“México no existió hasta que llegaron los españoles”: Ayuso desata nueva crisis política y diplomática hablando de la cultura ancestral de México.

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14.05.2026 Madrid, España.- La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, volvió a colocar la relación entre España y México en el centro de una tormenta política internacional tras afirmar públicamente que “México no existió hasta que llegaron los españoles”, una frase que detonó críticas en ambos países, reavivó el debate sobre la Conquista y profundizó la confrontación con el gobierno de la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum.

La declaración fue pronunciada este jueves durante una sesión de control en la Asamblea de Madrid, donde Ayuso defendía su reciente viaje a México, una gira que terminó antes de lo previsto tras semanas de polémicas por sus homenajes a Hernán Cortés, sus críticas al gobierno mexicano y las acusaciones de sabotaje político.

“México no existió hasta que llegaron los españoles, quiéranse un poco más porque era otra civilización”, expresó la dirigente madrileña en respuesta a cuestionamientos de legisladores opositores que criticaban el costo, los resultados y el tono ideológico de su visita al país latinoamericano.

Lejos de disminuir la tensión generada desde su llegada a México a principios de mayo, Ayuso endureció su discurso y defendió nuevamente la herencia colonial española, argumentando que sectores de izquierda en España y México impulsan un “revisionismo histórico” contra la llamada Hispanidad.

La controversia escaló rápidamente debido a que la frase fue interpretada en México como una negación histórica de las civilizaciones originarias y de la identidad nacional previa a la colonización española. Historiadores y analistas recordaron que el término “México” tiene raíces prehispánicas vinculadas al pueblo mexica y a México-Tenochtitlan, fundada mucho antes de la llegada de Hernán Cortés en 1519.

Las palabras de Ayuso ocurrieron además en medio de un contexto particularmente sensible entre ambos países. Desde hace varios años, la relación diplomática entre México y España ha atravesado tensiones relacionadas con el debate sobre la Conquista, la memoria histórica y las peticiones de disculpas por abusos cometidos durante la colonización.

No obstante, insiste en que combate el comunismo que busca abatir a las democracias en el mundo y le pregunta a la Presidenta sobre la cultura Mexica pretendiendo hacer ver que la cultura ancestral ran unos barbaros por las prácticas religiosas y mortuoria de la civilización prehispánica.

Durante su gobierno, el expresidente mexicano Andrés Manuel López Obrador solicitó formalmente a la Corona española una disculpa pública por los agravios contra pueblos indígenas durante la Conquista. La petición fue rechazada por Madrid y abrió un prolongado desencuentro diplomático que continúa influyendo en el discurso político bilateral.

Ayuso, una de las figuras más visibles de la derecha española y referente del ala más conservadora del Partido Popular, ha defendido reiteradamente la idea de la Hispanidad como una “obra civilizatoria”, postura que la ha enfrentado en diversas ocasiones con sectores progresistas en España y América Latina.

La mandataria madrileña llegó a México el pasado 3 de mayo para una gira institucional de diez días que incluía encuentros políticos, actividades culturales y asistencia a los Premios Platino. Sin embargo, desde el inicio del viaje enfrentó protestas de organizaciones indígenas y colectivos sociales que rechazaban su reivindicación de Hernán Cortés y de la colonización española.

Uno de los episodios más polémicos ocurrió cuando participó en un homenaje relacionado con el musical “Malinche”, del productor español Nacho Cano, donde reivindicó figuras históricas vinculadas a la conquista de México. Posteriormente, durante su estancia en Aguascalientes, fue increpada por legisladoras y activistas que le exigieron reconocer los abusos cometidos durante la colonización.

La situación empeoró después de que Ayuso denunciara públicamente que tanto el gobierno español de Pedro Sánchez como el gobierno mexicano intentaron “reventar” su visita y poner en riesgo su seguridad. Según afirmó, existieron presiones políticas y amenazas que provocaron la cancelación de parte de su agenda y precipitaron su regreso anticipado a Madrid.

No obstante, autoridades mexicanas y organizadores de eventos negaron esas acusaciones. La Secretaría de Gobernación sostuvo que la visita transcurrió “con plena libertad”, mientras que Grupo Xcaret, vinculado a los Premios Platino, rechazó haber recibido amenazas del gobierno mexicano.

Desde Palacio Nacional, Claudia Sheinbaum respondió este jueves con ironía a las declaraciones de Ayuso y cuestionó que alguien que “dice odiar tanto a México” haya permanecido alrededor de diez días vacacionando en el país.

“Tanto que odia México y al gobierno de México, pero se pasó 10 días de vacaciones. Que venga más, que se pase más tiempo de vacaciones aquí. Aprendería mucho de la grandeza cultural de México”, declaró la presidenta mexicana durante su conferencia matutina.

Sheinbaum sostuvo además que la polémica generada por Ayuso terminó abriendo un debate útil sobre la historia de la Conquista, la resistencia indígena y la riqueza cultural mexicana.

En España, los principales partidos de oposición también arremetieron contra la presidenta madrileña. Legisladores del PSOE y de Más Madrid calificaron el viaje como “bochornoso” y acusaron a Ayuso de utilizar recursos públicos para promover una agenda ideológica basada en el nacionalismo español y la confrontación política.

Las críticas se centraron igualmente en los días en los que Ayuso permaneció en la Riviera Maya sin agenda pública conocida, así como en la falta de claridad sobre los gastos oficiales del viaje.

Pese a la presión política y diplomática, Ayuso no sólo evitó retractarse sino que redobló sus señalamientos. En la Asamblea madrileña acusó a la izquierda española y mexicana de utilizar el pasado colonial para “crear agravios” y comparó las conferencias matutinas de Sheinbaum con mecanismos de persecución política.

La nueva controversia confirma que la figura de Isabel Díaz Ayuso se ha convertido en uno de los principales focos de tensión política entre sectores conservadores españoles y gobiernos progresistas latinoamericanos. Sus declaraciones sobre México, la Conquista y la Hispanidad han trascendido el ámbito local madrileño para instalarse en el debate internacional sobre memoria histórica, colonialismo e identidad nacional.