intereses del pueblo y de la Nación.
La publicación ocurrió después de que Rocha Moya anunciara su regreso y fue seguida por cuestionamientos sobre si el mensaje presidencial estaba relacionado con la decisión del gobernador.
Un día después, ya conocida la nueva solicitud de licencia, Sheinbaum calificó la separación como una decisión personal y sostuvo que, desde su perspectiva, “fue lo mejor para Sinaloa”. También afirmó que no había hablado con Rocha Moya desde la primera ocasión en que solicitó licencia y descartó que el episodio afectara al movimiento de la Cuarta Transformación.
La nueva licencia se produjo, por tanto, en medio de un evidente cambio de escenario respecto de la reincorporación anunciada apenas un día antes. La primera decisión había sido presentada por Rocha Moya como su retorno al ejercicio pleno de la gubernatura; la segunda significó nuevamente su separación del cargo ante el Congreso local.
El contexto político del caso está relacionado también con los señalamientos formulados por autoridades de Estados Unidos contra Rocha Moya y otros funcionarios y exfuncionarios sinaloenses. De acuerdo con reportes internacionales, fiscales estadounidenses lo señalaron por presuntos vínculos con una facción del Cártel de Sinaloa y por supuestos actos relacionados con tráfico de drogas, sobornos y protección a actividades delictivas. Rocha Moya ha rechazado esas acusaciones
La primera licencia fue solicitada precisamente en mayo, después de que se hicieron públicos esos señalamientos. Durante los 112 días que permaneció fuera del cargo, Rocha Moya defendió su inocencia y sostuvo que las acusaciones tenían una motivación política.
Su regreso de agosto, sin embargo, abrió un nuevo frente político dentro de Morena. La decisión provocó cuestionamientos de dirigentes, legisladores y otros integrantes del movimiento, además de pronunciamientos de sectores de la sociedad sinaloense que reclamaron estabilidad institucional y un gobierno dedicado a atender la situación de seguridad que enfrenta el estado.
Entre los sectores empresariales que reaccionaron estuvo Coparmex Sinaloa, que después de la nueva licencia demandó al Congreso estatal que el eventual gobernador interino cuente con “capacidad real de gobierno”, en un contexto en el que el estado requiere conducción institucional.
El debate también alcanzó a la oposición nacional. Tras el regreso de Rocha Moya, legisladores opositores plantearon incluso la posibilidad de promover la desaparición de poderes en Sinaloa, argumentando que la situación política del estado requería una respuesta institucional.
Con la aprobación de la nueva licencia, el Congreso sinaloense deberá ahora avanzar hacia la designación de un gobernador interino. El Legislativo convocó para este lunes 24 de agosto un periodo extraordinario para abordar el relevo y tomar las determinaciones correspondientes.
La Constitución local establece el procedimiento que debe seguirse cuando el gobernador se ausenta por un periodo mayor de 30 días. Por ello, la aprobación de la licencia no significa únicamente que Rocha Moya vuelva a separarse del cargo, sino que activa nuevamente el mecanismo legislativo para determinar quién asumirá temporalmente las funciones del Ejecutivo estatal.
El Congreso aprobó así, por segunda ocasión en pocos meses, una licencia para el gobernador. La diferencia es que esta vez el trámite ocurrió apenas después de su regreso: entre su reincorporación y la presentación de la nueva solicitud transcurrió poco más de un día.
El episodio deja a Sinaloa nuevamente con un gobernador separado temporalmente del cargo y a su Congreso ante la responsabilidad de definir un nuevo interinato. También deja registrada una sucesión de decisiones políticas en un periodo extraordinariamente corto: primero, el regreso de Rocha Moya después de 112 días de licencia; después, el rechazo y deslinde de sectores de su propio movimiento; posteriormente, la nueva solicitud de separación y finalmente su aprobación unánime por el Congreso.
La presidenta Sheinbaum, por su parte, ya fijó públicamente su posición sobre el desenlace: consideró que la nueva licencia fue una decisión personal de Rocha Moya y que “fue lo mejor para Sinaloa”.
Con la licencia aprobada, el siguiente capítulo de la crisis política sinaloense se trasladará al Congreso estatal, que deberá definir quién asumirá temporalmente la gubernatura mientras Rocha Moya permanece separado del cargo.

