Va Comisión Europea contra Meta por el “diseño adictivo” de Facebook e Instagram

*
10.07.2026 La Comisión Europea elevó la presión sobre Meta, la empresa de Mark Zuckerberg propietaria de Facebook e Instagram, al concluir de manera preliminar que sus plataformas incorporan elementos de diseño que fomentan un uso compulsivo y ponen en riesgo la salud física y mental de los usuarios, especialmente de niñas, niños y adolescentes. Si la compañía no modifica esas prácticas, podría enfrentar multas de hasta el seis por ciento de su facturación anual mundial, una de las sanciones más severas previstas en la legislación digital europea.

La decisión forma parte de la investigación iniciada por Bruselas bajo la Ley de Servicios Digitales (Digital Services Act, DSA), normativa que obliga a las grandes plataformas tecnológicas a identificar y reducir los riesgos sistémicos que generan sus servicios para la sociedad. Tras más de dos años de análisis, la Comisión considera que Meta no ha hecho lo suficiente para evitar que el diseño de sus aplicaciones incentive un consumo excesivo y prolongado de contenidos.

Entre los elementos cuestionados destacan el desplazamiento infinito o “scroll” sin fin, la reproducción automática de videos, los sistemas de recomendaciones altamente personalizadas y los mecanismos que mantienen al usuario conectado durante largos periodos mediante notificaciones constantes, historias y reels. Según los reguladores europeos, estas herramientas están diseñadas para maximizar el tiempo de permanencia en las plataformas y pueden generar patrones de comportamiento compulsivo.

La Comisión Europea sostiene que estas características afectan de manera particular a los menores de edad y a otros grupos vulnerables, ya que favorecen el uso nocturno prolongado, dificultan la desconexión y pueden incrementar la exposición a contenidos perjudiciales. Los investigadores consideran además que las herramientas de control parental y de administración del tiempo implementadas por Meta son demasiado complejas, fáciles de eludir o insuficientes para mitigar esos riesgos.

Como parte de sus exigencias preliminares, Bruselas plantea que Meta desactive por defecto funciones como la reproducción automática y el desplazamiento infinito, incorpore pausas efectivas que inviten a interrumpir el uso continuo de las aplicaciones y modifique sus algoritmos de recomendación para dejar de privilegiar exclusivamente la interacción y el tiempo de permanencia de los usuarios.

La investigación también analiza si Facebook e Instagram han protegido adecuadamente a los menores de 13 años y si sus mecanismos de verificación de edad resultan eficaces. De acuerdo con la Comisión, existen indicios de que la empresa no evaluó correctamente los riesgos derivados del funcionamiento de sus plataformas, tal como exige la legislación comunitaria.

Meta rechazó las conclusiones preliminares y aseguró que ya ha introducido importantes medidas para proteger a los adolescentes, entre ellas las denominadas “Teen Accounts”, que incorporan configuraciones de privacidad más estrictas, límites de tiempo de uso y mayores controles para madres, padres y tutores. La compañía sostiene que continuará colaborando con las autoridades europeas y ejercerá su derecho a responder formalmente antes de que exista una resolución definitiva.

El procedimiento aún no concluye. Las observaciones presentadas por Meta serán evaluadas por la Comisión Europea antes de emitir una decisión final. No obstante, si Bruselas confirma que la empresa incumplió la Ley de Servicios Digitales, podría imponer una multa equivalente a hasta el seis por ciento de los ingresos anuales globales de la compañía, además de exigir cambios obligatorios en el funcionamiento de Facebook e Instagram.

El caso representa uno de los desafíos regulatorios más importantes para Meta en Europa y refleja la estrategia de la Unión Europea para limitar el poder de las grandes plataformas digitales. En los últimos años, Bruselas ha endurecido la supervisión sobre las principales empresas tecnológicas con el argumento de proteger la privacidad, la competencia y la salud mental de los usuarios, especialmente de la población infantil y adolescente.