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30.09.2026., Washington, EUA.-.- Estados Unidos completó este miércoles la retirada de sus últimas fuerzas militares de Irak, con lo que concluyó oficialmente la operación Inherent Resolve, desplegada desde 2014 para combatir al grupo yihadista Estado Islámico (EI).
El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) confirmó que las últimas tropas y equipos estadounidenses abandonaron la base aérea de Erbil, en la región autónoma del Kurdistán iraquí. Con ello terminó la presencia militar estadounidense vinculada directamente con la misión contra el EI en territorio iraquí.
El presidente Donald Trump anunció el retiro durante un acto en la Casa Blanca y lo presentó como el cierre de una etapa militar que, según sus palabras, resultó demasiado costosa para Estados Unidos.
“Hoy me complace anunciar que las últimas fuerzas estadounidenses abandonan Irak”, declaró Trump, quien sostuvo que la salida representa una victoria para Estados Unidos, para Irak y contra el Estado Islámico.
El mandatario también comparó el repliegue de Irak con la salida estadounidense de Afganistán en 2021 y destacó que, en esta ocasión, la retirada se realizó de manera ordenada y con el equipo militar correspondiente.
La salida estaba prevista desde 2024, cuando Washington y Bagdad acordaron un calendario para concluir progresivamente la misión de la coalición internacional contra el Estado Islámico. El gobierno de Trump mantuvo ese acuerdo y llevó a cabo la última fase del retiro.
La operación Inherent Resolve comenzó en 2014, después de que el Estado Islámico conquistara amplias zonas de Irak y Siria. Las fuerzas estadounidenses colaboraron con el Ejército iraquí y combatientes kurdos para recuperar el territorio ocupado por la organización, que perdió el control de su principal bastión territorial en Irak en 2017.
Aunque concluyó la misión estadounidense en Irak, Washington no abandonará por completo las operaciones contra el Estado Islámico en la región. El cuartel general de la coalición fue trasladado a Jordania y las fuerzas estadounidenses continuarán participando en operaciones contra el grupo en Siria junto con fuerzas locales y países aliados.
El Pentágono señaló que Estados Unidos mantendrá apoyo a Irak mediante entrenamiento e intercambio de inteligencia, mientras que la responsabilidad principal de la seguridad del país quedará en manos del gobierno y las fuerzas iraquíes.
La retirada representa además el segundo retiro completo de las fuerzas estadounidenses de Irak. El primero ocurrió en 2011, después de la invasión de 2003 que derrocó al entonces presidente Saddam Hussein. Sin embargo, el avance del Estado Islámico provocó el regreso de las tropas estadounidenses tres años después, a petición del gobierno iraquí.
La salida se produce en un contexto regional complejo. En Irak mantienen presencia e influencia distintos grupos armados vinculados con Irán, mientras persisten células del Estado Islámico que realizan ataques de menor escala. La retirada estadounidense ha generado tanto celebraciones por el fortalecimiento de la soberanía iraquí como preocupaciones sobre la capacidad del país para enfrentar por sí solo las amenazas de seguridad.
El primer ministro iraquí, Ali al-Zaidi, calificó el retiro como el inicio de una nueva etapa para el país, centrada en la soberanía, el fortalecimiento de sus instituciones y la responsabilidad de sus propias fuerzas de seguridad.
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