La Polémica foto del vocho que le costó la concesión a distribuidora en CDMX

Redacción/

Cdmx., 09 septiembre 2020.- La automotriz alemana Volkswagen, determinó el cese inmediato de relaciones con una concesionaria en la alcaldía Coyoacán, en la Ciudad de México, después de que un cliente se quejó por una fotografía que colgaba en uno de los pasillos.

En la imagen,se observa el tradicional ‘Vocho’ en medio de un festejo nazi, realizada en tiempos de Hiter en Alemania.

La historia del ‘vocho’ y dela empresa VW, estuvo íntimamente ligada a los nazis y al gobierno de Hitler, quien tenía su propia colección privada y un especial gusto por estos automóviles, que eran también uno de los mayores orgullos de la manufactura alemana, y que han trascendido por generaciones.

Aunque la fotografía colgada en la concesionaria, también tiene una historia muy particular, pues es obra de Hugo Jaeger, quien fuera uno de los dos fotógrafos personales de Hitler, y el único que tenía la técnica para poder producir imágenes a color en aquellos tiempos.

Esta foto, junto con su colección personal, no solo estuvieron a nada de perderse para siempre, sino que también le pudieron haber costado la libertad o la vida misma; no obstante que un golpe de suerte cambió el curso de la historia.

Jaeger, desde antes del inicio de la Segunda Guerra Mundial, acumuló un extraordinario archivo fotográfico, dando seguimiento al proceso de consolidación del nazismo, así como también a diversos episodios de la gran guerra; algunas imágenes fueron usadas como parte de la propaganda nazi, pero otras, como las que se incluyen en este artículo, formaron parte de su colección personal secreta, que guardaba con gran recelo.

En 1945, cuando el gobierno de Hitler ya se tambaleaba, y empezaba a perder todas sus posiciones, Jaeger se encontraba en una casa donde se refugió en las afueras de Munich, pues su propio apartamento ya había sido destruido por los bombardeos.

Un grupo de soldados estadounidenses ingresaron a la vivienda, en busca de nazis, en el lugar encontraron a Jaeger, junto con un portafolio de piel, donde se encontraban las diapositivas de su archivo fotográfico; si los soldados hubieran analizado a detalle las diapositivas, habrían descubierto que era un cercano colaborador de Hitler, y lo hubieran aprehendido inmediatamente; sin embargo, en el portafolio también había una botella de cognac, que fue la que capturó principalmente su atención, por lo que se dispusieron a beber, e incluso compartir la bebida con el señor Jaeger.

Los soldados se fueron, no obstante que Jaeger, consciente de lo que tenía en las manos, metió estos archivos en 12 cilindros sellados de cristal, que enterró de forma separada en los alrededores de Munich.

Hizo un mapa y recordó algunos detalles para intentar recuperarlos algún día, lo que finalmente consiguió años después, cuando ya había pasado la euforia de la persecución nazi.

Estas fotografías, que son de las pocas a color que ilustran de forma cercana el desarrollo del gobierno de Hitler, fueron guardadas por unos años en un banco, hasta que en 1965, unos años antes de su muerte, Jaeger decidió sacarlas y venderlas a la revista Time-Life.

Con información de la revista huellas.

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