Identifican al presunto “paciente cero” del brote de hantavirus vinculado al crucero MV Hondius.

Las autoridades han nombrado a Leo Schilperoord, un ciudadano holandés de 70 años, como el primer caso del brote actual.

La tragedia ocurrió tras una excursión de observación de aves en Argentina, donde él y su esposa visitaron un vertedero de basura infestado: ambos han fallecido.

10.06.2026.-Las autoridades sanitarias internacionales identificaron al ciudadano neerlandés Leo Schilperoord, de 70 años, como el presunto “paciente cero” del brote de hantavirus asociado al crucero científico MV Hondius, una situación que mantiene bajo alerta a organismos epidemiológicos de varios países y que ya dejó múltiples fallecidos y contagios en investigación.

Según la reconstrucción preliminar realizada por investigadores argentinos y europeos, Schilperoord habría contraído la denominada variante andina del hantavirus durante una excursión de observación de aves en las inmediaciones de Ushuaia, en el extremo sur de Argentina. El hombre realizaba un extenso viaje de exploración ornitológica por Sudamérica junto a su esposa, Mirjam Schilperoord, de 69 años, cuando ambos visitaron un vertedero de residuos frecuentado por aficionados al avistamiento de aves carroñeras y especies poco comunes.

Las autoridades sospechan que la pareja inhaló partículas contaminadas provenientes de excrementos y orina de roedores portadores del virus, especialmente del llamado ratón colilargo, principal transmisor del hantavirus en la región patagónica. Expertos explicaron que este tipo de contagio suele producirse en espacios contaminados con residuos orgánicos y presencia masiva de roedores silvestres.

Cuatro días después de aquella excursión, el matrimonio abordó el crucero MV Hondius en Ushuaia junto a más de un centenar de pasajeros, entre científicos, turistas y observadores de fauna. Durante la travesía, Leo Schilperoord comenzó a presentar fiebre, dolores abdominales, cefaleas intensas y malestar general, síntomas compatibles con hantavirus. El hombre murió a bordo el 11 de abril, cuando todavía no se había confirmado el origen infeccioso de su cuadro clínico.

La tragedia continuó días más tarde. Mirjam Schilperoord descendió del barco durante una escala en Santa Elena para acompañar el traslado del cuerpo de su esposo, pero su estado de salud empeoró rápidamente mientras intentaba regresar a Europa. La mujer colapsó en el aeropuerto de Johannesburgo y falleció poco después, convirtiéndose en una de las víctimas más impactantes del brote.

El caso desató una investigación epidemiológica internacional debido a que la cepa andina del hantavirus es una de las pocas variantes conocidas con posibilidad de transmisión entre personas, aunque especialistas subrayan que este mecanismo sigue siendo limitado y mucho menos contagioso que otros virus respiratorios. Hasta ahora, organismos sanitarios monitorean a decenas de pasajeros y tripulantes que compartieron espacios cerrados con los primeros infectados durante el viaje marítimo.

La Organización Mundial de la Salud y autoridades sanitarias de Argentina, Países Bajos, Sudáfrica y España continúan siguiendo la evolución del brote y rastreando posibles cadenas de contagio. Mientras tanto, el caso reabrió el debate sobre los riesgos sanitarios asociados al turismo extremo, las expediciones científicas en zonas remotas y la exposición humana a reservorios naturales de enfermedades zoonóticas.